domingo, 11 de octubre de 2026

Epicureísmo, la filosofía como medicina

El pensamiento de la Antigua Grecia, del cual tal vez nos queda poco gracias al cristianismo, resulta apasionante y muy necesario. Recuerdo cierta conversación, en la que alguien argumentó, ante el hecho de que la Antigua Grecia fuera una sociedad esclavista, que tampoco desapareció esa lacra posteriormente y, de manera lógica, la sociedad griega hubiera tenido también que evolucionar en lo que atañe a la lucha de clases si no hubiese llegado el cristianismo. En cualquier caso, supone toda esa especulación jugar a la ucronía, aunque no está mal insistir en ello ante el dogmatismo religioso que pretende reducir toda concepción de la historia. La relación del anarquismo con el mundo griego es estrecha, y se acaba mencionando a uno u otro autor, o escuela, como precursores de las ideas libertarias. En ese sentido, Epicuro puede ser un filósofo en el que encontremos muchos rasgos liberadores. Aunque hay que aclarar que Epicuro no era explícitamente ateo, sí se empeñó en liberar a los hombres de todo vínculo con los dioses al considerarlos indiferentes al destino humano. Del mismo modo, otra de sus grandes preocupaciones fue que el hombre se desprendiera de todo temor a la muerte, conocida es su frase al respecto: "mientras se vive no se tiene sensación de la muerte y cuando se está muerto no se tiene sensación alguna".

domingo, 5 de julio de 2026

Papa-natismo a rabiar


Lo del paso por del jefe supremo, de esa institución arcaica, que llaman Iglesia Católica
, Apostólica y Romana, por este inefable Reino de España (parejo en cuanto a arcaísmo) es para seguir sorprendiéndose del género humano. Sorprendiéndose y, dejen de leer todos aquellos con la piel muy fina, sumirse en la vergüenza ajena más lamentable. Y no me refiero, que también, a la lamentable sumisión de los poderes públicos dentro de un Estado aconfesional (por otra parte, una especie de oxímoron). Lo más preocupante es, lo habréis adivinado los lectores más avispados de este lúcido blog, el patético papanatismo del personal convertido en masa acrítica y sujeta a una preocupante enajenación eufórica, que deja a un lado los sangrantes problemas del mundo que vivimos, para escuchar a un supuesto líder espiritual, que sencillamente apuntala el statu quo. No debe ser casualidad que el epíteto que tanto me gusta usar a modo crítico se construya etimológicamente con el término papa (perdón por el chiste fácil). Para los ofendidos, recordaremos el significado de papanatas: “Persona simple y crédula o demasiado cándida y fácil de engañar”. Si a eso le añadimos la obediencia debida que reclama una institución reaccionaria y jerarquizada como la eclesiástica, puede que debamos dejar nuestras creencias y susceptibilidades a un lado para empezar a reflexionar un poquito si es que queremos rendir tributo a nuestra condición como especie supuestamente sapiens. En no demasiados años, hemos pasado de un sumo pontífice acusado poco menos que de nazi, aquel Joseph Razinger (Benedicto no sé cuántos) que provocó ciertas manifestaciones en contra, luego a un Jorge Mario Bergoglio (de nombre artístico Francisco), este ya con un talante progre y, ahora, a un tipo creo que estadounidense de origen, que se hace llamar León Catorce. Creo que este fulano, que para algunos representa una continuación del talante progresista del anterior (sin que sepamos muy bien qué diablos quiere decir esto) ha estado cosa de una semana en tierras ibéricas y se le ha prestado suma atención a todas y cada una de las palabras que han salido de su sacra cavidad oral.

sábado, 13 de junio de 2026

La saludable lectura de Bertrand Russell

Bertrand Russell (1872-1970) tuvo diferentes intereses, siendo los primeros los matemáticos, y combinándolos después con los filosóficos, históricos y sociales. La evolución filosófica de Russell fue compleja, aunque ello no impide trazar las líneas principales del pensamiento del autor, ya que los cambios fueron debidos seguramente al miedo a llegar a vías muertas o congestionadas.

