Albert Camus dijo una significativa frase, que llega amplificada
hasta nuestros días: "“El problema más grave que se plantea a los
espíritus contemporáneos: el conformismo, y la pasión más funesta del
siglo XX, la servidumbre. Más que el equilibrado, el hombre normal es el
hombre domesticado". Hay que analizar diversos conceptos para
comprender por qué el ser humano, una mayoría al menos, se ha convertido
en un mero espectador en sociedades que se consideran avanzadas.
Recordaremos que la psicología social parte del hecho de que somos
animales sociales, necesitamos vivir en sociedad, lo cual nos ha llevado
a desarrollar ciertas técnicas, como son el compromiso y la
negociación, la organización de las conductas según ciertas reglas y la
regulación de la competitividad; esta disciplina, relativamente nueva,
se ocupa de investigar cómo las personas piensan unas de otras, se
influyen y se relacionan entre sí. Puede decirse que cada persona es una
suma de multitud de experiencias, tiempos, aficiones y doctrinas,
aunque también de la resta de tantas otras; convendría, una vez
conocidos ciertos mecanismos que nos conducen a pensar y creer en
ciertas cosas, plantearse la noción de libertad tal y como la conoce una
cultura basada en mitos como el "libre albedrío" religioso (el cual
alude a una voluntad humana supuestamente libre, no sujeta a causas). No
hablo de un determinismo radical, no hay que enloquecer al respecto ni
considerar al ser humano un mero autómata, sino todo lo contrario, ya
que se trata de concebir una libertad más amplia y positiva: para ello,
es necesario comprender el proceso de socialización por el cual
aprendemos, interiorizamos y asimilamos normas, ideas y comportamientos
de una determinada cultura societaria.
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viernes, 2 de enero de 2026
sábado, 20 de julio de 2024
El librepensamiento y la propaganda oficial
En una conferencia de 1922 así titulada, Bertrand Russell alertaba
sobre los peligros en torno a la libertad de pensamiento, por mucho
terreno que pareciera que se hubiera logrado. Casi un siglo después, con
una concepción del progreso, que hay que cuestionar tanto o más que en
aquel momento, merece la pena que atendamos a lo que dice el genial
filósofo.
En un sentido estricto, lo que entendemos por "librepensamiento" significa desprenderse de los dogmas de la religión tradicional; Russell considera que las religiones no han sido, a grandes rasgos, una fuerza positiva y confía en que acabarían desvaneciéndose al pertenecer a una fase infantil de la razón humana. Pero, el término "librepensamiento" tiene una acepción más amplia, y es precisamente debido a las religiones que no se habría desarrollado en ese sentido. Russell se refiere a "libre" cuando no hay una coacción externa, la cual puede ser evidente o más sutil y esquiva. La dominación del pensamiento más obvia es cuando "corre el riesgo de sufrir una sanción legal por atenerse o dejar de atenerse a según qué opiniones"; Russell aboga por la ausencia de penas legales para que la libertad de expresión sea completa, algo que no se ha terminado de realizar en ningún país. No obstante, existen otros dos grandes impedimentos opuestos al librepensamiento: las servidumbres económicas y la distorsión de lo evidente. Es también evidente que no puede existir un pensamiento libre si se presentan todos los argumentos, dentro de una controversia, del modo más atractivo posible, mientras que los de la otra parte permanecen ocultos de tal manera que solo una cuidadosa investigación podría descubrirlos:
Podríamos decir que el pensamiento es libre cuando asistimos a una libre competencia entre las distintas creencias, es decir, cuando se permite que todas las fes expongan sus planteamientos y cuando dichas creencias no se hallan asociadas a ventajas o desventajas de carácter legal o pecuniario. Se trata de un ideal que, por varias razones, jamás se alcanza plenamente. Sin embargo, es posible aproximarse a él mucho más de lo que hoy se hace.
viernes, 16 de febrero de 2024
Posverdad y manipulación
Mires, escuches o leas, donde quieras, encuentras por doquier cierto términos puestos de moda, empleados gratuitamente y, habitualmente, utilizados como armas arrojadiza contra el rival político.
