sábado, 7 de marzo de 2015

Tiendas esotéricas, ¡están aquí!


Hoy en día, proliferan tiendas de condición inenarrable en las que, de forma aparentemente inexplicable, abunda toda suerte de productos relacionados con terapias seudocientíficas, soluciones mágicas o espiritualidad de baratillo; para no andarnos con eufemismos, engaños para incautos.

Es más, es posible que la crisis económica de los últimos años haya favorecido el auge de este tipo de locales que venden consuelo no tan barato a las personas. Algunos de los que regentan estos negocios, lo dejan muy claro sin andarse por las ramas: "cuando peor le va a la gente, mejor nos va a nosotros". La frontera con la religión es difusa, podemos hablar de una necesidad de creer de tantas personas, aunque muy explicable gracias a mecanismos sociales y sicológicos. Es decir, los conformistas van a argumentar una y otra vez que la gente tiene esa necesidad de creencia, que qué le vamos a hacer, o más bien de consuelo, mientras que otras nos empecinamos en buscar sustentos más sólidos en la vida al mismo tiempo que soluciones a los problemas sociales e individuales, tantas veces conectados de forma estrecha.

Por supuesto, vivimos en una sociedad en la que, aparentemente al menos, hay libre comercio y prolifera la ley de la oferta y la demanda. Si tenemos las tragaderas de aceptar, de forma todavía más irritante que en otro tipo de locales, que en las farmacias se venda homeopatía, hay que asumir que alguien abra negocios en los que se comercia con la nada más absoluta utilizando como elemento de mercadotecnia la esperanza más banal. Nada que objetar, siempre y cuando se tenga la honestidad de aclarar el asunto de forma informativa: "nosotros solo ofrecemos consuelo existencial ante los muchos problemas que hay en la vida, los cuales generan todo tipo de malestar físico y mental, para el que deberían buscarse soluciones reales".

Por supuesto, nada de eso va a ocurrir y siempre se va a argumentar, desde el lado alternativo, que hay una verdad a descubrir que la ciencia oficial, o los que la gestionan, tienen mucho interés en ocultar. Sin embargo, esta perversa lógica obvia, además por supuesto de ser incapaces de aceptar que lo que venden son cajas de humo, que los intereses de las grandes empresas, que por descontado existen y juegan con la salud de las personas como les parece para obtener beneficios, simplemente están a otra escala; los terapeutas, y empresas, alternativas simplemente buscan su parte del pastel. Es decir, por ejemplo, la homeopatía constituye otra industria más que desea beneficios, aunque obviamente con limitaciones evidentes debido a que sus principios activos suelen estar equiparados al vacío puro y duro.

Si quieren ustedes echarse unas risas, desprendidos de dogmas y prejuicios (sí, el prejuicio en este caso es la antesala de la creencia, en otros puede ser algo muy saludable como primer paso a un juicio intelectual), pásense por algunos de estos comercios. Como primera duda preventiva, hay que preguntarse por qué las creencias alternativas tienden a amontonarse de forma inversamente proporcional a las leyes de la termodinámica. Bromas aparte, podemos aceptar que en un comercio que se autodenomina esotérico venda todo tipo de despropósitos seudocientíficos. Sin embargo, es muy sospechoso que los clientes y usuarios de este tipo de productos tiendan a aceptar, y así nos lo dicta la experiencia, prácticamente todas las propuestas de forma muy alegre; suelen decir que eso es tener la mente muy abierta, pero recordaremos una y otra vez que no tanto para que se desparrame el cerebro.

Como ejemplo de ello, recapitulemos algunas de las cosas que podemos encontrar en estos lugares, donde además se tiende a impartir cursos, con una breve descripción en la que no pretendemos ser sarcásticos: Tarot, o método adivinatorio utilizando una baraja de naipes, junto a otros ejemplos de quiromancia (¿por qué gustará tanto que el destino esté marcado?, ¡con lo bonito y saludable que es pensar que podemos edificar nuestro futuro!); lectura de registros akásicos, o algo parecido a un almacén presente en el éter donde se encuentra todo el conocimiento desde el principio de los tiempos (recordaremos, para empezar, que el éter es sencillamente una sustancia científicamente obsoleta); terapias reiki, o búsqueda de la sanación mediante la imposición de manos canalizando cierta energía que denominan "vital universal" (concepto muy recurrente en este mundo alternativo); feng shui, doctrina o sistema que juega también con algún tipo de aliento vital distribuido esta vez en el espacio y condicionado por las formas y disposición de los elementos; para acabar por el momento, y generalizando, toda suerte de amuletos que abundan en la superstición (ya saben, todos los somos, y el que no, es porque da mala suerte).

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