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domingo, 11 de octubre de 2026

Epicureísmo, la filosofía como medicina

El pensamiento de la Antigua Grecia, del cual tal vez nos queda poco gracias al cristianismo, resulta apasionante y muy necesario. Recuerdo cierta conversación, en la que alguien argumentó, ante el hecho de que la Antigua Grecia fuera una sociedad esclavista, que tampoco desapareció esa lacra posteriormente y, de manera lógica, la sociedad griega hubiera tenido también que evolucionar en lo que atañe a la lucha de clases si no hubiese llegado el cristianismo. En cualquier caso, supone toda esa especulación jugar a la ucronía, aunque no está mal insistir en ello ante el dogmatismo religioso que pretende reducir toda concepción de la historia. La relación del anarquismo con el mundo griego es estrecha, y se acaba mencionando a uno u otro autor, o escuela, como precursores de las ideas libertarias. En ese sentido, Epicuro puede ser un filósofo en el que encontremos muchos rasgos liberadores. Aunque hay que aclarar que Epicuro no era explícitamente ateo, sí se empeñó en liberar a los hombres de todo vínculo con los dioses al considerarlos indiferentes al destino humano. Del mismo modo, otra de sus grandes preocupaciones fue que el hombre se desprendiera de todo temor a la muerte, conocida es su frase al respecto: "mientras se vive no se tiene sensación de la muerte y cuando se está muerto no se tiene sensación alguna".

sábado, 13 de junio de 2026

La saludable lectura de Bertrand Russell

Bertrand Russell (1872-1970) tuvo diferentes intereses, siendo los primeros los matemáticos, y combinándolos después con los filosóficos, históricos y sociales. La evolución filosófica de Russell fue compleja, aunque ello no impide trazar las líneas principales del pensamiento del autor, ya que los cambios fueron debidos seguramente al miedo a llegar a vías muertas o congestionadas.

 

domingo, 8 de febrero de 2026

La maleabilidad del ser humano y el statu quo

Cuando hablamos de la "condición humana", y aunque no empleemos ese término, no nos deberíamos referir nunca a unos rasgos inamovibles en el ser humano; al menos de un par de siglos a esta parte, hablar de una naturaleza en el hombre, de unos rasgos inherentes, es algo sometido a una feroz crítica.

A pesar de que obviamente poseamos unas características biológicas determinadas, es la manera de hacer frente cada persona a los acontecimientos posteriores en su vida lo que da lugar su condición específica. Desde este punto de vista, la condición humana aparece determinada por el conjunto de las experiencias del ser humano. Si a estas alturas no hay respuestas definitivas sobre la existencia o no de una "naturaleza humana", como de cualquier otro concepto metafísico, hay que volcar nuestro esfuerzo en el estudio del ser humano y de su comportamiento de un modo estrictamente científico. Desgraciadamente, la religión sobre todo, muchas corrientes filosóficas aparecen como culpables de la insistencia en una naturaleza fija e invariable en los seres humanos; las consecuencias son nefastas, ya que no hay lugar para un pensamiento amplio y para el libre examen, aparecemos una vez más

lunes, 12 de enero de 2026

Bakashi, la fuerza vital cósmica


Como en otras ocasiones, analizamos de forma somera una terapia alternativa, que hace un excesivo hincapié en la cuestión “espiritual, la cual tiene su origen en ciertas filosofías orientales; también, como otras veces, insistimos en que seguramente nuestra ignorancia no tiene límites, pero sí queremos llamar un poquito la atención sobre lo que creemos que simplemente hay que denominar pseudociencia o ‘conocimiento obsoleto’.

Antes de indagar en esta práctica, no demasiado conocida en nuestro país, denominada bakashi, recordaremos que no se trata de ridiculizar, ni otras culturas, ni a los practicantes de ciertas técnicas, terapias o medicinas alternativas; cada uno hace lo que quiere con su vida a nivel personal, aunque sí es cierto que nos esforzamos por denunciar los intentos de manipular al prójimo, el cual debería tener los conocimientos precisos para actuar en consecuencia. Dicho esto, también diremos que tampoco pretendemos decir, ni por asomo, que la cultura occidental sea superior a otras, otro lugar común en estas discusiones, sino que el camino para el conocimiento sí debería tener un camino con ciertas pretensiones de objetividad. Si no fuera así, hablamos de otra cosa, no de conocimiento; insistiremos en que, por muy valiosa que sea la actitud personal en cada problema que se afronte, es necesario una solidez científica para curar a las personas.

domingo, 14 de diciembre de 2025

Sobre el determinismo social

Ya hemos hablado en otras ocasiones del "determinismo social", es decir, en palabras de Mario Bunge, la idea de que la sociedad determina las pautas de valoración y conducta; según la misma, toda tabla de valores y todo código de conducta emerge, se desarrolla y, eventualmente, desaparece junto con la sociedad en la que se inscribe. Frente al absolutismo del determinismo biológico y psicológico, el determinismo social es relativista, ya que cada sociedad adopta los valores y las normas que necesita.

