Tan solo quería acabar mi vespertina taza de café, pero el ruido en aquel local se estaba convirtiendo en insoportable. Al parecer, un televisor de considerable envergadura dedicaba su emisión a uno de los temas candentes de actualidad. Un individuo a mi lado, con la mirada fija en el aparato y visiblemente encrespado, hablaba con un elevado tono de voz sobre lo que consideraba algo inadmisible. El tema en cuestión, dicho con palabras coloquiales, era que una parte de España pretendía separarse y no saber nada ya nada más del resto. Era algo que parecía volver loco a aquel sujeto, que no toleraba en modo alguna dicha secesión. Aunque todos ellos, televisor, tema e individuo, me producían cierto hartazgo, y algo de irritación, no dejé evadirse en primera instancia a mi autocontrol. Aquello solo fue un pobre esbozo de ingenuidad, ya que al alzar la mirada pude ver al tipo mirándome directamente a los ojos.
sábado, 30 de enero de 2016
sábado, 23 de enero de 2016
Glosario de creencias y terapias alternativas
De nuevo hemos recibido un nuevo aluvión de misivas, emitidas por todo tipo de canal (nuestros lectores son muy hábiles para hacer llegar sus mensajes), pidiéndonos arrojar algo de luz (¡contengan ustedes la risa!) sobre toda clase de creencias, pseudociencia y terapias alternativas. Vamos a ello, como ya hicimos en alguna otra ocasión, realizando un pequeño glosario a modo de ejemplos. No hace falta aclarar que nos limitamos a describir cada uno de los conceptos, nada más lejos de nuestra intención que ser tendenciosos o no ser objetivos (¡ejem!).
Geriniol. Aunque se quiere vender como un poderoso tranquilizante, sustentado en miles de años de uso, y aceptando que así es en gran medida, hay que denunciar los muy destructivos efectos secundarios (o no tan secundarios). Puede verse como una potente droga que lleva a tal alteración de la conciencia y la razón, que conduce al adicto a realizar los actos más absurdos, incluidos atentados contra seres humanos y otras culturas. Del mismo modo, personas que anteriormente llevaban una vida normal, acaban recluidas en comunidades dogmáticas en las que no se admite a los no adictos al Geriniol. Uno de los efectos más fuertes de esta droga es empezar a escuchar voces en tu cabeza, provenientes de algún ser imaginario que suele habitar en un mundo situado en las alturas; estos individuos pueden incluso acabar siendo líderes de la comunidad de adictos al Geriniol. Grotestos rituales, incluso algunos cercano al canibalismo, aunque sea a modo simbólico, creencias en torturas permanentes en lugares fantásticos posteriores a la muerte, o la alusión constante a conceptos ambiguos como salvación o redención, son otras de las características de la adicción a esta droga milenaria conocida como Geriniol.
Geriniol. Aunque se quiere vender como un poderoso tranquilizante, sustentado en miles de años de uso, y aceptando que así es en gran medida, hay que denunciar los muy destructivos efectos secundarios (o no tan secundarios). Puede verse como una potente droga que lleva a tal alteración de la conciencia y la razón, que conduce al adicto a realizar los actos más absurdos, incluidos atentados contra seres humanos y otras culturas. Del mismo modo, personas que anteriormente llevaban una vida normal, acaban recluidas en comunidades dogmáticas en las que no se admite a los no adictos al Geriniol. Uno de los efectos más fuertes de esta droga es empezar a escuchar voces en tu cabeza, provenientes de algún ser imaginario que suele habitar en un mundo situado en las alturas; estos individuos pueden incluso acabar siendo líderes de la comunidad de adictos al Geriniol. Grotestos rituales, incluso algunos cercano al canibalismo, aunque sea a modo simbólico, creencias en torturas permanentes en lugares fantásticos posteriores a la muerte, o la alusión constante a conceptos ambiguos como salvación o redención, son otras de las características de la adicción a esta droga milenaria conocida como Geriniol.
sábado, 16 de enero de 2016
Experiencias kafkianas en un país llamado España
Seguramente
de modo injusto, pero tengo un gran pavor a cualquier ventanilla
gobernada por un funcionario. Cuando me acerqué a aquella, mis temores
no remitieron al comprobar un rostro en el que parecía dibujarse una
mueca de hartazgo. Por encima de aquellos ojos que me interrogaban podía
leerse un letrero que rezaba MEMORIA HISTÓRICA. Me adelanté a su
pregunta cuando le dije lo que quería, aclarar algunas cuestiones sobre
la historia reciente del país. El trabajador del Estado me dijo, antes
de apenas articular palabra, que todo lo referente ya se había publicado
en el Boletín Oficial. Además, añadió, lo más importante era que en la
actualidad estábamos en democracia. Mi gesto de sorpresa debió ser tal,
que el funcionario llegó a mostrar una sonrisa de triunfo. Le detallé
que quería saber, en primer lugar, todo lo referente al siglo XX: los
atrasos del país, las grandes desigualdades, las dictaduras, la
República, los intentos de reforma social, los motivos para la Guerra
Civil…
miércoles, 13 de enero de 2016
Enigmas conspirativos en el transporte público
Cuando aquella mañana, subí al autobús, era con seguridad demasiado temprano para escuchar según qué conversaciones. Alguien dijo, en cierta ocasión, que el volumen de voz de las personas en lugares públicos era inversamente proporcional al interés de lo que estaba diciendo. En aquel momento, supe cuánta verdad contenían aquellas palabras. Aquel individuo describía, pontificando y a viva voz hablando por un teléfono móvil, una teoría acerca de que la Tierra, nuestro planeta, estaba hueca por dentro. Por si el disparate no fuera suficiente, dentro de este espacio se encontraban al parecer civilizaciones muy avanzadas, las cuales entraban y salían alegremente por accesos situados en los dos polos. Estaba seguro que aquello era una especie de broma, cuando otro pasajero, muy atento a las palabras, dijo a alguien que, efectivamente, en la Biblia había referencia a esos seres subterráneos.
