martes, 24 de enero de 2023

¿Tranquilidad o inquietud existencial?


Hay todo tipo de argumentos que justifican que las personas tengan todo tipo de creencias. Para el que suscribe, uno de los más obvios es la simple y llana "tranquilidad existencial"; desde la creencia en un ser supremo, una especie de padre protector sobrenatural todopoderoso, pasando por toda suerte de orden o propósito cósmico (es decir, la idea de que existe un sentido trascendente en la existencia del universo y, ojo al dato, en la propia vida del que cree, que para eso cree, para sentirse especial), hasta llegar a entes o energías de índole sobrenatural o seudocientífica (que, además, supuestamente sanan y vitalizan).

Pues eso, tranquilidad existencial, frente a la cual vamos a reivindicar una especie de "inquietud existencial" que se nutra de un auténtica mejora de la vida terrenal. Desmontar las creencias del prójimo es complicado, principalmente porque el ser humano tiene la muy irritante tendencia de acomodarse en ellas, de no querer escuchar argumento alguno en su contra y de crear todo tipo de racionalizaciones (esto es, pseudoargumentos). Alguien dijo una vez que las ideas eran como un virus instalado en la mente humana; creo que no dijo creencias, y está bien que dijera "ideas" para que tratemos de aclarar algunos términos a nivel semántico. Las ideas, a priori, no son buenas ni malas; vienen a ser una especie de primer estadio del conocimiento que necesita ser verificado objetiva o científicamente. Las creencias, aparentemente, tienen una mayor connotación de conformidad con algo y, más tarde o más temprano, de dogmatismo.

sábado, 7 de enero de 2023

El documental "Rocío", enajenación, represión y memoria

Fernando Ruiz Vergara, ya fallecido, fue el director del censurado documental Rocío, rodado en 1977 (aunque la producción aparece con fecha de 1980). Desgraciadamente, el trabajo de este hombre no ha tenido aún el reconocimiento que merece, a pesar de que representara en su momento a España en el Festival de Venecia y recibiera un premio en el Festival Internacional de Cine de Sevilla. Rocío fue la primera película secuestrada por nuestra gloriosa Transición, después de recibir una denuncia por recoger testimonios de vecinos de Almonte (Huelva) en los que se recordaba a los culpables de larepresión tras el alzamiento militar del 1936 y se daban detalles sobre los numerosos crímenes.

Lo que se narra en el documental resulta impagable, desde los orígenes de un cristianismo aspirante a fuerza institucional, pasando por los hechos históricos en los que se reafirma el poder eclesial, hasta analizar eventos religiosos de amplia participación popular, como la romería del Rocío, desde diversas perspectivas. Se cuenta que las hermandades religiosas se lucran con el evento sin ningún beneficio para el pueblo, y se recuerda además que su creación se realiza para anular a los movimientos sociales que cuestionan la estructura social.

jueves, 22 de diciembre de 2022

La búsqueda de aprobación y dependencia de los demás

Si uno sabe algo de psicología social, comprenderá hasta qué punto nos nuestro comportamiento se ve condicionado en sociedad. Particularmente, es algo que digno de reflexión, e incluso debería obsesionarnos un poco, cómo actuamos de una u otra manera dependiendo quién esté presente; cómo se produce, además, esa influencia. Ojo, es algo que nos pasa a todos, por muy conscientes que creamos ser, o por mucho que presumamos de independencia de criterio y de conducta, en mayor o menor medida. Lo que ocurre es que en ciertas personas, y creo que esto puede decirse así, parece algo cercano a lo patológico. No hay que hacer una lectura simplista, las personas no son esencialmente falsas y/o pusilánimes, hay otras explicaciones psicológicas. Además, están las dos posturas extremas: el que se acomoda al pensamiento de grupo y el que tiende a llevar la contraria allá donde se encuentre. Sí, creo que es más común la primera postura. Detrás se encuentra la necesidad, lógica por un lado, terrible por otro, de ser aprobado por los demás.

viernes, 28 de octubre de 2022

Por qué gente inteligente cree cosas necias


Hay quien asegura, con muy buen humor y bastante mala leche, que cuanto más ridículas y absurdas son las creencias de la gente más se irrita cuando uno se ríe de ellas. Para analizar por qué se da crédito a tanta "tontería", en primer lugar hay que dejar de lado un juicio simplista que cataloga a dichas personas simplemente de "no muy inteligentes", algo que no es necesariamente así. Nadie es enteramente racional, siendo seguramente bueno que así sea, y estamos muy condicionados por diversos factores, entre los que se encuentran nuestras emociones, temores y deseos, que nos empujan a creer en ciertas cosas no verificadas; siendo conscientes de ello, hay menos posibilidades de caer en creencias disparatadas.