Tal vez haya personas que rechacen la idea de estar socialmente determinado en aras de la libertad humana, y sin embargo resulta aún más odiosa la de un "determinismo biológico", algo que es mucho más antiguo (y anticuado, si atendemos a ciertas disciplinas). Si substituimos a Dios por la biología, entenderemos que nuestro destino esté igualmente escrito gracias a los genes, por lo que poco podemos ganar a favor de la libertad. Por lo tanto, es difíciamente discutible el hecho de que somos animales sociales y tenemos también la necesidad de comunicarnos y cooperar (o de competir, como en la sociedad capitalista, algo que solo resulta otra posibilidad social, no algo determinado). En cierto modo, puede verse como una paradoja: si hay una obligación biológica es la de vivir en sociedad (el aislamiento no es posible, lo que impide un verdadero desarrollo humano), y ésta puede poseer las características más variadas, las cuales conforman a su vez el carácter individual. El determinismo biológico tiene solo una pequeña parte de verdad, y es por eso que el determinismo social hay que verlo como relativista según las normas y circunstancias de la sociedad en que vivimos.

viernes, 25 de abril de 2025

Stirner y la destrucción de lo sacro

Stirner, en su espectacular obra El único y su propiedad, critica a Feuerbach y la consideración de cambiar a Dios por una supuesta divinidad inmanente al hombre. Ello supondría otra manera de desterrarnos nosotros mismos al buscar una esencia divina que nunca encontraremos en nuestro interior. Antes que Nietzsche, Stirner trata de destruir todo el edificio cristiano, el cual no observa como un ideal que haya que atraer a la realidad terrenal. Feuerbach quiere acabar con Dios, sí, pero para traernos al Hombre con mayúsculas, como gran ideal o abstracción. Para Stirner, la "esencia suprema" que Feuerbach desea arrebatar a los cielos y traer a la tierra continúa siendo eso, una esencia, no la realidad concreta del individuo. 

domingo, 13 de octubre de 2024

Proudhon y la religión, ¡Dios es el mal!

 La relación de Proudhon con la religión es, tal vez, algo ambigua. Parece ser que Daniel Guerin llegó a decir que el pensador francés no se liberó nunca por completo de su formación cristiana. Una obra como Proudhon y el cristianismo, de Henri de Lubac, da muestra de esa ambivalencia o múltiple lectura que puede tener su obra. Por un lado, se admite en ese libro que el autor de Filosofía de la miseria fue el gran adversario de la fe religiosa en el siglo XIX, y sin embargo le dedica todo un libro, bien es verdad que tratando de llevar a su terreno ciertas nociones.


No obstante, Proudhon y el cristianismo es una obra de valía, importante para adentrarse en el pensamiento proudhoniano. Veamos si podemos introducirnos en la visión religiosa de Proudhon, que algunos han definido como demoledora de todo edificio autoritario. Para abrir boca, hay que recordar una frase tan impactante y escandalosa para su tiempo como aquella de "La propiedad es el robo"; Proudhon llegará a la siguiente conclusión: "Dios es el mal".

Proudhon inscribe las religiones, al igual que los Estados, en un sistema conceptual autoritario, tal y como expresa en las siguientes palabras (de su obra Idée générale): "Estas religiones, estas legislaciones, estos imperios, estos Gobiernos, esta sapiencia de Estados, esta virtud de los Pontífices, todo esto no es sino sueño e ilusión, un círculo de hipótesis interpenetradas que convergen hacia un mismo punto central desprovisto de realidad. Es preciso hacer estallar esta envoltura, si queremos llegar a una noción más exacta de las cosas y salir de este infierno, en que la razón del hombre, cretinizada, acabaría por extinguirse". Lo que caracteriza a todos los sistemas autoritarios es el principio de la trascendencia, el sometimiento del individuo a una autoridad ajena (Dios, Estado...) o a la clase mediadora que la representa (gobierno, clero...). La religión es un sistema universal de conceptos, el cual incluye el universo como un todo, algo que resulta ajeno a toda realidad científica, ya que ésta es para Proudhon un conjunto de dominios diferentes independientes entre sí. La religión es un intento de orientarse por el mundo, de forma reducida, simbólica e instintiva, y con pretensiones trascendentes, propio de una sociedad inmadura.

sábado, 10 de agosto de 2024

¡Eres un sofista!


