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viernes, 17 de abril de 2026

Alegato contra el cristianismo

Esta obra, Alegato contra el cristianismo, del autor Michael Martin, que ya nos brindó otro impagable libro como es Introducción al ateísmo, está dedicada a la que es la religión actual con mayor número de seguidores. Obviamente, lo está de un modo devastador.

Martin considera que las doctrinas cristianas deberían estar basadas en razones epistemológicas, esto es, en lo que atañe al conocimiento al que tenemos acceso. Se descarta una adscripción por cuestiones meramente beneficiosas, tal vez con la excepción de casos muy extremos, ni tampoco por razones de fe. Naturalmente, para demostrar si lo que sostiene la religión es o no cierto necesitamos un examen riguroso y pruebas concluyentes.

domingo, 28 de septiembre de 2025

La filosofía Charvaka, desafío materialista y hedonista a la religión en la India

La filosofía Lokayata o Carvaka (en otros sitios, como en el Diccionario de filosofía, de Ferrater Mora, se la denomina Charvaka) equivale a lo que hoy entendemos como materialismo. Para los que pretendan tener una lectura exclusivamente occidental del pensamiento filosófico (y del librepensamiento), hay que recordar que en el siglo VI a.c. surge en la India esta corriente que desafía la dominante interpretación religiosa de la vida y que tendrá seguidores durante un milenio.

Los estudiosos consideran los siguientes postulados en la filosofía Charvaka: 1.- la literatura sagrada debe rechazarse como falsa; 2.- no existe ninguna deidad o algo sobrenatural; 3.- No existe ningún alma inmortal, y nada existe tras la muerte el cuerpo; 4.- el Karma es inoperante y una ilusión; 5.- todo se deriva de elementos materiales; 6.- los elementos materiales poseen una fuerza inmanente; 7.- la inteligencia se deriva de estos elementos; 8.- sólo la percepción directa produce conocimiento verdadero; 9.- los preceptos religiosos y la clase sacerdotal son inútiles; 10.- el objetivo de la vida es obtener la máxima cantidad de placer.

sábado, 12 de julio de 2025

Anarquismo y religión: otra vuelta de tuerca

Hemos defenestrado, no pocas veces, desde este blog, la religión desde un punto de vista anarquista; no cabe ninguna duda que así se produce en el anarquismo moderno, aunque matizaremos más adelante. El pensamiento anarquista es eminentemente naturalista (un término que, tal vez, gustará más que "materialista" si lo utilizamos en un sentido amplio); es decir, se esfuerza en buscar causas naturales en los fenómenos, sin incidir en las fantasías religiosas, y en transformar la realidad social desarrollando en un plano terrenal la acción y el pensamiento humanos (en lugar de trasladarlos a un plano sobrenatural).

En origen, el anarquismo radicalizó la idea de que la religión hacía más soportable a las personas los males de este mundo vendiéndoles la idea de una realidad ultraterrena en forma de paraíso; Marx, lúcidamente, consideró que se trataba de un alivio para el sufrimiento de las personas, pero caben pocas dudas de que se trata también de algo que ha servido a los poderes instituidos para mantener dócil a los humildes. Aunque la realidad es ahora mucho más compleja que este análisis, la gran pregunta de cara a una transformación revolucionaria de la sociedad es si la actitud religiosa ayuda en ese sentido. Volvamos al anarquismo clásico. No cabe duda de que la visión ácrata dirige sus furibundos ataques, sobre todo, al teísmo; a un Dios personal, omnisciente y todopoderoso, creador y legislador de los asuntos humanos (es la línea seguida por Feuerbach y Bakunin, aunque está implícito el rechazo a toda visión sobrenatural). Una excepción a este antiteísmo anarquista la constituye otro autor prestigioso, León Tolstói, que trató de conciliar el cristianismo con las ideas libertarias; su visión anarquista sobre la propiedad y el Estado quieren verse, tal y como señaló Kropotkin en su conocida entrada de la Enciclopedia Británica, tanto en los dictados de la razón como en las enseñanzas de Cristo. Las ideas anarcocristianas tolstoianas, como hemos dicho, pueden verse como la excepción de un anarquismo fundamentalmente antiteísta; resulta lógico expresarlo así, ya que el anarquismo moderno nace en Occidente, por lo que su visión contraria a la religión se centra principalmente en el monoteísmo.

