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domingo, 14 de diciembre de 2025

Sobre el determinismo social

Ya hemos hablado en otras ocasiones del "determinismo social", es decir, en palabras de Mario Bunge, la idea de que la sociedad determina las pautas de valoración y conducta; según la misma, toda tabla de valores y todo código de conducta emerge, se desarrolla y, eventualmente, desaparece junto con la sociedad en la que se inscribe. Frente al absolutismo del determinismo biológico y psicológico, el determinismo social es relativista, ya que cada sociedad adopta los valores y las normas que necesita.

Tal vez haya personas que rechacen la idea de estar socialmente determinado en aras de la libertad humana, y sin embargo resulta aún más odiosa la de un "determinismo biológico", algo que es mucho más antiguo (y anticuado, si atendemos a ciertas disciplinas). Si substituimos a Dios por la biología, entenderemos que nuestro destino esté igualmente escrito gracias a los genes, por lo que poco podemos ganar a favor de la libertad. Por lo tanto, es difíciamente discutible el hecho de que somos animales sociales y tenemos también la necesidad de comunicarnos y cooperar (o de competir, como en la sociedad capitalista, algo que solo resulta otra posibilidad social, no algo determinado). En cierto modo, puede verse como una paradoja: si hay una obligación biológica es la de vivir en sociedad (el aislamiento no es posible, lo que impide un verdadero desarrollo humano), y ésta puede poseer las características más variadas, las cuales conforman a su vez el carácter individual. El determinismo biológico tiene solo una pequeña parte de verdad, y es por eso que el determinismo social hay que verlo como relativista según las normas y circunstancias de la sociedad en que vivimos.

lunes, 20 de febrero de 2017

Todo por hacer a nivel social y humano

Como afirma Rudolf Rocker, en su gran obra Nacionalismo y cultura, creo que puede decirse que la "voluntad de poder" es un factor poderoso a la hora de analizar las influencias políticas en la Historia de las sociedades humanas. Frente a la rigidez de Marx, que aseguró que era el factor económico el determinante en los acontecimientos políticos y sociales, se puede decir que es una visión demasiado rígida y unilateral, aun teniendo en cuenta su importancia. Hay quien equiparó el "materialismo económico" con los grandes descubrimientos científicos y consideró que esa interpretación de la Historia, según la cual todo acontecimiento histórico es una consecuencia forzosa de un proceso económico naturalmente necesario, llevaba al socialismo a convertirse en una ciencia. Es una teoría, por supuesto errónea a mi modo de ver y creo que también observando la historia de manera rigurosa, que pretende equiparar las causas de los acontecimientos sociales a las causas de los fenómenos físicos (donde imperan las estrictas leyes de causa/efecto, sin cabida para ninguna casualidad ni arbitrariedad). Marx y otras cabezas pensantes llegaron a considerar que, observada la inmutabilidad del proceso cósmico y físico, los acontecimientos sociales están sometidos a las mismas necesidades férreas del proceso natural y que, por tanto, se pueden calcular e interpretar igualmente por métodos científicos.

martes, 20 de octubre de 2015

El libre albedrío


No pocas veces, se acusa a las ideas anarquistas, con las que nos identificamos en este blog también a un nivel intelectual, de tener una confianza exacerbada en una supuesta voluntad libre del ser humano, algo de entrada ya muy cuestionable, que quiere identificarse con la vieja noción de "libre albedrío"; tal posición, no solo es errónea, sino que los anarquistas clásicos hicieron ya una crítica radical a lo que se considera un concepto reduccionista proveniente de la tradición religiosa y señalaron los condicionantes sociales para el ser humano. Para abordar con cierto rigor la cuestión hay que hablar también de otro concepto, aparantemente antitético, el determinismo.


En términos generales, podemos dar una definición de determinismo como la teoría que sostiene que todo lo que ha habido, hay y habrá, y todo lo que ha sucedido, sucede y sucederá, está de antemano fijado, condicionado y establecido, no siendo posible que suceda más que lo que este fijado de antemano, condicionado y establecido. Se entenderá lo importante de dicho concepto para una discusión sobre la libertad. Toda doctrina que sostenga que hay un destino ineluctable o que existe la predestinación es, como parece evidente, determinista, aunque es posible distinguir entre cualquiera de esas doctrinas y un determinismo en sentido estricto. Aunque la predestinación puede afectar a toda la realidad, tanto las ideas de destino, como de la propia de predestinación, parecen pertenecer al ámbito de las acciones humanas. En cambio, el determinismo abarca más campo, y puede hablarse del mismo en todos los fenómenos del universo. Por ello, se habla de un determinismo universal y se asocia casi siempre a la idea de causalidad que rige el universo entero. Ahora se entenderá la importancia de este concepto para la religión y para la ciencia.

sábado, 12 de septiembre de 2015

¿Determinismo?

Leo un texto divulgativo en el que se parte de que para explicar los mecanismos de funcionamiento de la capacidad intelectual del ser humano no es necesaria ningún "alma celestial". Naturalmente, y aclaro, desprendemos a la noción de alma de todo vínculo teológico o metafísico. También, se dice que la racionalidad no es exclusiva del ser humano, ya que las emociones y facultades de las que se jacta el ser humano están, tanto de forma incipiente como a veces bien desarrolladas, en otras especies "inferiores".

Así, el hombre sería producto de una evolución biológica y los componentes de su cerebro, en mayor o en menor medida, son los mismos que en el resto de animales; la diferente capacidad mental del ser humano sería de grado, no de clase, ya que así actúa la evolución. Todo esto parece razonable y necesario para desterrar el pensamiento trascendental y la intervención de una voluntad divina. Sin embargo, más controvertida es la aseveración, sustentada en recientes descubrimientos neurocientíficos, de que nuestros actos no están determinados por nuestra consciencia, ya que la intención razonada de hacer algo sería consecuencia de un impulso neuronal sobre el que no se tiene control alguno. La actividad de nuestro cerebro daría lugar a todo en nosotros (deseos, decisiones, percepción...) y se pone en cuestión el "libre albedrío", la voluntad propia vendría a ser una especie de ilusión necesaria para la supervivencia de la especie. Si Stephen Hawking afirmó ya hace unos años que no es necesario a Dios para explicar la creación del universo, también se pueden comprender los actos del ser humano gracias a la evolución y a las leyes biológicas.