Recientemente, asistí a una acalorada discusión en una barra de un bar entre dos parroquianos, que no estoy seguro, pero creo que versaba sobre eternas rivalidades balompédicas. El caso es que, en pleno combate dialéctico, uno de ellos le espetó al otro: ¡eres un sofista! Un instante de tenso silencio parecía la antesala de una ensalada de bofetadas, cuando decidí intervenir raudo y veloz. Con una amplia sonrisa, les dije que, tal vez sin pretenderlo, habían tocado uno de mis temas favoritos. La palabra "sofista", en su sentido negativo, que alude a una persona que emplea un razonamiento falso con apariencia de verdad (es decir, un "sofisma"), llega a nuestro días. En mi opinión, continué alegremente mi discurso, esa mala prensa de los sofistas, filósofos de la Antigüedad, se debe a la imagen que de ellos quisieron dar autores como Platón o Jenofonte, pero también a la mala interpretación de sus frases. Como, entre palabra y palabra, puede ver que aquellos dos tipos adoptaban un ambiguo gesto, entre la perplejidad y el interés, me animé a continuar. Los sofistas, al contrario de lo que se ha sostenido de manera simplista y reduccionista, no representan un cambio de interés en la filosofía respecto a sus precedentes.

martes, 14 de mayo de 2024

La increíble transformación del Logos en Cristo

He escuchado a más de una persona, expertas en filosofía, decir que el ser humano en la actualidad, en las sociedades occidentales, tiene más de la cultura cristiana, que de la griega (o greco-romana). Como uno es un crítico devastador del cristianismo, y de forma más general del monoteísmo que pareció acabar con la pluralidad y traer el dogma al humanidad, resulta importante lanzarnos a indagar por qué pensamos como pensamos. Por supuesto, hay que hacerlo de manera cauta, ya que pienso que a menudo caemos en no pocas simplificaciones y nos gusta jugar con excesiva soberbia a la ucronía (es decir, a una reconstrucción de la historia, algo que no es tan fácil valorar como mejor o peor). Para empezar, hay que comprender lo que era el Logos en la Antigua Grecia, y cómo diablos acabó transformándose en la noción cristiana del Hijo de Dios. Hay que decir que la actividad propagandística era habitual en las diversas escuelas filosóficas de la Antigua Grecia, en el periodo del Helenismo que llega hasta el siglo I antes de nuestra era. Esto era así porque la aceptación del conocimiento filosófico suponía, las más de las veces, un cambio de vida en busca de la felicidad. Posteriormente, la kerigma cristiana (esto es, la formulación de fe respecto a la crucifixión, resurrección y proclamación de Señor y Mesías Jesús), aunque por motivos muy diferentes, hablaba de la ignorancia de los hombres, prometía darles un conocimiento mejor y, como todas las filosofías, hacía referencia a un maestro que poseía y revelaba la verdad. Los primeros discursos y documentos cristianos, creo que no resulta aventurado decirlo, se presentaban como una continuación y superación de la paideia griega.

domingo, 25 de febrero de 2024

Sobre el hedonismo (las distintas concepciones del placer)

La palabra Hedonismo, como puede suponerse, proviene del griego: hedoné suele traducirse por "placer". Filósofos como Anaxágoras consideraban que significaba ciertas sensaciones producto de los sentidos. En la época de los sofistas (siglo V a.C.), era frecuente considerar que el placer era causado por la armonía o buena disposición de los distintos elementos del cuerpo.

Por otra parte, con hedonismo se ha aludido a un bien, ya que es considerado que el placer es el mayor bien. Ese bien puede considerarse un bienestar en sentido literal, en el sentido de la armonía o buena disposición que antes se ha mencionado. De todas formas, hay que aceptar en la historia de la humanidad que, al haber tantas maneras de entender el placer, lo mismo ocurre con el hedonismo; esa discusión sobre el término se ha producido no pocas veces en el terreno de la moral, por lo que se ha considerado también que el hedonismo es una tendencia dentro de la filosofía moral.

sábado, 7 de octubre de 2023

La posmodernidad y las nuevas creencias

El malestar con la modernidad no es tan reciente como pudiera parecer en un primer momento. De hecho, puede decirse que el mismo desarrollo de la época moderna conlleva algunos movimientos más o menos de oposición. Es el caso del romanticismo, en el que se exhaltan los sentimientos y la subjetividad, frente a la razón ilustrada y la objetividad.