viernes, 25 de abril de 2025

Stirner y la destrucción de lo sacro

Stirner, en su espectacular obra El único y su propiedad, critica a Feuerbach y la consideración de cambiar a Dios por una supuesta divinidad inmanente al hombre. Ello supondría otra manera de desterrarnos nosotros mismos al buscar una esencia divina que nunca encontraremos en nuestro interior. Antes que Nietzsche, Stirner trata de destruir todo el edificio cristiano, el cual no observa como un ideal que haya que atraer a la realidad terrenal. Feuerbach quiere acabar con Dios, sí, pero para traernos al Hombre con mayúsculas, como gran ideal o abstracción. Para Stirner, la "esencia suprema" que Feuerbach desea arrebatar a los cielos y traer a la tierra continúa siendo eso, una esencia, no la realidad concreta del individuo. 

sábado, 8 de febrero de 2025

Bakunin y la emancipación de la religión

Mijaíl Bakunin fue un hábil devastador del pensamiento religioso, y lo hizo en nombre de la libertad, la dignidad y la emancipación humanas; apartando definitivamente la costumbre, la resignación y la sumisión, tan propias de la religión, el ser humano debe emplear renovadas energías para, mediante la razón y el conocimiento, llegar a la liberadora revolución social.

Bakunin consideraba que en toda religión con una teología suficientemente desarrollada, con la posible excepción del budismo, establecida en parte como una religión atea, Dios aparece como un ser supremo, eterno y predeterminante, el cual contiene en sí mismo el pensamiento y la voluntad creadora anteriores a toda existencia. Este supuesto Dios no se encontraría en el universo real, al alcance del conocimiento humano. El anarquista ruso consideraba que, al no poder encontrarle en el exterior, el hombre terminó por buscar a Dios en el interior de sí mismo; la manera de buscarle fue despreciando todas las cosas reales y vivientes, y todos los mundos visibles y conocidos. Tal y como lo expresaba Bakunin, el hombre al término de este viaje solo se descubre a sí mismo, despojado de todo contenido y de todo movimiento, convertido en una abstracción, en un ser inmóvil y vacío. Sería un no-ser absoluto, pero la fantasía religiosa lo ha denominado el ser supremo, Dios.

sábado, 23 de noviembre de 2024

Ateísmo, moral y conciencia

Iniciaremos a continuación el repaso a una serie de conceptos desde el pensamiento ateo, tradicionalmente acaparados por la religión y todavía fuertemente influenciados en la actualidad, aun aceptando la imposibilidad de lograr una cohesión y uniformidad y atendiendo también a algunos obras de reciente publicación. Para iniciar el análisis de la moral, recordaremos en primer lugar la frase de Albert Einstein: "Si la gente es buena solo porque teme el castigo y espera una recompensa, somos efectivamente un grupo lamentable".

miércoles, 1 de mayo de 2024

Diccionario de ateos, de Sylvain Maréchal

Sylvain Maréchal (1750-1803) fue un periodista, ensayista, filósofo, poeta y activista en una época tumultuosa marcada por la Revolución francesa; se le ha considerado un precursor del socialismo y del anarquismo, como hombre ilustrado fue crítico con el absolutismo y partidario de un socialismo agrario donde existiese la comunidad de bienes.
 
Lector ávido, de obras de Rousseau, Voltaire, Helvétius o Diderot, frecuentó a autores deístas y ateos. Su participación en la llamada Conspiración de los Iguales, promovida por Babeuf, que pretendía una igualdad real en la sociedad y no el mero formalismo que suponía la Declaración de los derechos del Hombre y el Ciudadano de 1789, le acabará convirtiendo en una inspiración para el posterior socialismo utópico; Maréchal expresó los deseos de una auténtica revolución social en el Manifeste des Égaux (Manifiesto de los Iguales), que se ha visto como toda una declaración libertaria, escrito en 1796.