Para comprender por qué creemos en cosas erróneas, hay que mencionar la disciplina de la heurística, que alude en nuestro caso a una técnica no rigurosa de acceso al conocimiento,  que podemos denominar también atajo y que vendría a ser una manera informal de razonar. Se trata de una forma cómoda de proceder en nuestra vida cotidiana, incluso eficiente a veces, pero que acaba teniendo un coste elevado si da lugar a “falsas creencias” debido que esas estrategias de verificación presentan vulnerabilidades  sistemáticas. Si queremos comprender el mundo de manera amplia, no podemos acudir solo a nuestras experiencias personales ni basarnos en nuestra simple intuición; nuestro sistema de percepción de la verdad, el sistema cognitivo, está tan sujeto a engaños como nuestros sentidos. Si las ilusiones ópticas, por ejemplo, son habituales, también existen lo que podemos llamar ilusiones cognitivas o percepciones erróneas. Tal vez la siguiente cita, de Robert Pirsig, nos ayude a encontrar una perspectiva adecuada sobre la ciencia: "El verdadero propósito del método científico es asegurarse de que la naturaleza no nos ha inducido erróneamente a creer que sabemos algo que, en realidad, no sabemos".

domingo, 25 de septiembre de 2022

Los desmanes del pensamiento positivo

Aparentemente, no hay nada malo en ese irritante filosofía simple e ingenua de un pensamiento y una actitud abiertamente positivos; sin embargo, a poco que profundicemos encontramos una concepción maniquea de la psique humana, con base en cierto pensamiento mágico, además del germen para la frustración e incluso la alienación.

El pensamiento positivo, para gran parte de la gente y de los medios, al menos , parece resultar algo digno de atención y merecedor de una etiqueta abiertamente benévola. Multitud de frases, máxime en los últimos tiempos con el auge de las redes sociales y las nuevas tecnologías, recogen de manera extremadamente simple las bondades de una actitud positiva ante la vida. En mi opinión, hay varias lecturas sobre la cuestión, y todas sumamente irritantes. En primer lugar, se trata de una visión simplista sobre la existencia humana, y abiertamente maniquea, ya que se considera que existe una separación clara entre un pensamiento positivo y otro negativo. No hace falta indagar demasiado para recoger la tradición religiosa, y su concepción del bien y del mal; si hablamos, en concreto, de la judeocristiana, tenemos también las ideas del pecado y la virtud con mucha similitud en el caso que nos ocupa. A poco que observemos, esta visión maniquea impregna gran parte de filosofías y terapias de baratillo, que aseguran existen buenas o malas energías, vibraciones, pensamientos o como lo queramos llamar. Los seres humanos parecemos necesitar a menudo respuestas simples sobre nuestras existencia, pero tratemos de profundizar y ver que las cosas son más complejas.

domingo, 4 de septiembre de 2022

Sobre el alma, el cuerpo y demás

En el viejo conflicto entre ciencia y religión, uno de las controversias más importantes es la que diferencia entre un ente corporeo y otro (supuestamente) espiritual. De hecho, toda nuestra cultura está impregnada de ese dualismo, como lo demuestra por ejemplo la etimología de la palabra psique, y derivados (ningún sicólogo o siquiatra afirmará que se ocupa de cuestiones espirituales), que alude al alma humana.

El concepto del "alma" tiene un origen religioso, aunque se remonta a la Antigua Grecia con la creencia de los pitagóricos en la transmigración y en la liberación de las ataduras de la materia debido a que el alma sufre cuando está unida al cuerpo. No hace falta saber mucho de historia y de filosofía para ver un nexo entre esa concepción del alma griega, que luego influiría en Platón, y los llamados Padres de la Iglesia. Siglos después, sería Aristóteles el modelo para la filosofía escolástica y, tanto el alma como el cuerpo, pasarían a ser "sustancias". Puede explicarse que, mientras las oraciones están compuestas de sujeto y predicado, de tal manera que el primero sería algo y alguien, y el segundo su atributo, el concepto de sustancia implica que hay palabras que pueden figurar solamente como sujetos. Naturalmente, estamos ante una concepción metafísica en lo que denominamos "sustancia", cuando el sentido común nos dice que estamos hablando de algo o de alguien.
 

martes, 16 de agosto de 2022

Creencias, salvaciones y autoayudas

A menudo se nos recrimina, dado el pertinaz y alto nivel de crítica que exhibimos en este blog, el no aceptar que las personas crean y practiquen lo que les venga en gana para tratar de mejorar sus vidas. Se trata de la primera falacia, creemos que repetida como un mantra, cuyo escollo a veces es notablemente difícil de salvar.

En su vida, cada uno se agarra a lo que quiere, o a lo que puede; sea la creencia en Dios, el acudir al templo por un sentirse mejor, el abrazar tal terapia, del tipo que sea, o el reírse como un descosido en grupo si cree que eso le va a hacer sentirse mejor. Todo ello puede ser muy comprensible, desde el punto de vista del usuario, pero no convierte en verdad cada una de las creencias ni garantiza la curación o bienestar definitivo del usuario. Lo que provoca la más feroz de nuestras críticas es que cada creencia, además de suponer un irritante reduccionismo acerca de la visión de la realidad humana, es vendida como una verdad definitiva que va a salvar, o a "sanar", a la humanidad. En otras palabras, no nos detenemos en ello como un mero consuelo más o menos eficaz, que es de lo que en realidad se trata, sino que estamos obligados a profundizar para tratar de cambiar las cosas. Y ello, precisamente, porque no nos limitamos únicamente al campo del conocimiento, sino que somos conscientes de lo muy vinculado que está al resto de las facetas humanas. Aquel "clásico" dijo que las condiciones económicas lo determinan todo, incluido por supuesto lo espiritual; es una visión, tal vez, algo categórica, pero hay mucho de cierto en que el sufrimiento "terrenal" provoca toda suerte de creencias en fantasías espirituales.