Recientemente, en este inefable Reino de España, el Ministerio de Sanidad ha concluido algo verdaderamente sorprendente. Esto es, ¡oh, sorpresa!, que no hay evidencia científica que avale la eficacia de la homeopatía en patología alguna. De esa manera, al parecer, se han retirado del mercado más de mil productos relacionados con esta terapia alternativa (también denominada, abiertamente, pseudociencia). Alguien acusará al Gobierno de autoritario e intervencionista, pero yo le daría la vuelta al razonamiento y me preguntaría qué diablos hacen tantos productos a la venta asegurando que pueden sanar dolencia alguna. El caso de la homeopatía no es, tal vez, el más disparatado entre la pléyade de pseudociencias que sufrimos, ya que al menos ofrece una hipótesis sobre la sanación de marras basada en los siguientes aspectos: que lo mismo que te enferma, te sana; que la dosis que hay que administrar debe reducirse a través de reiteradas diluciones a un nivel infinitesimal (lo cual lleva a que el supuesto principio activo sea prácticamente inexistente), y que el tratamiento debe ser particular en cada persona (lo cual siempre he visto como abiertamente contradictorio, precisamente, con tanto medicamento homeopático comercial). He conocido a bastante personas, incluso para mi sorpresa en ciertos ámbitos vamos a llamarles librepensadores, que consumían estos remedios reducidos hasta casi la nada e incluso a algún que otro terapeuta (¡ay, ay!). El que subscribe, para bien y para mal, no suele tener filtros y solía torcer al morro al escuchar según qué teorías, debido a lo cual no tardaban en surgir las acusaciones de poco menos que ignorancia y de cerrazón de mente, entre otras lindezas. Uno que ha recorrido bastante mundo, y tratado a todo tipo de gente con toda suerte de creencias, ha dado con practicantes de la más variadas terapias o como las queramos llamar, ya que la frontera con lo místico y sobrenatural resulta en ocasiones inapreciable.
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domingo, 10 de mayo de 2026
viernes, 17 de abril de 2026
Alegato contra el cristianismo
Esta obra, Alegato contra el cristianismo, del autor Michael Martin, que ya nos brindó otro impagable libro como es Introducción al ateísmo, está dedicada a la que es la religión actual con mayor número de seguidores. Obviamente, lo está de un modo devastador.
Martin considera que las doctrinas cristianas deberían estar basadas en razones epistemológicas, esto es, en lo que atañe al conocimiento al que tenemos acceso. Se descarta una adscripción por cuestiones meramente beneficiosas, tal vez con la excepción de casos muy extremos, ni tampoco por razones de fe. Naturalmente, para demostrar si lo que sostiene la religión es o no cierto necesitamos un examen riguroso y pruebas concluyentes.
Martin considera que las doctrinas cristianas deberían estar basadas en razones epistemológicas, esto es, en lo que atañe al conocimiento al que tenemos acceso. Se descarta una adscripción por cuestiones meramente beneficiosas, tal vez con la excepción de casos muy extremos, ni tampoco por razones de fe. Naturalmente, para demostrar si lo que sostiene la religión es o no cierto necesitamos un examen riguroso y pruebas concluyentes.
viernes, 20 de marzo de 2026
Religión, dogmas y totalitarismo
Es habitual escuchar el argumento, por parte de personas religiosas, relativo a
que fue la ausencia de Dios la que dio lugar a los horrores provocados
en el siglo XX por regímenes como el nazi o el totalitarismo. No es que
merezca mucha profundización dicha afirmación, ya que no solo es
simplista, también sumamente distorsionadora, pero dado que hay que
tantas personas que siguen vinculando moral a religión merece alguna
atención. Esto es así porque la substitución de un dogma por otro, y es
posible que algunas ideologías hayan encontrado un terreno fecundo en la
mentalidad religiosa para desarrollarse, es el auténtico problema.
El
pensamiento, que sería fecundo de otro modo, también en el terreno
moral, haya un obstáculo en doctrinas, religiosas o no, que se limitan a
cambiar el objeto de su idolatría y subordinación. Que la moral dependa
o no de la religión, a estas alturas, no debería ser ya ni un debate.