domingo, 21 de enero de 2024

El encendido debate sobre la creencia en unicornios rosas

Aunque las discusiones, en la barra de un bar, se ajustan normalmente al estado de forma de alguna figura del mundo del deporte o, todavía peor, de la política, aquella mañana parecía haber algo raro en el ambiente. El tema central del muy agitado debate parecía ser la creencia, o no, en el Unicornio Rosa. Yo estaba apurando mi taza de café, con una envidiable tranquilidad existencial, cuando alguien visiblemente exhaltado pareció dirigirse a mí. No puede evitar un gesto de sorpresa cuando aquel individuo parecía pedirme opinión sobre el asunto. Con una ligera sonrisa, aclaré que yo no entraba en esas disquisiciones, ya que simplemente no pensaba que existiera tal cosa. Mi asombro mutó en horror cuando mi interlocutor, todavía más enervado debido a mi respuesta, me exigió algo así como una opinión sobre si el susodicho Unicornio Rosa, además de Señor y Creador del Universo, intervenía en los asuntos humanos.

sábado, 21 de octubre de 2023

John Leslie Mackie y las consecuencias morales del ateísmo

John Leslie Mackie (1917-1981) fue un brillante filósofo australiano, especializado en metaética y partidario del escepticismo moral, conocido ateo y participante en jugosas polémicas al respecto. En Dios no existe (peculiar traducción para The portable atheist, recopilación de textos realizada por Christopher Hitchens), se incluye un texto de Mackie sacado de su obra El milagro del teísmo: argumento a favor y en contra de la existencia de Dios. 

 
Entre las consideraciones a favor de la existencia de una dios personal, o casi personal, se enumeran al menos cinco: "1) los supuestos milagros; 2) las versiones inductivas del argumento del diseño y la conciencia, tomando como 'signos del diseño' tanto el hecho de que existen regularidades causales y el hecho de que las leyes naturales fundamentales y las constantes físicas son tales que hacen posible el desarrollo de la vida y la conciencia; 3) una versión inductiva del argumento cosmológico, buscando una respuesta a la pregunta '¿Por que hay algo en lugar de nada?'; 4) la idea de que hay valores morales objetivos cuya existencia demanda una explicación adicional; 5) y la idea de que algunos tipos de experiencia religiosa pueden comprenderse mejor si los entendemos como la percepción directa de algo sobrenatural". Por supuesto, Mackie echa por tierra estos argumentos: el primero y el quinto son, de forma obvia, muy débiles, ya que pueden explicarse fácilmente en términos naturales. Por otra parte, el mundo natural explica, gracias a la evolución, la conciencia, la moralidad y el valor como actividad humana. Lo único dudoso, desde una explicación naturalista, serían las irregularidades causales,el hecho de que las leyes físicas sean las que son y de que haya algo en lugar de nada. El naturalista suspenderá siempre la cuestión de Leibniz, ¿por qué hay algo en lugar de nada?, mientras que el teísta se sentirá igualmente indefenso ante la pregunta de por qué hay un dios en lugar de nada. La hipótesis de Dios, al menos desde Laplace, resulta innecesaria desde este punto de vista sustentado en términos racionales; la reivindicación literal y fáctica de la existencia de un Dios personal no posee base racional alguna, pero los intentos posteriores de defender el pensamiento religioso, una vez liberado de sus creencias tradicionales, son señalados por Mackie como un rotundo fracaso.

lunes, 18 de septiembre de 2023

La libre indagación

Siempre han existido personas que se han esforzado en pensar libremente, no solo en considerar que la idea de Dios es simplemente un invento humano, sino en señalar el gran mal que se ha hecho en su nombre. Desgraciadamente, no se puede averiguar mucho de estas personas, ya que han estado sometidas normalmente a la aniquilación o al ostracismo. De igual modo, es posible que muchos creyentes en apariencia fueran en realidad escépticos o librepensadores con miedo a proclamar su auténtico pensamiento en contextos muy represivos.

Hay veces que se mencionan las grandes obras artísticas como resultado de la fe religiosa, pero ello es en gran medida dudoso, podemos verlas también como expresiones de la cultura y de la civilización humanas desde un ámbito muy humano, además de tener serias dudas de las verdaderas creencias de aquellas personas. Afortunadamente, el desarrollo del pensamiento, aunque esté tantas veces desvirtuado, se ha apartado de toda verdad "revelada" y de toda fe dogmática para, precisamente, considerar que la conciencia, la razón y la moral son innatas al ser humano, susceptibles de ser mejoradas o deterioradas, sin que haya que buscar explicaciones espirituales o metafísicas.