Cuando he hablado con personas del ámbito filosófico, siempre se alude a la posmodernidad como algo abstruso, que tal vez no terminan de comprender bien ni ellos mismos; en cualquier caso, hablamos de una crisis de los valores modernos, el desencanto debido a que hay poner en cuestión nociones como el progreso, la razón, la emancipación e incluso la ciencia. Es, en definitiva, una crisis de los grandes relatos, discursos, cosmogonías o ideologías; ya no existen grandes asideros a los que agarrarse, debido a lo cual se ha hablado también de la posmodernidad como "modernidad líquida". Todo esto nos lleva, y hablo por experiencia propia, de que los pensadores impregnados de posmodernidad, con alguna notable excepción, caigan en un relativismo no pocas veces extremo; debido a que la verdad es algo cuestionable, y no existe ninguna gran explicación definitiva a la que agarrarse, cualquier discurso les vale.
 

domingo, 30 de julio de 2023

El lugar de Dios en la historia del pensamiento

Si queremos combatir de verdad nuestros prejuicios, a la hora de abordar la cuestión desde una perspectiva atea y liberadora, hay que comprender en primer lugar que el concepto de Dios ha estado presente en, prácticamente, toda la historia de la filosofía. 

Con esta afirmación quiero decir que, nos guste o no, nuestra manera de pensar es heredera de la tradición judeo-cristiana. Seguramente, tenemos más de ella que de las antigua filosofía griega. Insisto, sea de nuestro agrado o no, es necesaria asumir esto precisamente en aras de la libertad de pensamiento. Por lo tanto, hay que preguntarse en primer lugar por qué aparece Dios con tanta frecuencia en el pensamiento, especialmente en la Modernidad a partir de Descartes. La respuesta a esta cuestión no puede reducirse a un nivel personal, ya que muchos filósofos, en cuyo pensamiento aparece Dios, no eran personas religiosas o, incluso, declaraban abiertamente su agnosticismo o ateísmo. Descartes, pensador claro y brillante, puede ser una buena elección para tratar de explicar esta cuestión, ya que es el iniciador de la la época moderna en la filosofía. El autor de El discurso del método, iniciador también de la filosofía de la subjetividad y pensador barroco, comienza con la duda, muy acorde con el escepticismo filosófico imperante en el contexto histórico que le tocó vivir. Al hablar de "duda" lo que se quiere plantear es que ante el más mínimo planteamiento que ponga en cuestion la verdad, que no parezca absolutamente verdadero, se considerará entonces falso y se eliminará.

domingo, 25 de junio de 2023

Cinismo y libre examen

El lenguaje popular ha llevado el significado del término 'cinismo' a un lugar abiertamente peyorativo. Cínico, para esta acepción, sería alguien con una actitud deshonesta, casi que hace gala de su falta de virtudes. Bien, nadie puede negar que la palabra se emplea con este significado en infinidad de ocasiones, aunque con algunos matices.

Tenemos la sensación de que, a pesar de que suele esgrimirse como un insulto, algo ha quedado en ella de cierta carga lúcida; el cínico es alguien que, a pesar de que su conducta pueda ser muy reprobable según determinada moral, en realidad obedece a cierta consciencia e incluso a cierta denuncia sobre la hipocresía del mundo en que vivimos.
Para entender esto, como en tantas ocasiones, hay que averiguar qué suponía en origen la escuela filosófica de los cínicos. No hace falta decir, antes de ello, que si nos ocupamos de tal cosa en este blog es porque entendemos que una cierta actitud cínica, es más que necesaria para acercarnos al librepensamiento. En otras palabras, cuestionar siempre lo establecido, dudar de los convencionalismos y ser irreverente suponen una determinada forma de ver la vida y actuar en ella; por supuesto, una forma que defendemos y que entendemos muy unida al librepensamiento (y, por supuesto, a la libre expresión).

viernes, 12 de mayo de 2023

La tensión entre racionalidad y apasionamiento

A lo largo de la historia, creo que puede decirse así, ha habido una tensión permanente entre una actitud racional y otra, digamos, apasionada. La primera podría corresponder a la ciencia y la segunda, aunque obviamente no solo, a la religión; por supuesto, la cosa necesita de matices en ambos polos.