Es más, algunas virtudes son más evidentes en personas no religiosas que
se rigen por la honestidad intelectual más que por cualquier dogma. Tal
y como entendía Bertrand Russell esa integridad intelectual, consiste
en decidir las cuestiones problemáticas en base a una prueba o bien
dejar el asunto en suspenso si no hay pruebas concluyentes. Así, este
punto de vista aparece como mucho más importante que cualquier sistema
dogmático y puede ser infinitamente más beneficioso.
domingo, 1 de marzo de 2026
Anarquismo, ateísmo y librepensamiento
Desde
sus inicios, y como una indudable seña de identidad, el anarquismo ha
tenido una indudable preocupación por el librepensamiento. Y lo ha hecho
desde diversos puntos de vista, todos con el objetivo de la
emancipación humana.
Así, en primer lugar, y de un modo tan honesto como
simple, para el librepensador anarquista clásico no tienen cabida los
dogmas religiosos en una concepción amplia del progreso donde, por
supuesto, cuentan unos valores humanos que no tienen ningún origen
sobrenatural. Para un espacio más amplio, dejaremos un análisis más
exhaustivo de cómo el fervor religioso se seculariza en la modernidad
llegando al terreno de la adoración al Estado-nación; por supuesto, los
anarquistas supieron ver desde el principio la estrecha relación que
existe entre todo forma de poder religioso y poder político denunciando
lo que consideraban la alienación de las personas, súbditos y
feligreses, en nombre de los valores más amplios: cosmopolitismo y
fraternidad universal. Razón, conocimiento y progreso, valores que
algunos críticos de la modernidad se empeñan en devaluar, observados de
manera amplia, fueron adoptados por un movimiento anarquista hermanado
con el librepensador.
lunes, 12 de enero de 2026
Bakashi, la fuerza vital cósmica
Como en otras ocasiones, analizamos de forma somera una terapia alternativa, que hace un excesivo hincapié en la cuestión “espiritual, la cual tiene su origen en ciertas filosofías orientales; también, como otras veces, insistimos en que seguramente nuestra ignorancia no tiene límites, pero sí queremos llamar un poquito la atención sobre lo que creemos que simplemente hay que denominar pseudociencia o ‘conocimiento obsoleto’.Antes de indagar en esta práctica, no demasiado conocida en nuestro país, denominada bakashi, recordaremos que no se trata de ridiculizar, ni otras culturas, ni a los practicantes de ciertas técnicas, terapias o medicinas alternativas; cada uno hace lo que quiere con su vida a nivel personal, aunque sí es cierto que nos esforzamos por denunciar los intentos de manipular al prójimo, el cual debería tener los conocimientos precisos para actuar en consecuencia. Dicho esto, también diremos que tampoco pretendemos decir, ni por asomo, que la cultura occidental sea superior a otras, otro lugar común en estas discusiones, sino que el camino para el conocimiento sí debería tener un camino con ciertas pretensiones de objetividad. Si no fuera así, hablamos de otra cosa, no de conocimiento; insistiremos en que, por muy valiosa que sea la actitud personal en cada problema que se afronte, es necesario una solidez científica para curar a las personas.
domingo, 28 de septiembre de 2025
La filosofía Charvaka, desafío materialista y hedonista a la religión en la India
La filosofía Lokayata o Carvaka (en otros sitios, como en el Diccionario de filosofía,
de Ferrater Mora, se la denomina Charvaka) equivale a lo que hoy
entendemos como materialismo. Para los que pretendan tener una lectura
exclusivamente occidental del pensamiento filosófico (y del
librepensamiento), hay que recordar que en el siglo VI a.c. surge en la
India esta corriente que desafía la dominante interpretación religiosa
de la vida y que tendrá seguidores durante un milenio.Los estudiosos
consideran los siguientes postulados en la filosofía Charvaka: 1.- la
literatura sagrada debe rechazarse como falsa; 2.- no existe ninguna
deidad o algo sobrenatural; 3.- No existe ningún alma inmortal, y nada
existe tras la muerte el cuerpo; 4.- el Karma es inoperante y una
ilusión; 5.- todo se deriva de elementos materiales; 6.- los elementos
materiales poseen una fuerza inmanente; 7.- la inteligencia se deriva de
estos elementos; 8.- sólo la percepción directa produce conocimiento
verdadero; 9.- los preceptos religiosos y la clase sacerdotal son
inútiles; 10.- el objetivo de la vida es obtener la máxima cantidad de
placer.
