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sábado, 9 de diciembre de 2023

Aprendiendo la racionalidad

Insistiremos, una vez más, en que existen mecanismos que explican que gente inteligente (y empleamos este apelativo de manera generalizada) crea en cosas absurdas y acabe realizando, de una manera u otra, actos más bien necios. Cómo es posible que existan tantos dislates en la sociedad, al alcance de cualquiera, y que las personas los acaben aceptando y/o consumiendo; son, en realidad, dos interrogantes. Se dice que inteligencia y racionalidad son cosas diferentes; es decir, uno puede ser extremadamente racional y no ser especialmente inteligente, y vicecersa.

Hay que recordar en la constante recurrencia a los atajos cognitivos; ya que pensar requiere tiempo, y hay que reconocer también que puede resultar contraproducente en algunos casos, el ser humano ha desarrollado una serie de reglas empíricas y prejuicios para limitar la capacidad mental empleado en un problema determinado.

Está probado que, dependiendo de cómo se planteé un mismo problema, las personas pueden escoger una solución u otra dependiendo de, por ejemplo, el atractivo visual que observen y dejando a un lado la racionalidad. La lista de reglas empíricas y de prejuicios cognitivos es bastante extensa: interpretamos no pocas veces a partir de la nada (de forma aleatoria), tendemos a buscar pruebas que confirmen lo que ya creemos, descartamos aquellas que no tienden a favorecernos, solemos evaluar las situaciones desde nuestro punto de vista (dejando a un lado a la otra parte), las anécdotas llamativas tienen más peso a veces que las estadísticas, sobrevaloramos nuestros conocimientos, nos creemos con menores prejuicios que los demás...

jueves, 6 de septiembre de 2018

La correlación entre inteligencia y religiosidad

Desde comienzos del siglo XX, los estudios sobre la correlación entre inteligencia y religiosidad se suceden. Las conclusiones a día de hoy parecen ser que las personas más inteligentes acaban apartando definitivamente la religión y la idea de Dios (o de dioses).

En cualquier caso, para que se comprenda bien, y nadie se ofenda a las primeras de cambio, diremos que no es una cuestión simple en la que tengamos que ver a listos y tontos. Inteligencia es un concepto amplio, y normalmente lo reducimos con insultante torpeza; podemos decir, grosso modo, que aludimos más a la capacidad intelectual de alguien (conocimiento, capacidad de comprensión, uso de la razón para resolver problemas…), que resulta perfectamente producto, en gran medida, de la educación y el adiestramiento (en mi opinión, no tanto de condiciones innatas). Por supuesto, la inteligencia tiene muchas lecturas, en diferentes ámbitos de la vida, lo mismo que va unida a una determinada actitud personal, que a menudo encuentra muchos obstáculos para hacer que evolucionemos y sigamos expandiendo nuestro horizonte intelectual. Entre esos obstáculos, puede que se encuentre la fe religiosa, aunque sea perfectamente comprensible que tantos seres humanos acudan a ella en el mundo; personas acorraladas por la necesidad física y, como consecuencia, espiritual.

sábado, 25 de junio de 2016

Las supuestas inteligencias múltiples

En 1983, Howard Gardner propone el concepto de "inteligencias múltiples" en su libro Frames of mind. Gardner ponía en cuestión la teoría de una inteligencia única y propuso nada menos que siete (con el tiempo, aparecería otra denominada "intrapersonal"); cada ser humano destacaría, al menos, en dos o tres de ellas. Las ocho inteligencias de Gardner pueden verse en la ilustración adjunta. La teoría de Gardner no causó ninguna repercusión en la comunidad científica, y así sigue a día de hoy, pero en estos tiempos en que la confusión sobre el conocimiento reina a sus anchas merece la pena que le dediquemos algo de atención. Al fin y al cabo, ¿a quién no le agrada escuchar que es inteligente de una forma o de otra? Tantas veces, hemos dicho que la mala praxis de médicos supuestamente científicos no valida las tesis de la medicina alternativa (consideradas sencillamente pseudociencia). Pues bien, algo similar ha ocurrido con la teoría de las inteligencias múltiples, pero esta vez en el ámbito pedagógico donde sí obtuvieron cierto calado.