Por su propia esencia, la religión es fundamentalista, dogmática, aunque sean apelativos que solo aplicamos muy influidos por los medios a los que terminan haciendo barbaridades en nombre de sus creencias. Cuando decimos que alguien es fanático, no estamos diciendo otro cosa que es excesivamente apasionado, es decir, que puede terminar por no corregir su actitud con una buena dosis de racionalidad (ni, muy importante, con una ética que a veces hay que aplicar sin más cuando se trata de respetar al prójimo). No es una tensión, volviendo al principio del texto, que sea fácil de resolver; sencillamente, es la vida cotidiana la que tiene que dar las respuestas. La frialdad científica no puede aplicar a todos los ámbitos humanos, y el dogmatismo, a mi modo de ver las cosas es siempre rechazable (creo que, aunque cueste un poco verlo, todo conlleva cierta dosis de relativismo, aunque sea un término que no defendamos abiertamente y que, especialmente, nos cueste ver aplicado en cuestiones morales).

lunes, 24 de abril de 2023

Reflexiones sobre la ideología

¿Qué queremos decir exactamente cuando hablamos de tener una "ideología"? Huyendo de la utilización de la filosofía como herramienta elitista, y como separación del mundo de las ideas con la realidad cotidiana (algo que puede observarse como muy habitual), parece importante reflexionar sobre este aspecto, y por varios motivos.
 
Por un lado, vivimos en una sociedad básicamente conservadora, en la que tener una ideología parece una cosa arcaica propia de personas dogmáticas que desean, inútilmente, cambiar el mundo conforme a un modelo establecido y, desgraciadamente, incluso a un nivel vulgar, es el pensamiento que ha triunfado: las grandes ideologías murieron y todo intento de resucitarlas supone el peligro de una nueva tentación totalitaria.

martes, 16 de agosto de 2022

Creencias, salvaciones y autoayudas

A menudo se nos recrimina, dado el pertinaz y alto nivel de crítica que exhibimos en este blog, el no aceptar que las personas crean y practiquen lo que les venga en gana para tratar de mejorar sus vidas. Se trata de la primera falacia, creemos que repetida como un mantra, cuyo escollo a veces es notablemente difícil de salvar.

En su vida, cada uno se agarra a lo que quiere, o a lo que puede; sea la creencia en Dios, el acudir al templo por un sentirse mejor, el abrazar tal terapia, del tipo que sea, o el reírse como un descosido en grupo si cree que eso le va a hacer sentirse mejor. Todo ello puede ser muy comprensible, desde el punto de vista del usuario, pero no convierte en verdad cada una de las creencias ni garantiza la curación o bienestar definitivo del usuario. Lo que provoca la más feroz de nuestras críticas es que cada creencia, además de suponer un irritante reduccionismo acerca de la visión de la realidad humana, es vendida como una verdad definitiva que va a salvar, o a "sanar", a la humanidad. En otras palabras, no nos detenemos en ello como un mero consuelo más o menos eficaz, que es de lo que en realidad se trata, sino que estamos obligados a profundizar para tratar de cambiar las cosas. Y ello, precisamente, porque no nos limitamos únicamente al campo del conocimiento, sino que somos conscientes de lo muy vinculado que está al resto de las facetas humanas. Aquel "clásico" dijo que las condiciones económicas lo determinan todo, incluido por supuesto lo espiritual; es una visión, tal vez, algo categórica, pero hay mucho de cierto en que el sufrimiento "terrenal" provoca toda suerte de creencias en fantasías espirituales.

viernes, 18 de enero de 2019

"La curiosidad intelectual es la gran esperanza para humanidad" - Entrevista a J.F. Sebastián

Entrevistamos a Jesús Felipe Sebastián, que se suele denominar a sí mismo como peatón y ciudadano del mundo, aunque se trate de un prestigioso filósofo y científico, tímido y poco amante de revelarse en público. En esta ocasión, insistimos en una de sus facetas más conocidas, su combativo ateísmo.

Usted suele asociar en sus conferencias ateísmo, entendido como un escepticismo crítico y una confianza en el conocimiento verificado científicamente, a la inteligencia y a un alto nivel de conocimiento. ¿No le parece algo simplista esa asociación?
En absoluto. Es más, los ya numerosos estudios realizados en prestigiosas universidades confirman esa correlación entre la inteligencia y la total ausencia de creencias religiosas.