sábado, 13 de septiembre de 2025
Racionalización versus racionalidad
Una de las cosas que me vuelven loco es la capacidad que tiene el ser humano para "racionalizar". De hecho, es un término que empleo no pocas veces en mi vida cotidiana. Seguramente, mi torpeza no tiene límites a la hora de expresarme, por lo que no siempre acabo convencido de que mi interlocutor haya comprendido lo que quiero decir con el término de marras.
Tantas veces, se sigue empleando "racionalizar" simplemente como sinónimo de "razonar"; precisamente, es justo lo contrario, al menos desde un punto de vista psicológico. La capacidad de razonar alude, como es sabido, a sacar las mejores conclusiones posibles, relacionando ideas o conceptos; por otra parte, también puede entenderse como justificar la respuesta a una cuestión usando los mejores razones y argumentos. Veamos ahora lo que queremos decir con "racionalizar", donde esa "justificación" se realiza de manera muy condicionada por nuestros propios intereses.
domingo, 3 de agosto de 2025
Las afirmaciones negativas y la "carga de la prueba"
La llamada "carga de la prueba", expresada por medio de la sentencia latina affirmanti incumbit probatio,
viene a significar que dentro de una discusión lógica corresponde
siempre a quien afirma demostrar la existencia de lo afirmado. Es por
eso que los ateos no deberíamos entrar en esa discusión irresoluble
sobre la existencia, o no, de Dios (más adelante, veremos que
simplemente no es una hipótesis científica ni puede deducirse de la
razón).Existen muchos argumentos para oponerse a
la creencia sobrenatural, pero desde un punto de vista ontológico hay
que decir que la evidencia nos demuestra que algo como Dios (o sobre
cualquier ser que trascienda el mundo natural) es sencillamente una
fantasía del ser humano (una fantasía que podemos demostrar posee muchas
caras). Richard Dawkins recordó en la introducción de El espejismo de Dios una frase de Douglas Adams, escritor y guionista de los Monty Python, en su libro Guía del autoestopista galáctico:
"¿Es que no hay suficiente con ver que un jardín es hermoso, sin tener
también que creer que está habitado por hadas?". Cuando alguien afirma
la existencia de algo excepcional, algo que resulta bastante sencillo y
habitual, no puede ponerse al mismo nivel que los que negamos la
afirmación debido a las evidencias en contra. Si queremos progresar en
el conocimiento, es necesario probar las afirmaciones positivas que
realizamos, o de lo contrario nos rendimos a esa poderosa herramienta
creativa que es la imaginación. En conclusión, la carga de la prueba
reposa sobre aquellos que realizan una afirmación fuera de lo común y,
consecuentemente, deberán respaldarlas con argumentos convincentes.
jueves, 24 de julio de 2025
Curso acelerado de ateísmo
Con permiso de Antonio López Campillo y Juan Ignacio Ferreras, autores del libro con el mismo título, sintetizamos algunas ideas presentas en él con las que no podemos estar más de acuerdo.
