Los valores no deberían tomarse de modo absoluto. Por lo general, y
así lo considero yo (seguramente, con más prejuicios y condicionamientos
que nadie), considerar a alguien "inconformista" o "individualista" es
visto como algo positivo sobre el papel. Otra cosa es la práctica, en la
que criticar la práctica habitual, lo establecido o la costumbre
acarrea más de una vez que le etiqueten a uno de manera peyorativa y
supone el peligro de no ser aceptado dentro del grupo. Pero esta
paradoja, algo díficil de ser superada al tratarse de una tensión
permanente entre valores individuales y valores sociales, conlleva una
problema más importante en mi opinión (problema relativo y
afortunadamente irresoluble). Ser crítico e
inconfomista dentro de una colectividad es algo sano, pero considerarse
miembro activo de esa colectividad, integrante de un "equipo" por
emplear un símil evidente, resulta perfectamente compatible. Compatible,
aunque requiere de una fortaleza y personalidad permanentes, no
plegarse a lo que opina la mayoría y defender una opinión contraria, a
pesar del ambiente negativo que nos va a suponer. Creo que uno de los
motivos por el que apostar por el anarquismo, estriba en esta cuestión.
