domingo, 27 de enero de 2019

Sobre las lecturas transformadoras y la concepción del mal

Recientemente, he sabido de cierta persona educada en el ateísmo y en el pensamiento racional, pero finalmente convertida al catolicismo gracias a… ¡la lectura de El señor de los anillos! Es curioso que se mencione esa obra, cuya belleza y calidad literaria nadie discute, y se haga además desde una perspectiva espiritualmente transformadora, pero en mi opinión insultantemente maniquea y (algo) infantil. Es decir, la persona ex-atea consideró que, después de la lectura del libro de Tolkien, era impensable ya resistirse al Mal. Con ello, puede pensarse en primera instancia que antes de la conversión a la creencia religiosa no existía esa resistencia al Mal, y muy probablemente gracias a su ateísmo. No obstante, tratemos de profundizar en el asunto. Al parecer, lo que se trata de demostrar es que el bien y el mal no son meramente constructos sociales, sino que corresponden a un nivel más profundo o, mejor expresado, a un plano trascendente a la existencia humana. Nos viene muy bien el ejemplo del autor de El señor de los anillos. Dejemos a un lado la ficción literaria, por muy bonita y profunda que pretenda ser, y dediquémonos a la vida real (que es la que nos interesa cuando hablamos de lo bueno y lo malo). Tal vez no es muy sabido que Tolkien, sin ser un fascista, apoyó a Franco en la Guerra Civil Española. Como persona católica y conservadora (algo que, en mi opinión, suele ir unido), es muy probable que pensara que la criminal cruzada nacional en España era una manera de frenar el ateo y pecaminoso comunismo. Lo mismo que pensaban Franco y sus secuaces, por otra parte.

viernes, 18 de enero de 2019

"La curiosidad intelectual es la gran esperanza para humanidad" - Entrevista a J.F. Sebastián

Entrevistamos a Jesús Felipe Sebastián, que se suele denominar a sí mismo como peatón y ciudadano del mundo, aunque se trate de un prestigioso filósofo y científico, tímido y poco amante de revelarse en público. En esta ocasión, insistimos en una de sus facetas más conocidas, su combativo ateísmo.

Usted suele asociar en sus conferencias ateísmo, entendido como un escepticismo crítico y una confianza en el conocimiento verificado científicamente, a la inteligencia y a un alto nivel de conocimiento. ¿No le parece algo simplista esa asociación?
En absoluto. Es más, los ya numerosos estudios realizados en prestigiosas universidades confirman esa correlación entre la inteligencia y la total ausencia de creencias religiosas.

Bien, yo soy ateo, usted también lo es. Nos congratula que alguien alabe nuestra inteligencia. No obstante, si nos lee un creyente puede sentirse ofendido, ya que otra manera de decirlo es "los creyentes suelen ser más tontos".
-Es usted el que parte, precisamente, de una lectura simplista del asunto. Por no decir errónea. No se trata de que alguien, por la simple cuestión de declararse ateo, sea necesariamente más inteligente que alguien que se considera creyente. Sencillamente, hay estudios que demuestran esa correlación: por lo general, los ateos son más inteligentes… 

domingo, 6 de enero de 2019

La religión como principio en la historia de sumisión

Rudolf Rocker se atrevió a afirmar que existe una oposición interna entre religión y cultura.; toda política tiene, en última instancia, su raíz en la concepción religiosa de los hombres, no se pueden vincular los factores político y económico, ya que éste último es de naturaleza cultural, íntimamente unido con todas las fuerzas creadoras de la vida social.

Existen puntos de contacto entre los fenómenos religiosos y los culturales, ya que ambos manan de la naturaleza humana, pero es necesario examinar más a fondo la relación existente entre ellos. Si religión y cultura arraigan ambas en el instinto de conservación del hombre, una vez que han cobrado vida toman caminos diferentes, al no existir entre ellas vínculos orgánicos, e incluso divergentes. No me gusta reducir el origen de la religión a la mera dominación, y el propio Rocker es cauto al respecto, y resulta practicamente imposible llegar al fondo de las concepciones religiosas mediante la especulación filosófica. Gracias a la ciencia, el hombre es más crítico a la hora de investigar el origen y desarrollo gradual de las religiones y tratar de comprender, así, los orígenes de la vida social y espiritual.