Primera
lección. La pregunta sobre si existe Dios, en el correr de la historia,
supone la aparición del pensamiento crítico, la potenciación de la
filosofía y de todas las ciencias. La respuesta del ateo no será un no
tajante, ya que creer en no-creer invita a la reflexión, será un "no lo
sé, pero creo que no". La reflexión consiste en considerar la
imposibilidad de demostrar la inexistencia de algo; por el contrario, si
algo puede ser demostrado que existe, la no existencia caería por su
base. El gran problema para los creyentes es ese, la imposibilidad de
demostrar la inexistencia, por lo que se han dedicado durante siglos a
tratar de demostrar la existencia de dios. La propia existencia de
tantas "pruebas" sobre la existencia de una divinidad supone, en verdad,
que ninguna de las mismas ha sido definitiva. Esa falta de pruebas
razonables dio lugar a que la cuestión perteneciera, para los deístas,
al terreno de la fe y de la revelación. La revelación consiste,
sábado, 12 de julio de 2025
Anarquismo y religión: otra vuelta de tuerca
Hemos defenestrado, no pocas veces, desde este blog, la religión desde un punto de vista anarquista; no cabe ninguna duda que así se produce en el anarquismo moderno, aunque matizaremos más adelante. El pensamiento anarquista es eminentemente naturalista (un término que, tal vez, gustará más que "materialista" si lo utilizamos en un sentido amplio); es decir, se esfuerza en buscar causas naturales en los fenómenos, sin incidir en las fantasías religiosas, y en transformar la realidad social desarrollando en un plano terrenal la acción y el pensamiento humanos (en lugar de trasladarlos a un plano sobrenatural).
En origen, el anarquismo radicalizó la idea de que la religión hacía más soportable a las personas los males de este mundo vendiéndoles la idea de una realidad ultraterrena en forma de paraíso; Marx, lúcidamente, consideró que se trataba de un alivio para el sufrimiento de las personas, pero caben pocas dudas de que se trata también de algo que ha servido a los poderes instituidos para mantener dócil a los humildes. Aunque la realidad es ahora mucho más compleja que este análisis, la gran pregunta de cara a una transformación revolucionaria de la sociedad es si la actitud religiosa ayuda en ese sentido. Volvamos al anarquismo clásico. No cabe duda de que la visión ácrata dirige sus furibundos ataques, sobre todo, al teísmo; a un Dios personal, omnisciente y todopoderoso, creador y legislador de los asuntos humanos (es la línea seguida por Feuerbach y Bakunin, aunque está implícito el rechazo a toda visión sobrenatural). Una excepción a este antiteísmo anarquista la constituye otro autor prestigioso, León Tolstói, que trató de conciliar el cristianismo con las ideas libertarias; su visión anarquista sobre la propiedad y el Estado quieren verse, tal y como señaló Kropotkin en su conocida entrada de la Enciclopedia Británica, tanto en los dictados de la razón como en las enseñanzas de Cristo. Las ideas anarcocristianas tolstoianas, como hemos dicho, pueden verse como la excepción de un anarquismo fundamentalmente antiteísta; resulta lógico expresarlo así, ya que el anarquismo moderno nace en Occidente, por lo que su visión contraria a la religión se centra principalmente en el monoteísmo.
sábado, 21 de junio de 2025
Formas y tendencias del maldito papanatismo
Este término, que según la Rae se define como la "actitud que consiste en admirar algo o a alguien de manera excesiva, simple y poco crítica", nos parece clave para reflexionar un poquito sobre el librepensamiento (que, no nos dejaremos de repetir, viene a ser a una tendencia a tener un pensamiento independiente basado en un análisis crítico y racional).
Antes de profundizar en el papanatismo, disposición o actitud muy extendida, en opinión del que suscribe, dejemos algo bien claro. Todos, absolutamente todos, tendemos a admirar a alguna persona de forma evidente; particularmente, podemos mencionar muchos nombres de figuras intelectuales, siempre con preocupaciones éticas y políticas, a las cuales puede decirse que tomamos como referencia indiscutible (mejor expresado así, que meramente "admirar", término que parece conllevar cierta dosis de menoscabo propio). La cuestión es, clave para el asunto que nos ocupa, no perder nunca la perspectiva crítica; es una determinada actitud para la que hay que estar adiestrado, y que desgraciadamente tanto parece faltar.
