martes, 14 de julio de 2015

Coach ultraespiritual

De unos años a esta parte, hemos oído con frecuencia las palabras coach y coaching; inundan por doquier nuestra vida y parece que es inevitable caer tarde o temprano en manos de algún listillo que nos va a enseñar las técnicas adecuadas para no se sabe muy bien qué (hacer un cursillo, vamos).

Como es lógico, en una sociedad que prima el éxito (a pesar de lo penoso que resulta caer en ella, una y otra vez, en crisis de todo tipo; ¡como somos los seres humanos!), estos tipos que nos venden el adiestramiento adecuado para lograr un objetivo tienen su nicho de mercado (¡y de qué manera!). Seguramente, y solo digo seguramente, la mayoría de estos coach lo que nos venden son cajas de humo envueltas de perogrulladas.

¿Qué ocurre cuando aparece en nuestras vidas un coach que, además, asegura ser 'sanador espiritual'? Sencillamente, que una vez más logra engañar a más de un incauto ávido de una vida plena de luz y energía. Sin embargo, la cosa tiene todavía una vuelta de tuerca más: frente a la seudoespiritualidad, la ultraespiritualidad. No sé, no sé, estoy planteándome si lo que nos dice J.P. Sears pueden ser "verdades como puños". Vean y escuchen, y juzguen por sí mismos…



1 comentario:

  1. Jajaja... está claro que el del vídeo está de coña!! Normalmente, son más serios, aunque seguramente igual de inútiles, si nos referimos a los que practican el moderno coaching. Pero, tradicionalmente, un coach es un preparador o entrenador deportivo, aunque también puede ser un autocar, un carruaje, un vagón de tren y hasta un sofá. Hay un término muy divertido que es el "coach potato" para referirse al que practica el "sillón-ball", vamos el que se apalanca en el sofá con el mando de la tele y se traga lo que le echen. Se me ocurre la maldad de calificar con este término a los incautos que pagan una pasta por hacer un curso con un coach de estos de nuevo cuño, jajaja...

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