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sábado, 7 de septiembre de 2024

Religión y fundamentalismo (valga el pleonasmo)

Dados los tiempos que corren, por otra parte no muy diferentes a los que corrieron en el pasado (tendemos a pensar que lo que vivimos en la actualidad es siempre peor olvidando las muchas explicaciones históricas que existen), conviene una reflexión profunda sobre la correspondencia entre fundamentalismo y creencia religiosa.
 
Antes de establecer la misma, recordemos lo que podemos considerar "fundamentalismo", al menos en el habla corriente: sinónimo de "integrismo" o "fanatismo" (apasionamiento), "imposición de una determinada doctrina o forma de ver el mundo" o, siendo más concretos en la cuestión religiosa, "interpretación literal de los textos sagrados" (más adelante, veremos que esta es una de las características de la religión, la del vínculo inexorable con los dichosos textos, la verdad revelada, etc.). Curiosamente, el origen del término "fundamentalismo" no está, al parecer, en la religión musulmana, como se quiere ver ahora, sino en la cristiana. Más concretamente, en las Iglesias protestantes de Estados Unidos, finalmente bifurcadas en conservadoras y más o menos modernas o liberales. No obstante, el fundamentalismo pronto se extendería a otras religiones, y hay que recordar que los papados con más calado en la Iglesia Católica, como es el caso del de Juan Pablo II, son eminentemente fundamentalistas (es decir, fe en unos principios considerados eternos; es decir, lo que viene a ser la religión).

sábado, 26 de agosto de 2017

El fundamentalismo y lo que lo cultiva

A raíz de los atentados yihadistas, cada vez más numerosos en el primer mundo, se están publicando cosas demasiado amables sobre el Islam y la religión en general. Recientemente, y no sé cómo a un diario de renombre en España no le da un poquito de vergüenza publicar ciertas cosas, la carta de un lector aseguraba que "la religión musulmana al igual que la católica son religiones de paz" (sic) para acto seguido asegurar que los asesinos no tienen, al parecer, religión o solo tienen una: hacer daño. Es curioso, y estremecedor, cómo el ser humano tiene la nula capacidad de  profundizar e indagar en las cosas, más allá de comentarios "buenistas" y "políticamente correctos". Vaya por delante que no considero a la musulmana peor que las otras religiones (especialmente, las monoteístas), que tal vez han sufrido otra evolución y adaptación a las instituciones, pero que cuando han tenido la sartén por el mango han cometido las mayores barbaridades contra herejes y heterodoxos. Mi talante libertario me hace considerar a las religiones, junto al nacionalismo (que no deja de ser una secularización de la idea religiosa), como una de las mayores lacras que mantiene enfrentada a la humanidad y que combaten por imponer, abiertamente o no, lo que consideran verdades absolutas. Junto a bellos mensajes, en los preceptos, dogmas y 'verdades reveladas' de las religiones podemos encontrar también incitaciones al odio y la violencia, incluso apología del genocidio como en el Antiguo Testamento. Esto es algo comprensible en textos, realizado a modo alegorías y mitos, que no dejan de ser producto de una determinada época; incluso, sus interpretaciones se han descontextualizado a menudo, para bien y para mal.