Antes de profundizar en el papanatismo, disposición o actitud muy extendida, en opinión del que suscribe, dejemos algo bien claro. Todos, absolutamente todos, tendemos a admirar a alguna persona de forma evidente; particularmente, podemos mencionar muchos nombres de figuras intelectuales, siempre con preocupaciones éticas y políticas, a las cuales puede decirse que tomamos como referencia indiscutible (mejor expresado así, que meramente "admirar", término que parece conllevar cierta dosis de menoscabo propio). La cuestión es, clave para el asunto que nos ocupa, no perder nunca la perspectiva crítica; es una determinada actitud para la que hay que estar adiestrado, y que desgraciadamente tanto parece faltar.
viernes, 25 de abril de 2025
Stirner y la destrucción de lo sacro
Stirner, en su espectacular obra El único y su propiedad,
critica a Feuerbach y la consideración de cambiar a Dios por una
supuesta divinidad inmanente al hombre. Ello supondría otra manera de
desterrarnos nosotros mismos al buscar una esencia divina que nunca
encontraremos en nuestro interior. Antes que Nietzsche, Stirner trata de
destruir todo el edificio cristiano, el cual no observa como un ideal
que haya que atraer a la realidad terrenal. Feuerbach quiere acabar con
Dios, sí, pero para traernos al Hombre con mayúsculas, como gran ideal o
abstracción. Para Stirner, la "esencia suprema" que Feuerbach desea
arrebatar a los cielos y traer a la tierra continúa siendo eso, una
esencia, no la realidad concreta del individuo.
sábado, 29 de marzo de 2025
Bertrand Russell y la existencia de Dios
En un conocido debate sobre la existencia de Dios, Bertrand Russell
comenzó declarándose agnóstico. Es fácil de comprender esa postura, ya
que su rival le pidió que se manifestara sobre la creencia en lo que
podemos llamar 'la idea de Dios': un ser personal supremo, distinto del
mundo y creador del mismo. Desde un punto de vista estrictamente
científico, la posición de Russell fue la más inteligente, la existencia
de Dios no es una hipótesis falsable, es decir, no puede demostrarse y,
por lo tanto, tampoco su inexistencia.
Los religiosos se empecinan en referirse a Dios como un ser "necesario", término opuesto a "contingente", mientras que Russell se niega a entrar en esa lógica que le es extraña. La palabra "necesario" solo cobra sentido aplicada a proposiciones analíticas, es decir, aquellas cuyo valor de verdad se desprende del significado de los términos involucrados. Para entender por qué se considera que la idea de Dios no tiene sentido, solo hay que cotejarla, por ejemplo, con el universo. Un creyente insistirá en asociarla a Dios, en reducir la relación causal a ese ser "necesario" y en buscarla un significado en función de ello, pero la palabra "universo" solo resulta útil en relación a algo, no es posible buscarle un significado por sí misma. La idea de buscar una causa del universo y llamarla Dios es una clara abstracción sin sentido, mientras que todo el conocimiento científico se deriva de relaciones causales muy concretas. Lo que se señala como absurdo es buscar una causa a la totalidad, y de ahí el conocido argumento de Russell sobre la primera causa de Dios de que, si bien todo hombre existente tiene una madre, resulta evidente que la raza humana no tiene una madre. No existe razón para suponer que el mundo globalmente tenga una causa. Si bien el científico se esfuerza en encontrar causas explicativas sobre un acontecimiento particular que tenga su interés, no puede partirse de la idea de que el mundo deba tener una explicación, algo que forma parte del acervo religioso (y que puede ser explicable señalando sus causas sociales y psicológicas). El científico no puede llegar a certezas, en cualquier caso, sino a probabilidades, por lo que hay que insistir en lo ilegítimo de buscar una explicación y significado al mundo en función de una primera causa.