sábado, 9 de enero de 2016
Guerras estelares en la cultura popular
Resulta digna de estudio la fiebre actual por según qué elementos de la cultura popular. Seguramente, esto ha existido siempre y, como buenos cascarrabias que somos los críticos, simplemente nos parece que en nuestra época se manifiesta de manera más intensa. Hay que decir que crecí viendo, y disfrutando muchísimo, las películas originales de Star Wars (aunque siempre nos aclararan previamente, para nuestra confusión, que aquellas eran los capítulos 4, 5 y 6); cuando ya bastante adulto, llegaron a las pantallas los tres primeros capítulos, la cosa no tenía ya un gran interés para mí. Ojo, no digo que sea una cuestión de madurez, en absoluto. Como buen amante del cine me parecen legítimos todos los géneros, incluso los más apabullantemente comerciales y dirigidos a "todos los públicos" (en otro momento, eso sí, hablaremos de la tendencia irritantemente infantil de gran parte de Hollywood, de la que gente como George Lucas o Spielberg es más que responsable).
martes, 29 de diciembre de 2015
Relatos cuánticos en los límites de lo desconocido
No recuerdo muy bien qué hacía yo en aquella sala de conferencias. Tal vez, mi conciencia y mis actos se habían visto alterados por algún extraño fenómeno, y aseguro no ser proclive a consumir determinadas sustancias. El caso es que, cuando la nebulosa frente a mis ojos empezaba a disiparse, pude comprobar que me encontraba entre un numeroso grupo de seres humanos con una amplia, y sospechosa, sonrisa en el rostro. Parecía alegremente dispuestos a escuchar un ignoto discurso de una mujer de mediana edad, con una actitud no menos afable que el resto, que se encontraba ya saliendo al estrado de aquella amplia sala de conferencias, pulcra y elegante, aunque algo aséptica. Mi perplejidad, poco o nada disimulada, me distinguía de la uniformidad del resto, por lo que me forcé enseguida a esbozar una sonrisa sin demasiado éxito. La disertación dirigida a la platea no tardó en comenzar. Después de un animado saludo cercano a una arenga, se mencionó una breve y concisa descripción de la "mecánica cuántica". Vaya, ¡qué bien!, me dije esta vez ya con algo parecido a una sonrisa; se trataba de una conferencia científica, y sobre un tema para mí casi desconocido.
sábado, 26 de diciembre de 2015
A vueltas con la figura de Jesús
El debate sobre la existencia, o no, de Jesucristo ha llegado a tal punto, que uno no sabe ya qué pensar. La dos posturas extremas más simples son: unos, simplemente se muestran acríticos con la cuestión, mientras que otros resuelven de un plumazo el asunto comparando la figura de Jesús con cualquier otro personaje de ficción. El asunto está tan contaminado que uno no sabe ya qué pensar en cuanto a hechos históricos fiables, pero lo bueno del asunto es que, al menos, uno puede expresar su escepticismo sin temor a que te quemen en la hoguera (ni siquiera, metafóricamente).
Puede haber dos niveles para aceptar la existencia de Jesús: uno, además considera que se trata de un personaje divino (y no empleamos aquí un apelativo coloquial, sino que alude a que se trata nada menos que del hijo de Dios, de Dios mismo y, a la vez, miembro de una Santísima Trinidad; un guirigay considerable que ha marcado a generaciones de chavales); a otro nivel, menos ortodoxo, se admite simplemente que hubo una figura histórica llamada Jesús, y esto lo creen incluso personas ajenas al cristianismo. Incluso, la evidencia que resulta de considerar el Jesucristo de los Evangelios un mito, la acepta gran cantidad de ateos y escépticos, pero aceptando que sus enseñanzas y su moral son un gran ejemplo. Personalmente, no solo considero que se trata de una muy obvia figura mítica, con un respaldo histórico muy débil que poco tiene que ver con lo que se cree habitualmente, sino que su legado moral resulta reprobable en demasiados aspectos.
Puede haber dos niveles para aceptar la existencia de Jesús: uno, además considera que se trata de un personaje divino (y no empleamos aquí un apelativo coloquial, sino que alude a que se trata nada menos que del hijo de Dios, de Dios mismo y, a la vez, miembro de una Santísima Trinidad; un guirigay considerable que ha marcado a generaciones de chavales); a otro nivel, menos ortodoxo, se admite simplemente que hubo una figura histórica llamada Jesús, y esto lo creen incluso personas ajenas al cristianismo. Incluso, la evidencia que resulta de considerar el Jesucristo de los Evangelios un mito, la acepta gran cantidad de ateos y escépticos, pero aceptando que sus enseñanzas y su moral son un gran ejemplo. Personalmente, no solo considero que se trata de una muy obvia figura mítica, con un respaldo histórico muy débil que poco tiene que ver con lo que se cree habitualmente, sino que su legado moral resulta reprobable en demasiados aspectos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)





