sábado, 27 de agosto de 2016

Entrevista al líder espiritual Padek Koprowski

Ofrecemos una entrevista, que tuvimos la posibilidad de realizar, de forma algo inexplicable dada nuestra modestia mediática, a Padek Koprowski; no necesita presentación, se trata de uno de los líderes espirituales más prestigiosos en la actualidad, cuyas teorías espirituales vincula a la medicina alternativa fusionando, o pretendiendo hacerlo, factores de la cultura oriental y occidental en un batiburrillo notable.

¿Puede decirnos cuál es su visión del mundo y de la existencia humana?
En realidad, el mundo no existe. Existe nuestra consciencia, es ella la que construye el mundo y el universo entero.

No sé si le he entendido bien, perdone, tal vez deba ampliar un poco esa visión…
Todo se resume en que el mundo está en nosotros. Aunque nuestra percepción nos engañe a un nivel superficial, nosotros no existimos en el universo. Mi mente proyecta a mi cuerpo y de este proyectamos el mundo. Somos una conciencia que experimentamos para dar lugar a las formas físicas y a los fenómenos.

sábado, 13 de agosto de 2016

El show de la psicomagia

¿Conocen ustedes la psicomagia? ¿Merece la pena que prestemos atención a algo ya un poquito irrisorio en su denominación? Veamos. Alejandro Jodorowsky, creador de la técnica que nos ocupa, es sobre todo un artista. Es decir, para el que le interese, nada que objetar a su forma de expresarse, que pasan por la literatura, el teatro, el cine o el cómic. La cuestión es que el creador chileno ha pretendido desarrollar también una especie de técnica que pretende "sanar espiritualmente" a todo hijo de vecino. Lo que viene a realizar es una curación, como la haría un brujo o un chamán, pero orientada hacia el teatro; el "enfermo" vive una serie de representaciones, con algunos objetos de carácter simbólico importantes para él, pasa a actuar, y ahí interviene el inefable Jodorowsky. Para evitar que la gente piense que hay algún truco, el chileno actúa vestido de blanco y a plena luz del día. Ok.

martes, 9 de agosto de 2016

Indagando en la pseudociencia

A poco que uno se pregunte sobre la realidad en la que vive, al menos en las sociedades que pomposamente llamamos "avanzadas", la cosa es como para volverse loco. Nunca antes la información había estado tan disponible para los seres humanos y, de hecho, y de forma superficial, en ella se depositan tantas veces la posibilidad de un mundo mejor. Muy al contrario, es posible que nunca antes en la historia de la humanidad las personas hayan tendido a creer en cosas absurdas. Por supuesto, y esto es un análisis que dejaremos para otro momento, la explicación puede estar en que no es la cultura, como nos empeñamos en "creer" una y otra vez, la que determina al ser humano, sino que hay que tener en cuenta las estructuras económicas, sociales y políticas (¿son resultado de nuestros deseos o más bien somos determinados por ellas?; tal vez, ambas cosas en una terrorífica reciprocidad). La realidad de la sociedad posmoderna es compleja y plural, aunque no por ello menos frívola y superficial.

miércoles, 20 de julio de 2016

Viejas y nuevas luchas

Aunque hay cosas que parecen haberse superado si solo atendemos a la superficie, la vieja lucha contra la superstición religiosa creo que se mantiene más vigente que nunca. Soy consciente de la ambigüedad del término "religión", como ya he insistido en alguna ocasión, pero podemos fácilmente delimitar todo lo negativo que conlleve y situar así el escenario de la batalla (dicho sea metafóricamente, o al menos sin connotaciones violentas), el motivo por el que se apuesta por el ateísmo: librepensamiento, autonomía moral en el individuo, moralización también de la sociedad, rechazo de la subordinación a valores abstractos, traslación de los valores a un plano humano para potenciarlos al máximo, progreso en la racionalidad y en el conocimiento... Se me dirá que esas nociones tienen muchas lecturas, o que están sujetas a discusión, por supuesto, pero precisamente por eso hay que combatir toda pretensión de arrogarse una verdad con mayúsculas, máxime con el peligro constante de institucionalización, de generar una clase mediadora garante del "conocimiento" (y, naturalmente, esta lectura antiautoritaria no se hace únicamente sobre cuestiones sobrenaturales o metafísicas). La lucha contra los antiguos fundamentalismos, concretados en las religiones monoteístas (aunque consustanciales, en mayor o en menor medida, a cualquier "creencia"), se mantiene vigente en la llamada posmodernidad (concepto más que cuestionable, a nivel conceptual y cronológico). La Iglesia Católica sigue teniendo un gran poder en las sociedades estatalizadas (el laicismo, nadie lo ha visto de verdad, la aconfesionalidad enmascara una vez más el privilegio), la teocracia es una realidad en algunos países y estamos comprobando las barbaridades hechas en nombre del Islam.