sábado, 19 de agosto de 2023

El ateísmo en el pensamiento antiautoritario

Realizamos un somero repaso al ateísmo moderno, vinculado inevitablemente con la tradición antiautoritaria. Desde las sorprendentes memorias del párroco Meslier hasta la apuesta radical por el conocimiento de un Bertrand Russell, pasando por los anarquistas, incapaces de compatibilizar a Dios con la emancipación humana, o por un Stirner, que no concibe a ninguna abstracción que doblegue al individuo, tenga el nombre que tenga

Michel Onfray considera que la historia del ateísmo moderno empieza verdaderamente con la peculiar figura de Jean Meslier (1664-1729). Al poco de su fallecimiento, y después de una vida dedicada al sacerdocio, se encontró un manuscrito impresionante en el que Meslier mostraba un materialismo ateo y una crítica feroz a la moral cristiana, y religiosa en general, que le acaba conduciendo a la cuestión social y política. Hay que recordar que esta obra de Meslier, llamada Memoria contra la religión, sería difundida por Voltaire, aunque desprendida de sus elementos más filosóficos y sociopolíticos, permaneciendo únicamente la visión más anticlerical. No sería hasta finales del siglo XIX que vería la luz la versión completa de una obra radical, tremendamente devastadora respecto a la religión y cualquier creencia sobrenatural, en la que Meslier asocia el ateísmo con una república libre e igualitaria. 
 

domingo, 19 de febrero de 2023

La actitud escéptica, base del progreso

Se dice que cuando un acontecimiento da lugar a un efecto de extrañeza la inteligencia produce mecanismos de defensa con afán de anularlo, desde la simple negación hasta incluso la exclusión. Naturalmente, a este esfuerzo de la inteligencia puede seguir el trabajo de la reflexión, sopesando con ecuanimidad y distanciamiento los argumentos tratando de acercarse a los hechos con una mirada más abierta, desinteresada y comprensiva.

Por desgracia, no siempre esta admirable actitud ocurre así, sobre todo en los casos en que las implicaciones de aquello a lo que la reflexión se enfrenta, en el caso de ser aceptado, pueden parecer tan graves como para que todo aquello en que creeemos -es decir, una parte considerable de lo que somos- se venga abajo. Ese es también el caso del escepticismo, actitud filosófica que pretende socavar los fundamentos mismos de la razón. Pero esos mecanismos de defensa no han podido eliminar la pulsión escéptica, lo que demuestra tal vez lo inherente que es esta actitud al ser humano al poner en cuestión todo dogmatismo y toda verdad absoluta.

sábado, 23 de octubre de 2021

Occidens

En la ciudad de Pamplona, en su Catedral, puede verse una exposición llamada Occidens. Se trata de una alabanza, no demasiado encubierta, del Occidente cristiano. Propaganda burda de la Iglesia Católica, vamos.

Occidente, según la exposición, hunde sus raíces en la Antigüedad fruto de un mestizaje (Atenas, Roma, Jerusalén y el Espíritu Germánico), se construye a través de la reforma Gregoriana, en el Medioevo, y alcanza su plenitud en la Modernidad (sic). Muy apresurado es considerar que los valores occidentales son universales, algo que hay que poner a prueba, y bastante cuestionable considerar como tales la democracia (así, sin matices), la racionalidad crítica (ay, que la propaganda religiosa asegure tal cosa), el estado de derecho, los derechos humanos e, incluso, la libertad de conciencia y la solidaridad. Todo ello, insisto, resulta digno de poner en cuestión. Sin embargo, lo peor son las ausencias, la falta de matices y la conclusión final. Muy a menudo, tendemos a explicar la historia de una manera tremendamente sesgada, producto de una determinada cultura, y visión parcial, que desgraciadamente se extiende al sistema educativo, en la que nos vemos insertos. Si ello se produce por parte de una institución dogmática (no empleo ninguna connotación en esta denominación, simplemente es una descripción objetiva de lo que es la religión), hay que andar prevenidos.

sábado, 16 de mayo de 2020

Sobre la espiritualidad

El término espiritualidad, debido a su apropiación por parte de la religión, hasta el punto que casi se confunden en el lenguaje coloquial, se nos hace terriblemente antipático. 

