Bruce H. Lipton, una de cuyas obras más conocidas es La biología de la creencia, es un controvertido
opositor a la tesis darwinista y el reduccionismo genético, y considera
que es el medio el auténtico motor de la vida. Algunas de las teorías de
este hombre son muy atractivas, e incluso pueden encomiables si de verdad queremos dar un sentido amplio a la libertad: no existe determinismo biológico alguno, sino un
condicionamiento por parte del entorno y de nuestras "creencias" (vamos a
llamarlo "determinismo cultural"), por lo que los seres humanos
poseemos la capacidad de moldear nuestro futuro; el auténtico motor de
la evolución es la cooperación y no la competencia entre los organismos
más fuertes. En este último aspecto, hay que recordar la obra de PiotrKropotkin,
aunque hay que decir que su teoría del "apoyo mutuo", como uno de los principales motores evolutivos en la especie, no se opone
necesariamente a la de Darwin, sino que resulta complementaria. Sin
embargo, hay otros aspectos que pueden resultar dudosos, ya que Lipton no
habla solo de un ambiente físico, sino de los condicionantes de un
entorno "energético" (no hace falta recordar que la palabra "energía" es de una
polisemia a veces irritante); por otra parte, sostiene que la
personalidad y la salud quedan conformados en el vientre de la madre (es
la importancia vital de la actitud de los padres, la supuestamente
determinante) y en los primeros años de la niñez (hasta los seis años,
el sujeto sería altamente sugestionable y totalmente abierto al
aprendizaje, así como con una capacidad muy grande para almacenar
información).
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viernes, 23 de septiembre de 2016
lunes, 23 de mayo de 2016
Dawkins, la evolución y los memes
En la entrada anterior, mencioné a Richard Dawkins,
más como referente ateo que por su trabajo científico (aunque, hay que
decir que ambas facetas se confunden). El caso es que he observado
cierta animadversión (me refiero dentro del ámbito de la crítica y del librepensamiento, claro está) debido a que se trata de un
científico "neodarwinista" (sic). He de decir, en primer lugar, que esta
controversia científica, entre partidarios de la evolución y críticos
de ella, se me escapa bastante. Si conozco a Dawkins, es
principalmente por la lectura de dos libros suyos, El espejismo de Dios y Destejiendo el Arco Iris.
Ciencia, ilusión y el deseo de asombro, que me parecen magníficas
divulgaciones científicas y obras devastadoras con la irracionalidad. En
cualquier caso, nunca me refiero a ningún autor empleando su discurso
de forma categórica, al menos no es mi intención hacerlo, ya que mi sano
escepticismo, junto a mi notable ignorancia, tratan de impedir
permanentemente que haga tal cosa. Con la mera mención a Dawkins, he observado que solo mencionar su nombre produce esa
crítica (se señala su condición "evolucionista" como un dogma y se le
acusa también de determinista), aunque insistiré en que mis alusiones no
implican que esté de acuerdo en todo con ese autor. Veamos si podemos
arrojar algo de luz (sin sarcasmo) a un debate que, a priori, se me
escapa un poco (seguro que bastante).
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