Lo del paso por del jefe supremo, de esa institución arcaica, que llaman Iglesia Católica, Apostólica y Romana, por este inefable Reino de España (parejo en cuanto a arcaísmo) es para seguir sorprendiéndose del género humano. Sorprendiéndose y, dejen de leer todos aquellos con la piel muy fina, sumirse en la vergüenza ajena más lamentable. Y no me refiero, que también, a la lamentable sumisión de los poderes públicos dentro de un Estado aconfesional (por otra parte, una especie de oxímoron). Lo más preocupante es, lo habréis adivinado los lectores más avispados de este lúcido blog, el patético papanatismo del personal convertido en masa acrítica y sujeta a una preocupante enajenación eufórica, que deja a un lado los sangrantes problemas del mundo que vivimos, para escuchar a un supuesto líder espiritual, que sencillamente apuntala el statu quo. No debe ser casualidad que el epíteto que tanto me gusta usar a modo crítico se construya etimológicamente con el término papa (perdón por el chiste fácil). Para los ofendidos, recordaremos el significado de papanatas: “Persona simple y crédula o demasiado cándida y fácil de engañar”. Si a eso le añadimos la obediencia debida que reclama una institución reaccionaria y jerarquizada como la eclesiástica, puede que debamos dejar nuestras creencias y susceptibilidades a un lado para empezar a reflexionar un poquito si es que queremos rendir tributo a nuestra condición como especie supuestamente sapiens. En no demasiados años, hemos pasado de un sumo pontífice acusado poco menos que de nazi, aquel Joseph Razinger (Benedicto no sé cuántos) que provocó ciertas manifestaciones en contra, luego a un Jorge Mario Bergoglio (de nombre artístico Francisco), este ya con un talante progre y, ahora, a un tipo creo que estadounidense de origen, que se hace llamar León Catorce. Creo que este fulano, que para algunos representa una continuación del talante progresista del anterior (sin que sepamos muy bien qué diablos quiere decir esto) ha estado cosa de una semana en tierras ibéricas y se le ha prestado suma atención a todas y cada una de las palabras que han salido de su sacra cavidad oral.
domingo, 5 de julio de 2026
Papa-natismo a rabiar
Lo del paso por del jefe supremo, de esa institución arcaica, que llaman Iglesia Católica, Apostólica y Romana, por este inefable Reino de España (parejo en cuanto a arcaísmo) es para seguir sorprendiéndose del género humano. Sorprendiéndose y, dejen de leer todos aquellos con la piel muy fina, sumirse en la vergüenza ajena más lamentable. Y no me refiero, que también, a la lamentable sumisión de los poderes públicos dentro de un Estado aconfesional (por otra parte, una especie de oxímoron). Lo más preocupante es, lo habréis adivinado los lectores más avispados de este lúcido blog, el patético papanatismo del personal convertido en masa acrítica y sujeta a una preocupante enajenación eufórica, que deja a un lado los sangrantes problemas del mundo que vivimos, para escuchar a un supuesto líder espiritual, que sencillamente apuntala el statu quo. No debe ser casualidad que el epíteto que tanto me gusta usar a modo crítico se construya etimológicamente con el término papa (perdón por el chiste fácil). Para los ofendidos, recordaremos el significado de papanatas: “Persona simple y crédula o demasiado cándida y fácil de engañar”. Si a eso le añadimos la obediencia debida que reclama una institución reaccionaria y jerarquizada como la eclesiástica, puede que debamos dejar nuestras creencias y susceptibilidades a un lado para empezar a reflexionar un poquito si es que queremos rendir tributo a nuestra condición como especie supuestamente sapiens. En no demasiados años, hemos pasado de un sumo pontífice acusado poco menos que de nazi, aquel Joseph Razinger (Benedicto no sé cuántos) que provocó ciertas manifestaciones en contra, luego a un Jorge Mario Bergoglio (de nombre artístico Francisco), este ya con un talante progre y, ahora, a un tipo creo que estadounidense de origen, que se hace llamar León Catorce. Creo que este fulano, que para algunos representa una continuación del talante progresista del anterior (sin que sepamos muy bien qué diablos quiere decir esto) ha estado cosa de una semana en tierras ibéricas y se le ha prestado suma atención a todas y cada una de las palabras que han salido de su sacra cavidad oral.