Y, sin embargo, merece que le prestemos atención, precisamente para desprenderle de esa condición trascendente y sobrenatural y tratar de demostrar la superioridad de lo inmanente de cara a los valores humanos y la transformación social. En el siglo XIX, en un momento en que la religión no es ya necesaria, e incluso se considera perniciosa para el devenir humano según algunas corrientes de pensamiento, el término "espiritual" se convierte en un sinónimo de humanismo y búsqueda de la perfección en todos los ámbitos de la vida.


sábado, 12 de octubre de 2019

El ateísmo contra el pensamiento religioso: los orígenes

El debate sobre la naturaleza y designios de la divinidad, a lo largo de la historia, ha supuesto entregas tremendamente entusiastas. Fernando Savater ha considerado tres actitudes básicas sobre esta cuestión: en primer lugar, la de quienes han considerado como inverosímil, inconsistente o falsa de cualquier modo la creencia en uno o varios dioses; en segundo lugar, la que precisamente considera que la fe en Dios consiste en creer en un ser invisible con rasgos incomparables a cuanto conocemos o podemos comprender; en último lugar, están aquellos que aceptan la divinidad como el esbozo todavía impregnado de mitología de un concepto supremo que sirve para pensar el conjunto de la realidad.


viernes, 21 de diciembre de 2018

Falacias argumentativas de la creencia religiosa

Un argumento habitual, y no solo en conversaciones vulgares, también en artículos de opinión en ciertos medios, que deberían ser un poquito más rigurosos, es que grandes pensadores y científicos ateos en la historia acabaron convirtiéndose al estar a punto de espicharla. Desde que tengo uso de razón, llevo escuchando esta cantinela atribuida especialmente a autores que dieron un golpe mortal a la creencia religiosa; es el caso, por citar a los más conocidos, de Voltaire, Marx, Niezsche o Darwin (últimamente, algo he oído también de Sartre).

Recuerdo una entrevista a otro lúcido ateo, Bertrand Russell en el que se le recordó esa supuesta conversión de tantos infieles; el filósofo y científico torció el gesto para, sencillamente, afirmar que era muy poco honesto por parte de los creyentes utilizar hechos que no eran ciertos. Por supuesto, la estadística hace que, muy probablemente, haya habido alguna que otra conversión de ateos ilustres, pero seguro que no entre los citados y seguro que no de una manera mayoritaria ni excesiva. En cualquier caso, si cualquiera de esos ateos, cuya obra es de una importancia extrema para la historia de la humanidad (y ahí está el quid de la cuestión, no en lo que pudiera pasar por su mente en sus últimos momentos), se hubiera convertido, pienso sinceramente que no significa nada. Y no significa nada para alguien, sea ateo o no, honesto y cultivado que no está en una desesperada búsqueda de confirmación de sus creencias.

jueves, 29 de noviembre de 2018

Coach ultraespiritual

De unos años a esta parte, hemos oído con frecuencia las palabras coach y coaching; inundan por doquier nuestra vida y parece que es inevitable caer tarde o temprano en manos de algún listillo que nos va a enseñar las técnicas adecuadas para no se sabe muy bien qué (hacer un cursillo, vamos), si a eso le añadimos alguna suerte de espiritualidad, ya obtenemos nuestro máster superior tan auténtico como el de los políticos.

Como es lógico, en una sociedad que prima el éxito (a pesar de lo penoso que resulta caer en ella, una y otra vez, en crisis de todo tipo; ¡como somos los seres humanos!), estos tipos que nos venden el adiestramiento adecuado para lograr un objetivo tienen su nicho de mercado (¡y de qué manera!). Seguramente, y solo digo seguramente, la mayoría de estos coach lo que nos venden son cajas de humo envueltas de perogrulladas.

¿Qué ocurre cuando aparece en nuestras vidas un coach que, además, asegura ser 'sanador espiritual'? Sencillamente, que una vez más logra engañar a más de un incauto ávido de una vida plena de luz y energía. Sin embargo, la cosa tiene todavía una vuelta de tuerca más: frente a la pseudoespiritualidad, la ultraespiritualidad. No sé, no sé, estoy planteándome si lo que nos dice J.P. Sears pueden ser "verdades como puños". Vean y escuchen, y juzguen por sí mismos…



sábado, 22 de septiembre de 2018

Religión, modernidad y ateísmo

No hace tanto que la religión se consideraba un proceso casi natural en el pensamiento humano. Muchos autores han mencionado el pasaje de Marx en el que habla de la religión como  consuelo de los oprimidos, "el opio del pueblo"; se trata de un texto muy citado, pero tal vez no lo suficientemente entendido: son los males del mundo terrenal los que provocan que las personas busquen consuelo en creencias metafísicas.