 

domingo, 10 de mayo de 2026

Remedios existenciales homeopáticos

Recientemente, en este inefable Reino de España, el Ministerio de Sanidad ha concluido algo verdaderamente sorprendente. Esto es, ¡oh, sorpresa!, que no hay evidencia científica que avale la eficacia de la homeopatía en patología alguna. De esa manera, al parecer, se han retirado del mercado más de mil productos relacionados con esta terapia alternativa (también denominada, abiertamente, pseudociencia). Alguien acusará al Gobierno de autoritario e intervencionista, pero yo le daría la vuelta al razonamiento y me preguntaría qué diablos hacen tantos productos a la venta asegurando que pueden sanar dolencia alguna. El caso de la homeopatía no es, tal vez, el más disparatado entre la pléyade de pseudociencias que sufrimos, ya que al menos ofrece una hipótesis sobre la sanación de marras basada en los siguientes aspectos: que lo mismo que te enferma, te sana; que la dosis que hay que administrar debe reducirse a través de reiteradas diluciones a un nivel infinitesimal (lo cual lleva a que el supuesto principio activo sea prácticamente inexistente), y que el tratamiento debe ser particular en cada persona (lo cual siempre he visto como abiertamente contradictorio, precisamente, con tanto medicamento homeopático comercial). He conocido a bastante personas, incluso para mi sorpresa en ciertos ámbitos vamos a llamarles librepensadores, que consumían estos remedios reducidos hasta casi la nada e incluso a algún que otro terapeuta (¡ay, ay!). El que subscribe, para bien y para mal, no suele tener filtros y solía torcer al morro al escuchar según qué teorías, debido a lo cual no tardaban en surgir las acusaciones de poco menos que ignorancia y de cerrazón de mente, entre otras lindezas. Uno que ha recorrido bastante mundo, y tratado a todo tipo de gente con toda suerte de creencias, ha dado con practicantes de la más variadas terapias o como las queramos llamar, ya que la frontera con lo místico y sobrenatural resulta en ocasiones inapreciable.

viernes, 17 de abril de 2026

Alegato contra el cristianismo

Esta obra, Alegato contra el cristianismo, del autor Michael Martin, que ya nos brindó otro impagable libro como es Introducción al ateísmo, está dedicada a la que es la religión actual con mayor número de seguidores. Obviamente, lo está de un modo devastador.

Martin considera que las doctrinas cristianas deberían estar basadas en razones epistemológicas, esto es, en lo que atañe al conocimiento al que tenemos acceso. Se descarta una adscripción por cuestiones meramente beneficiosas, tal vez con la excepción de casos muy extremos, ni tampoco por razones de fe. Naturalmente, para demostrar si lo que sostiene la religión es o no cierto necesitamos un examen riguroso y pruebas concluyentes.

viernes, 20 de marzo de 2026

Religión, dogmas y totalitarismo

Es habitual escuchar el argumento, por parte de personas religiosas, relativo a que fue la ausencia de Dios la que dio lugar a los horrores provocados en el siglo XX por regímenes como el nazi o el totalitarismo. No es que merezca mucha profundización dicha afirmación, ya que no solo es simplista, también sumamente distorsionadora, pero dado que hay que tantas personas que siguen vinculando moral a religión merece alguna atención. Esto es así porque la substitución de un dogma por otro, y es posible que algunas ideologías hayan encontrado un terreno fecundo en la mentalidad religiosa para desarrollarse, es el auténtico problema.

El pensamiento, que sería fecundo de otro modo, también en el terreno moral, haya un obstáculo en doctrinas, religiosas o no, que se limitan a cambiar el objeto de su idolatría y subordinación. Que la moral dependa o no de la religión, a estas alturas, no debería ser ya ni un debate. Es más, algunas virtudes son más evidentes en personas no religiosas que se rigen por la honestidad intelectual más que por cualquier dogma. Tal y como entendía Bertrand Russell esa integridad intelectual, consiste en decidir las cuestiones problemáticas en base a una prueba o bien dejar el asunto en suspenso si no hay pruebas concluyentes. Así, este punto de vista aparece como mucho más importante que cualquier sistema dogmático y puede ser infinitamente más beneficioso.

domingo, 1 de marzo de 2026

Anarquismo, ateísmo y librepensamiento

Desde sus inicios, y como una indudable seña de identidad, el anarquismo ha tenido una indudable preocupación por el librepensamiento. Y lo ha hecho desde diversos puntos de vista, todos con el objetivo de la emancipación humana.

Así, en primer lugar, y de un modo tan honesto como simple, para el librepensador anarquista clásico no tienen cabida los dogmas religiosos en una concepción amplia del progreso donde, por supuesto, cuentan unos valores humanos que no tienen ningún origen sobrenatural. Para un espacio más amplio, dejaremos un análisis más exhaustivo de cómo el fervor religioso se seculariza en la modernidad llegando al terreno de la adoración al Estado-nación; por supuesto, los anarquistas supieron ver desde el principio la estrecha relación que existe entre todo forma de poder religioso y poder político denunciando lo que consideraban la alienación de las personas, súbditos y feligreses, en nombre de los valores más amplios: cosmopolitismo y fraternidad universal. Razón, conocimiento y progreso, valores que algunos críticos de la modernidad se empeñan en devaluar, observados de manera amplia, fueron adoptados por un movimiento anarquista hermanado con el librepensador.