Mostrando entradas con la etiqueta Identidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Identidad. Mostrar todas las entradas

sábado, 20 de enero de 2018

Sobre la construcción dinámica de la identidad personal

La construcción de la identidad personal, en contra de toda identidad estática y colectiva, debe tener en cuenta la diversidad y complejidad de lo social; debe ser un proceso dinámico y en constante revisión de toda idea preestablecida, lo cual supone el rechazo del dogmatismo y un permanente sentido crítico de la realidad

Cuando hablamos de identidad personal, nos referimos a la "individualidad", que hay que diferenciar del individualismo o atomización imperante en las sociedades contemporáneas, insolidario e incapaz de una auténtica conciencia social. Es decir, un individualismo rechazable, que lo relega todo a la subjetividad, obviando los conflictos sociales que están detrás de tantos problemas. No es de extrañar que gran parte de las personas corran a abrazar viejas o nuevas formas de religiosidad, o todo tipo de creencias, que prometen la "curación" o "salvación" personal. Desde nuestro punto de vista, en esta cuestión se encuentra el origen de una profunda distorsión de la "espiritualidad" o, para que nos entendamos mejor, de la manera de entender los valores humanos. Pero, volvamos a la cuestión de la identidad. Esta, entendida como una proceso de individuación, debería ser auténticamente humanizadora y emancipadora, por lo que es necesario un proceso educativo que haga que la persona se implique en la construcción social y cultural de su personalidad. De forma paulatina, vamos construyendo nuestra identidad personal mediante múltiples interacciones con los demás en contextos que deben ser complejos y plurales; por lo tanto, no se trata de un proceso con un principio y un final, sino dinámico, constantemente estimulado para la innovación. De lo contrario, no es de extrañar que las personas caigan en el estatismo y la alienación, volvemos de nuevo a las creencias en algo permanente, no sujeto a crítica, con la cual nuestra propia identidad se convierte en algo inamovible. No resulta extraño el enfado monumental de ciertas personas, cuando criticas sus creencias dogmáticas, ya que al hacerlo estás cuestionando indirectamente su propia identidad sagrada e inmutable.

sábado, 16 de enero de 2016

Experiencias kafkianas en un país llamado España

Seguramente de modo injusto, pero tengo un gran pavor a cualquier ventanilla gobernada por un funcionario. Cuando me acerqué a aquella, mis temores no remitieron al comprobar un rostro en el que parecía dibujarse una mueca de hartazgo. Por encima de aquellos ojos que me interrogaban podía leerse un letrero que rezaba MEMORIA HISTÓRICA. Me adelanté a su pregunta cuando le dije lo que quería, aclarar algunas cuestiones sobre la historia reciente del país. El trabajador del Estado me dijo, antes de apenas articular palabra, que todo lo referente ya se había publicado en el Boletín Oficial. Además, añadió, lo más importante era que en la actualidad estábamos en democracia. Mi gesto de sorpresa debió ser tal, que el funcionario llegó a mostrar una sonrisa de triunfo. Le detallé que quería saber, en primer lugar, todo lo referente al siglo XX: los atrasos del país, las grandes desigualdades, las dictaduras, la República, los intentos de reforma social, los motivos para la Guerra Civil…