sábado, 13 de junio de 2026
La saludable lectura de Bertrand Russell
domingo, 10 de mayo de 2026
Remedios existenciales homeopáticos
Recientemente, en este inefable Reino de España, el Ministerio de Sanidad ha concluido algo verdaderamente sorprendente. Esto es, ¡oh, sorpresa!, que no hay evidencia científica que avale la eficacia de la homeopatía en patología alguna. De esa manera, al parecer, se han retirado del mercado más de mil productos relacionados con esta terapia alternativa (también denominada, abiertamente, pseudociencia). Alguien acusará al Gobierno de autoritario e intervencionista, pero yo le daría la vuelta al razonamiento y me preguntaría qué diablos hacen tantos productos a la venta asegurando que pueden sanar dolencia alguna. El caso de la homeopatía no es, tal vez, el más disparatado entre la pléyade de pseudociencias que sufrimos, ya que al menos ofrece una hipótesis sobre la sanación de marras basada en los siguientes aspectos: que lo mismo que te enferma, te sana; que la dosis que hay que administrar debe reducirse a través de reiteradas diluciones a un nivel infinitesimal (lo cual lleva a que el supuesto principio activo sea prácticamente inexistente), y que el tratamiento debe ser particular en cada persona (lo cual siempre he visto como abiertamente contradictorio, precisamente, con tanto medicamento homeopático comercial). He conocido a bastante personas, incluso para mi sorpresa en ciertos ámbitos vamos a llamarles librepensadores, que consumían estos remedios reducidos hasta casi la nada e incluso a algún que otro terapeuta (¡ay, ay!). El que subscribe, para bien y para mal, no suele tener filtros y solía torcer al morro al escuchar según qué teorías, debido a lo cual no tardaban en surgir las acusaciones de poco menos que ignorancia y de cerrazón de mente, entre otras lindezas. Uno que ha recorrido bastante mundo, y tratado a todo tipo de gente con toda suerte de creencias, ha dado con practicantes de la más variadas terapias o como las queramos llamar, ya que la frontera con lo místico y sobrenatural resulta en ocasiones inapreciable.
viernes, 17 de abril de 2026
Alegato contra el cristianismo
Martin considera que las doctrinas cristianas deberían estar basadas en razones epistemológicas, esto es, en lo que atañe al conocimiento al que tenemos acceso. Se descarta una adscripción por cuestiones meramente beneficiosas, tal vez con la excepción de casos muy extremos, ni tampoco por razones de fe. Naturalmente, para demostrar si lo que sostiene la religión es o no cierto necesitamos un examen riguroso y pruebas concluyentes.
viernes, 20 de marzo de 2026
Religión, dogmas y totalitarismo
domingo, 1 de marzo de 2026
Anarquismo, ateísmo y librepensamiento
Desde
sus inicios, y como una indudable seña de identidad, el anarquismo ha
tenido una indudable preocupación por el librepensamiento. Y lo ha hecho
desde diversos puntos de vista, todos con el objetivo de la
emancipación humana.domingo, 8 de febrero de 2026
La maleabilidad del ser humano y el statu quo
A pesar de que obviamente poseamos unas características biológicas determinadas, es la manera de hacer frente cada persona a los acontecimientos posteriores en su vida lo que da lugar su condición específica. Desde este punto de vista, la condición humana aparece determinada por el conjunto de las experiencias del ser humano. Si a estas alturas no hay respuestas definitivas sobre la existencia o no de una "naturaleza humana", como de cualquier otro concepto metafísico, hay que volcar nuestro esfuerzo en el estudio del ser humano y de su comportamiento de un modo estrictamente científico. Desgraciadamente, la religión sobre todo, muchas corrientes filosóficas aparecen como culpables de la insistencia en una naturaleza fija e invariable en los seres humanos; las consecuencias son nefastas, ya que no hay lugar para un pensamiento amplio y para el libre examen, aparecemos una vez más



