Es un hecho indudable que vivimos en la era de la comunicación de
masas, incluso puede decirse que lo que define a nuestro tiempo es el
continuo intento de "persuadir" a las masas. Lo que define a la sociedad
de consumo y a la democracia representativa es tratar de convencer a
las personas de que tal producto es el mejor, de que un determinado
candidato va a ser el mejor dirigente (parece que la condición de
"electo" lo acaba justificando casi todo) o, incluso, de otorgarnos una
visión de la vida o de la verdad. Los informativos, en mi opinión cada
vez más detestables por su eterna arrogación de la pretensión de
"informar" a las personas, ejercen una tremenda influencia en las
personas a la hora de contemplar el mundo y opinar sobre un asunto.