Los religiosos se empecinan en referirse a Dios como un ser "necesario", término opuesto a "contingente", mientras que Russell se niega a entrar en esa lógica que le es extraña. La palabra "necesario" solo cobra sentido aplicada a proposiciones analíticas, es decir, aquellas cuyo valor de verdad se desprende del significado de los términos involucrados. Para entender por qué se considera que la idea de Dios no tiene sentido, solo hay que cotejarla, por ejemplo, con el universo. Un creyente insistirá en asociarla a Dios, en reducir la relación causal a ese ser "necesario" y en buscarla un significado en función de ello, pero la palabra "universo" solo resulta útil en relación a algo, no es posible buscarle un significado por sí misma. La idea de buscar una causa del universo y llamarla Dios es una clara abstracción sin sentido, mientras que todo el conocimiento científico se deriva de relaciones causales muy concretas. Lo que se señala como absurdo es buscar una causa a la totalidad, y de ahí el conocido argumento de Russell sobre la primera causa de Dios de que, si bien todo hombre existente tiene una madre, resulta evidente que la raza humana no tiene una madre. No existe razón para suponer que el mundo globalmente tenga una causa. Si bien el científico se esfuerza en encontrar causas explicativas sobre un acontecimiento particular que tenga su interés, no puede partirse de la idea de que el mundo deba tener una explicación, algo que forma parte del acervo religioso (y que puede ser explicable señalando sus causas sociales y psicológicas). El científico no puede llegar a certezas, en cualquier caso, sino a probabilidades, por lo que hay que insistir en lo ilegítimo de buscar una explicación y significado al mundo en función de una primera causa.
sábado, 8 de febrero de 2025
Bakunin y la emancipación de la religión
Mijaíl
Bakunin fue un hábil devastador del pensamiento religioso, y lo hizo en
nombre de la libertad, la dignidad y la emancipación humanas; apartando
definitivamente la costumbre, la resignación y la sumisión, tan propias
de la religión, el ser humano debe emplear renovadas energías para,
mediante la razón y el conocimiento, llegar a la liberadora revolución
social.
Bakunin
consideraba que en toda religión con una teología suficientemente
desarrollada, con la posible excepción del budismo, establecida en parte
como una religión atea, Dios aparece como un ser supremo, eterno y
predeterminante, el cual contiene en sí mismo el pensamiento y la
voluntad creadora anteriores a toda existencia. Este supuesto Dios no se
encontraría en el universo real, al alcance del conocimiento humano. El
anarquista ruso consideraba que, al no poder encontrarle en el
exterior, el hombre terminó por buscar a Dios en el interior de sí
mismo; la manera de buscarle fue despreciando todas las cosas reales y
vivientes, y todos los mundos visibles y conocidos. Tal y como lo
expresaba Bakunin, el hombre al término de este viaje solo se descubre a
sí mismo, despojado de todo contenido y de todo movimiento, convertido
en una abstracción, en un ser inmóvil y vacío. Sería un no-ser absoluto,
pero la fantasía religiosa lo ha denominado el ser supremo, Dios.
domingo, 12 de enero de 2025
¿Por qué diablos hablamos tanto los ateos de Dios?
No soy muy original, la verdad, al formular dicha pregunta, ¿Por qué los ateos hablamos de Dios? Recuerdo alguna discusión, en cierto ámbito ateo (y, supuestamente, librepensador) en el que alguno sostenía que lo único que nos vinculaba a los ateos era la no creencia en Dios (o en cualquier tipo de dioses o deidad).
De acuerdo, el asunto era técnicamente correcto, pero la mayor parte de los ateos, amantes de la discusión y de la polémica, se suelen organizar, discutir y realizar a veces incluso acciones por y para algo. Ese algo, en mi opinión, es la idea de que la creencia en Dios, y por extensión religiosa, resulta perniciosa y un obstáculo para el progreso. No es casualidad que los ateos que sostenían aquello, reduciendo el asunto sencillamente a la no creencia, eran los elementos más conservadores, más reacios al cambio social. Si los ateos hablamos tanto de Dios es por la búsqueda de esa polémica que erosione el dogma, que cuestione e indague en cualquier tipo de creencia. Es una actitud librepensadora, aunque como ya he sostenido en alguna otra ocasión estoy lejos de identificar el ateísmo, sencillamente, con el librepensamiento. Como es natural, hay mucho zoquete ateo y proclive al dogmatismo o al papanatismo, por lo que la mera no creencia no supone nada en ocasiones.