Bien, yo soy ateo, usted también lo es. Nos congratula que alguien alabe nuestra inteligencia. No obstante, si nos lee un creyente puede sentirse ofendido, ya que otra manera de decirlo es "los creyentes suelen ser más tontos".
-Es usted el que parte, precisamente, de una lectura simplista del asunto. Por no decir errónea. No se trata de que alguien, por la simple cuestión de declararse ateo, sea necesariamente más inteligente que alguien que se considera creyente. Sencillamente, hay estudios que demuestran esa correlación: por lo general, los ateos son más inteligentes… 

domingo, 16 de diciembre de 2018

A vueltas con la ciencia


En la filosofía posmoderna, que ya adelantamos que resulta la mayor parte de las veces un fárrago de mucho cuidado en el que no vamos a incidir, se considera que la ciencia es simplemente un “discurso” más insertado en una determinada cultura, en este caso la de los valores occidentales.

Aunque resulta difícil de creer a priori que alguien considere esto como cierto, se viene a decir que el conocimiento científico viene a ser equiparable a la construcción de mitos de otras culturas, ni más ni menos válido. Frente a la afirmación de que resulta posible acercarnos a un conocimiento objetivo, nos dicen ahora que todo es más o menos relativo, resultado de una determinados prácticas sociales y políticas. Bien, esto explicaría, al menos en parte, por qué en las sociedades “avanzadas” (no repriman ustedes la risa por el epíteto) proliferan toda suerte de discursos y remedios alternativos, que nos prometen una salud y una existencia envidiables, y que se insista tantas veces en la división entre el conocimiento occidental y el oriental.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Relativismo y dogmatismo en la historia


Indagamos esta vez en la historia de la filosofía para averiguar por qué pensamos como lo hacemos en la actualidad; para ello, nada mejor que la gran controversia entre los relativistas (favorecidos en época temprana por escépticos y sofistas) y los dogmáticos (y su idea de verdades absolutas), cuyo pensamiento se nos hace tan rechazable; ¿caemos con ello en el mero relativismo?

Lo que hoy somos y pensamos, al menos en lo que se conoce de manera cuestionable como civilización occidental, pienso que es una consecuencia de siglos de historia. Es por eso que si queremos indagar en esta controversia sobre el relativismo hemos de remontarnos a la Grecia del siglo V (antes de la era impuesta por los cristianos). En ese tiempo se iba fraguando un tipo de racionalidad bien diferenciada de la sustentada en el relato mítico, basada en la observación, la reflexión y la argumentación. Las primeras preguntas se establecían en torno a la naturaleza del mundo y su origen, hasta que Sócrates amplió las cuestiones al campo del conocimiento y de la ética (una especie de giro reflexivo hacia el interior del ser humano). En ese tiempo vivieron también los sofistas, como Protágoras o Gorgias, que consideraron que nada "es" en "sí mismo" y todo es relativo al ser humano. Según esta visión, no se puede apelar a un criterio sobrehumano para establecer una Verdad ni tampoco para solventar una controversia entre puntos de vista confrontantes. No hay ningún punto de vista que sea más verdadero que otro; según Protágoras, todos son equivalentes entre sí respecto a su grado de verdad. Es famosa la frase de Gorgias, "si algún ser existiera, éste seria incognoscible", o lo que es lo mismo, lo que conocemos no son seres, sino lo que nuestro propio conocimiento establece como seres.

sábado, 14 de julio de 2018

La filosofía, con horizonte ilimitado

Todo es movimiento en la vida, flujo y reflujo, y deberíamos rechazar las tramposas falacias de los los "lugares de placidez"; Albert Camus dijo: "pese a todo, hay que imaginar a un Sísifo feliz, su recompensa no está en culminar la meta, sino en el propio esfuerzo desplegado para caminar hacia una meta que sabe inalcanzable".

Deberíamos tener presente, de manera constante y no necesariamente con un "programa" apriorístico, ese "proyecto revolucionario" (por llamarlo de algún modo) que implica una mejora constante en nuestras vidas y que se muestra en permanente tensión ante lo instituido del mundo sociopolítico y ante las certezas de todo pensamiento. Es el anarquismo, en su perfecta síntesis entre sus orígenes modernos y su futuro posmoderno, el movimiento que mejor asume la falta de asideros de esta época. Porque esa, en principio, falta de seguridad y estado de confusión permanente que supone la posmodernidad parece anular los postulados de la modernidad. Sin embargo, todos somos herederos de aquella época y de sus pretensiones. Seguimos observando tremendos desastres en el mundo, debidos especialmente a la dominación política, y la falta de un terreno firme donde desenvolvernos puede ser motivo para la esperanza.