miércoles, 13 de julio de 2016

La apuesta del ateísmo

Hay quien, con afan reduccionista y tergiversador, desdeña el ateísmo al considerarlo un residuo de la Ilustración y una consecuencia de la lucha contra el poder de la Iglesia Católica. Es, por lo tanto, una identificación del ateísmo con el anticlericalismo, algo que podemos considerar una especie de sinécdoque, si empleamos una figura literaria para definirlo. El anticlericalismo es, en mi opinión, inherente a las ideas libertarias, la oposición coherente a cualquier forma de clase dirigente (o mediadora), que se erige en portadora de ciertos conocimientos o se cree capaz de erigir los designios de sus semejantes. Pero hay otro debate que es importante y es nuestra capacidad de abstracción, por lo que la polémica se libraría aquí en el terreno del pensamiento, para demostrar que un contexto exento de divinidad es mejor para los seres humanos. Para empezar, refutar a todos aquellos que niegan la importancia del ateísmo en la historia de la humanidad, desde la Antigua Grecia hasta la mencionada Ilustración de los siglos XVII y XVIII en la que la literatura crítica se ocupó ampliamente de la cuestión divina.

sábado, 9 de julio de 2016

Creencias y elecciones


La gran pregunta, que encabeza este blog, es por qué la gente cree en tonterías (dicho sea de forma políticamente incorrecta, no como en la cabecera). Preguntar eso en un país en el que el Partido Popular acaba de ganar, de nuevo, las elecciones parece una broma. Un partido siniestro, autoritario y en gran parte corrupto, apoyado por gran parte de la población. ¿Qué le pasa a la gente? Aunque es actualmente el mejor ejemplo, no hay que focalizar esa actitud papanatas en los gobiernos de la derecha. Incluso, podemos decir que en el caso de la izquierda clásica (algo más romántica e idealista, pero no necesariamente racional) los males de la creencia son mayores: la gente "cree", a pesar de las evidencias, que ese partido, el suyo de toda la vida, nos va a llevar al estatus de felicidad. Pero, no seamos simplistas ni maniqueos. Veamos los nuevos partidos. A pesar de que, con mayor o menor obviedad, todos ellos prometen más o menos lo mismo (es posible que uno se pase de crítico, pero parecen nuevos partidos que pretenden ocupar el lugar de los viejos; puede que roben y extorsionen algo menos, eso sí), la gente decide "creer" que caras nuevas pueden renovar los malos hábitos. No está mal expresado, un lavado de cara para unas vías que no dejan de ser las mismas que nos han llevado al desastre (a nivel político y económico). Buscando un paralelismo, se me ocurre el ejemplo de la Iglesia Católica. Ahora mismo, tiene un máximo mandatario la mar de simpático e incluso algo "progresista", pero sigue siendo la misma organización dogmática, reaccionaria, sexista y supersticiosa. Por supuesto, se me dirá que este es mi análisis, que esto no es ni tiene por qué ser así. Lo comprendo, uno es demasiado crítico y radical, y a veces es posible que se le vaya la mano.

domingo, 3 de julio de 2016

En defensa, una vez más, del ateísmo

Existirán muchas motivaciones para el ateísmo. Afortunadamente, hoy en día, proliferan los grupos y federaciones que se declaran ateos, pero no está de más examinar con atención las premisas morales e ideológicas que pueden compartir los integrantes de estos grupos. No voy a hablar en nombre de nadie, pero expresaré aquí un pensamiento y una conducta con la que me identifico plenamente al hablar de ateísmo y con la que creo que se puede enarbolar una bandera (simbólica, por favor) en los grupos ateos. Habrá que aclarar, antes de caer en una conversación pueril o baladí, que el ateísmo demandado está lleno de contenido humano, moral y filosófico. La "no creencia", en una divinidad o en alguna suerte de trascendencia o plano sobrenatural, resulta un punto de partida nada más. Al igual que la anarquía puede tener una acepción negativa, y debe ser respondida con los más poderosos valores humanos en una adecuada praxis, el ateísmo no es, a mi modo de ver, una simple ausencia de fe ultraterrena (algo que tiene muchas aristas, por supuesto, y no es únicamente el monoteísmo su único sendero).