Cada vez estoy más convencido de que, al menos en España, de manera muy generalizada, no hay
memoria, ni corta ni larga. Es muy difícil trabajar por la recuperación
de la memoria historia, en un país en el que no parecen recordarse ni
los últimos años. Todo el afán parece ser buscar una élite política (un
gobierno, claro) que gestione adecuadamente, que nos resuelva las cosas,
vamos. Esta situación, al margen de las ideas políticas que tenga uno
(que sí, que todos tenemos eso que llaman "ideología", aunque algunas
personas simplemente reproduzcan la ideología predominante), se produce
en una sociedad en la que la ausencia de conocimiento y de análisis
político es que cada vez mayor. Irremediablemente, ello lleva
automáticamente a vincular la participación política con la mera
votación periódica para la elección de los gestores de turno. Dicho de
un modo algo más profundo, podemos decir que lo que predomina en la
actualidad es un imaginario social reformista o revisionista (se quieren
cambiar las cosas a nivel formal, pero manteniendo el sistema intacto)
frente al imaginario reaccionario (se querrían mantener los rasgos de
una sociedad tradicional y retrógrada; un ejemplo es el catolicismo en
este país, y afortunadamente el laicismo va ganando terreno) y el
imaginario revolucionario (que ya concretaremos más adelante cuál de
ellos es nos parece verdaderamente transformador y progresista).
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miércoles, 19 de julio de 2017
sábado, 16 de enero de 2016
Experiencias kafkianas en un país llamado España
Seguramente
de modo injusto, pero tengo un gran pavor a cualquier ventanilla
gobernada por un funcionario. Cuando me acerqué a aquella, mis temores
no remitieron al comprobar un rostro en el que parecía dibujarse una
mueca de hartazgo. Por encima de aquellos ojos que me interrogaban podía
leerse un letrero que rezaba MEMORIA HISTÓRICA. Me adelanté a su
pregunta cuando le dije lo que quería, aclarar algunas cuestiones sobre
la historia reciente del país. El trabajador del Estado me dijo, antes
de apenas articular palabra, que todo lo referente ya se había publicado
en el Boletín Oficial. Además, añadió, lo más importante era que en la
actualidad estábamos en democracia. Mi gesto de sorpresa debió ser tal,
que el funcionario llegó a mostrar una sonrisa de triunfo. Le detallé
que quería saber, en primer lugar, todo lo referente al siglo XX: los
atrasos del país, las grandes desigualdades, las dictaduras, la
República, los intentos de reforma social, los motivos para la Guerra
Civil…
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