De acuerdo, el asunto era técnicamente correcto, pero la mayor parte de los ateos, amantes de la discusión y de la polémica, se suelen organizar, discutir y realizar a veces incluso acciones por y para algo. Ese algo, en mi opinión, es la idea de que la creencia en Dios, y por extensión religiosa, resulta perniciosa y un obstáculo para el progreso. No es casualidad que los ateos que sostenían aquello, reduciendo el asunto sencillamente a la no creencia, eran los elementos más conservadores, más reacios al cambio social. Si los ateos hablamos tanto de Dios es por la búsqueda de esa polémica que erosione el dogma, que cuestione e indague en cualquier tipo de creencia. Es una actitud librepensadora, aunque como ya he sostenido en alguna otra ocasión estoy lejos de identificar el ateísmo, sencillamente, con el librepensamiento. Como es natural, hay mucho zoquete ateo y proclive al dogmatismo o al papanatismo, por lo que la mera no creencia no supone nada en ocasiones.
domingo, 8 de diciembre de 2024
Abandono del cristianismo
Estos días, se ha publicado en la prensa, al menos en la más progre, que España está a la cabeza en cuanto a abandono del cristianismo. Ese abandono de la religión en la edad adulta, no es un caso raro en la Europa Occidental, aunque más bien se produce el caso inverso en los países del este.
Si echamos un vistazo a la convulsa historia contemporánea de este país, si en un momento pareció apartarse el cristianismo y la religión en general, luego llegó lo que llegó, cuatro décadas de dictadura en la que se primó el catolicismo como impuesta identidad nacional. Hoy, aunque en claro retroceso, todavía existe esa identificación, por parte de una número considerable de gente, de la nacionalidad española con la religión católica. Los fundamentalistas, y empleo esta palabra en sentido lato como algo inherente de forma obvia a la identidad religiosa, consideran esta situación de abandono de la creencia como un síntoma de la falta de valores, seguramente también como falta de unidad de la patria fundamentanda en esa dogmática identidad nacional e, incluso, con tono ya irrisoriamente apocalípticio con el desmoronamiento de la civilización. Unas líneas más abajo, entraremos en esa controversia entre esa supuesta falta de valores y, tal y como también puede entenderse, una lógica concepción del progreso en el que se deja atrás el dogma religioso. Primero, habría que señalar lo que parece una evidente correlación entre la creencia religiosa y ciertos regímenes autoritarios en los que se impone o se reprime.
Si echamos un vistazo a la convulsa historia contemporánea de este país, si en un momento pareció apartarse el cristianismo y la religión en general, luego llegó lo que llegó, cuatro décadas de dictadura en la que se primó el catolicismo como impuesta identidad nacional. Hoy, aunque en claro retroceso, todavía existe esa identificación, por parte de una número considerable de gente, de la nacionalidad española con la religión católica. Los fundamentalistas, y empleo esta palabra en sentido lato como algo inherente de forma obvia a la identidad religiosa, consideran esta situación de abandono de la creencia como un síntoma de la falta de valores, seguramente también como falta de unidad de la patria fundamentanda en esa dogmática identidad nacional e, incluso, con tono ya irrisoriamente apocalípticio con el desmoronamiento de la civilización. Unas líneas más abajo, entraremos en esa controversia entre esa supuesta falta de valores y, tal y como también puede entenderse, una lógica concepción del progreso en el que se deja atrás el dogma religioso. Primero, habría que señalar lo que parece una evidente correlación entre la creencia religiosa y ciertos regímenes autoritarios en los que se impone o se reprime.
sábado, 23 de noviembre de 2024
Ateísmo, moral y conciencia
Iniciaremos a continuación el repaso a una serie de conceptos desde el pensamiento ateo, tradicionalmente acaparados por la religión y todavía fuertemente influenciados en la actualidad, aun aceptando la imposibilidad de lograr una cohesión y uniformidad y atendiendo también a algunos obras de reciente publicación. Para iniciar el análisis de la moral, recordaremos en primer lugar la frase de Albert Einstein: "Si la gente es buena solo porque teme el castigo y espera una recompensa, somos efectivamente un grupo lamentable".