No obstante, a pesar de que puede decirse que la falta de certeza, los miedos y las angustias forman parte de la condición  humana, esa función de consuelo ejercida por la religión es muy diferenciable del deseo por conocer el mundo propio del saber científico. Podemos utilizar como antídoto, frente a las grandes verdades e ideas inmutables presentes en las religiones, una forma extrema de pensamiento crítico, el permanente anhelo de hacerse preguntas en aras de mejorar cualquier ámbito humano. La religión volvió con inusitada fuerza ya a finales del siglo XX, pero a principios del XXI el debate sobre el ateísmo está a la orden del día y resulta más importante que nunca para una sociedad laica y con plena libertad de conciencia. Como afirmaba recientemente Fernando Savater, la cuestión no es ya qué religión es la verdadera, el auténtico debate debe tratar sobre si la religión es o no perniciosa.

martes, 14 de agosto de 2018

Escepticismo y autocrítica

Como ya hemos dicho en otras ocasiones el mundo escéptico y crítico peca no pocas veces de cierta soberbia y, lo que es peor, realiza una lectura de la realidad más que simplista cuando trata de explicarse por qué la personas siguen acudiendo a tantas creencias y terapias seudocientíficas. Así, la explicación que suele darse es la ignorancia sobre cuestiones científicas, así como sobre la metodología para concluir si un conocimiento es o no verdadero.

Esto es así, solo en parte. Es cierto que existe ignorancia y pocas ganas de combatirla cuando, por determinados mecanismos, el ser humano se acoge a una creencia tantas veces adornada con terminología seudocientífica. No obstante, insistimos, es una lectura sesgada de la realidad; resulta mucho más interesante dar un paso más e indagar, precisamente para tratar de combatirlo de verdad y buscar mejores soluciones a los problemas humanos, en por qué las personas acaban confiando en este tipo de prácticas, si no creyendo de forma dogmática.

viernes, 1 de junio de 2018

Los problemas que conlleva la idea de Dios

El muy combativo ateo Michel Onfray declaró una vez que la creencia en Dios se asemeja a la de pensar que Papá Noel o Santa Claus existen. Aunque estas argumentaciones resulten atractivas y escandalicen en según qué contextos, no soy muy amigo de simplificar así la cuestión. Aunque solo sea por la implicaciones que tiene la idea de Dios, no resulta muy apropiado compararla con otras supersticiones y personajes de ficción.

A lo largo de la historia, el asunto de Dios ha preocupado tanto a los filósofos que, al menos, hay que esforzarse un poquito más si consideramos señalar lo absurdo de determinadas creencias. Frente a tanto desvarío en el debate, tanto juicio intimidatorio, tanto exhabrupto y tanto relativismo posmoderno, tal y como pide Fernando Savater en La vida eterna, es bueno acudir a los clásicos de la Ilustración. Veamos qué dice David Hume, en Historia natural de la religión: "El único punto de la teología en el cual hallaremos un casi universal consenso entre los hombres es el que afirma la existencia de un poder invisible e inteligente en el mundo. Pero respecto de si este poder es supremo o subordinado, de si se limita a un ser o se reparte entre varios, de qué atributos, cualidades, conexiones o principios de acción deben atribuirse a estos seres, respecto de todos estos puntos hay la mayor discrepancia en los sistemas populares de teología". Hume señala una primera condición, que el dios es invisible; la divinidad no sería ninguna de las cosas perceptibles de este mundo, sino su fundamento. Según este punto, tener mentalidad religiosa es sustentar lo que nuestros sentidos perciben en algo inverificable, pero que se considera imprescindible para explicar la realidad; se suele pensar que la divinidad interviene en el mundo, pero no se rige ni está obligada por las leyes naturales. Los ateos solemos ser, obviamente, materialistas, negamos un plano "espiritual", pero hay que ser cauto a la hora de forzar nuestros argumentos con peticiones de que la divinidad imperceptible se materialice de algún modo (estamos hablando, en tal caso, de "espiritismo", que deberíamos considerar igualmente absurdo).