domingo, 27 de octubre de 2024
Librepensamiento, ayer y hoy
Identificar mero ateísmo con librepensamiento nos conduce a no pocas objeciones y problemas. Hay que distinguir entre la figura de un librepensador, propia de los siglos XVIII y XIX y lo que hoy podemos considerar que eso significa. Creemos sinceramente, y de una manera también ferozmente autocrítica, que desde posiciones ateas, lo que entendemos por un movimiento ateo combativo con la religión y más o menos organizada, se produce con cierta asiduidad esa ambivalencia de pretender ser progresista y librepensador y hacerlo únicamente desde posiciones, quizá no superadas, pero sí necesitadas de ser puestas al día conforme a nuevos discursos que resultan de lo más cuestionables.
Hoy, así hay que considerarlo de manera permanente y muy crítica, no es lo mismo ser un librepensador en la actualidad que en la época que nace esa condición, en torno a lo que llamamos la Ilustración. Lo que queremos expresar es que da la impresión de que existe quien se refugia en ese librepensamiento de los orígenes, de una época en que los paradigmas eran obviamente muy distintos, y sin embargo adopta una actitud bien poco librepensadora en la actualidad; de hecho, es posible que los auténticos librepensadores les parezcan personas equivocadas, a veces subversivas y peligrosas, adoptando con ello una condición en realidad tristemente conservadora. Dicho de modo elemental, el librepensamiento en origen consistía en escapar de un mundo de creencias aceptadas y de una serie de pautas establecidas (una serie de dogmas y prejuicios,
sábado, 28 de septiembre de 2024
Reflexiones (sencillas y asequibles) sobre la creencia en Dios
Hay algo que tenemos que admitir, y creemos que no admite más lecturas, y es que el ateísmo, nuestro ateísmo, nació en principio como negación u oposición de la creencia teísta. Si lo que era en principio un escepticismo o cuestionamiento, se convierte después en una superación en beneficio de un mundo mejor (y mejorable), es lo más importante del asunto, a nuestro modo de ver las cosas. Son muchos los argumentos contra la creencia de una entidad sobrenatural todopoderosa, pero simplificados puede ser el hecho de colocar todos los asuntos que afectan a los seres humanos en un plano terrenal (natural, humano); es decir, colocar la responsabilidad por entero en nosotros, que no es otra cosa que la posibilidad de ser libres. Algo consustancial a la creencia en Dios es la existencia de salvadores, que suelen ser muy terrenales, por lo que es exigible esa responsabilidad y esa libertad. Procurar que la gente, una tendencia que hasta ahora ha sido muy humana, no corra a hacer llamamientos a salvadores.
sábado, 7 de septiembre de 2024
Religión y fundamentalismo (valga el pleonasmo)
Dados los tiempos que corren, por otra parte no muy diferentes a los que corrieron en el pasado (tendemos a pensar que lo que vivimos en la actualidad es siempre peor olvidando las muchas explicaciones históricas que existen), conviene una reflexión profunda sobre la correspondencia entre fundamentalismo y creencia religiosa.
Antes de establecer la misma, recordemos lo que podemos considerar "fundamentalismo", al menos en el habla corriente: sinónimo de "integrismo" o "fanatismo" (apasionamiento), "imposición de una determinada doctrina o forma de ver el mundo" o, siendo más concretos en la cuestión religiosa, "interpretación literal de los textos sagrados" (más adelante, veremos que esta es una de las características de la religión, la del vínculo inexorable con los dichosos textos, la verdad revelada, etc.). Curiosamente, el origen del término "fundamentalismo" no está, al parecer, en la religión musulmana, como se quiere ver ahora, sino en la cristiana. Más concretamente, en las Iglesias protestantes de Estados Unidos, finalmente bifurcadas en conservadoras y más o menos modernas o liberales. No obstante, el fundamentalismo pronto se extendería a otras religiones, y hay que recordar que los papados con más calado en la Iglesia Católica, como es el caso del de Juan Pablo II, son eminentemente fundamentalistas (es decir, fe en unos principios considerados eternos; es decir, lo que viene a ser la religión).
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