Es el caso de la palabra 'populismo', cuyo origen parece estar en el éxito de ciertas fuerzas políticas electoralistas de nuevo cuño. Los que acusan al rival de 'populista' o, por ejemplo, de 'demagogo', de manera hipócrita obvian que la democracia representativa se basa, sencillamente, en esos subterfugios. La 'demagogia', es decir, la seducción de las masas (con evidentes mentiras en muchos casos) y el 'populismo', es decir, el arrogarse la voluntad y los deseos del 'pueblo' (otra abstracción sin contenido), lo emplean unos y otros a ambos lados del espectro político. Ahora, nos llega, de manera irritante, el vocablo 'posverdad'. ¿Somos capaces de otorgar contenido al lenguaje? Consecuentemente, ¿podemos analizar la realidad de manera razonablemente objetiva para no ser manipulados? Veamos, sin ser demasiado pesimistas y aportando alternativas.
Es el caso de la palabra 'populismo', cuyo origen parece estar en el éxito de ciertas fuerzas políticas electoralistas de nuevo cuño. Los que acusan al rival de 'populista' o, por ejemplo, de 'demagogo', de manera hipócrita obvian que la democracia representativa se basa, sencillamente, en esos subterfugios. La 'demagogia', es decir, la seducción de las masas (con evidentes mentiras en muchos casos) y el 'populismo', es decir, el arrogarse la voluntad y los deseos del 'pueblo' (otra abstracción sin contenido), lo emplean unos y otros a ambos lados del espectro político. Ahora, nos llega, de manera irritante, el vocablo 'posverdad'. ¿Somos capaces de otorgar contenido al lenguaje? Consecuentemente, ¿podemos analizar la realidad de manera razonablemente objetiva para no ser manipulados? Veamos, sin ser demasiado pesimistas y aportando alternativas.
sábado, 9 de octubre de 2021
Psicología social: conformismo versus individualización
Como continuación a la entrada anterior, vamos a continuar indagando en la psicología social y en los mecanismos que conducen a gran parte de las personas al conformismo y la subordinación. Aunque ya dijimos que sus raíces se remontan muy atras, no es hasta los años 30 del siglo XX cuando comienza el auge de la
psicología social empírica; muchos autores contemporáneos han
considerado que resulta primordial para resolver algunos problemas de
las sociedades modernas. Si queremos dar una definición extremadamente
sencilla a la psicología social puede ser el estudio de cómo las
creencias, sentimientos y actitudes de las personas se ven influenciadas
por la presencia de otros seres humanos en la vida en sociedad. Una
primera ley de la psicología social puede considerarse el hecho de que
el comportamiento descabellado de las personas en algunos momentos no
supone que estén locas; cualquiera puede caer en determinados procesos,
si se producen las condiciones sociopsicológicas adecuadas, conducentes a
un tipo de conducta muy concreto.
sábado, 21 de agosto de 2021
Factores de enajenación y control social
No creo que haya muchas personas que puedan discutir, a poco que
reflexionen un poquito, que son muchos los que trabajan en el mundo para
provecho solo de unos pocos. Es el sistema económico en que nos
encontramos, el cual parece encontrar su base más sólida en el
conformismo, la resignación o incluso la aprobación de gran parte de las
personas. Podemos hablar también de enajenación, concepto que creo que
se ha agravado y sofisticado con el paso de las décadas y el desarrollo
de la tecnología y la información, o lo que es lo mismo, nos encontramos
frente a un mundo ilusorio ajeno a nosotros (a nuestra condición social
y humana). Puede que muchos discutan esto, y cuestionen qué es eso de
nuestra condición o incluso consideren que es más bien la misma la que
nos ha llevado a la situación actual. Frente a esto, que en mi opinión
es producto de no desear reflexionar y profundizar demasiado en ninguna
cuestión (algo que nos caracteriza en la sociedad actual), hay que
volver a recordar que el mundo continúa estando ferozmente jerarquizado y
siendo terriblemente injusto y desigualitario: una minoría es la que
toma las decisiones y la que se aprovecha económicamente a costa de la
mayoría.domingo, 24 de marzo de 2019
El conformismo social o la adaptación al grupo
Hay que ser muy cauto sobre nuestra independencia de criterio a la hora de desenvolvernos en la vida; ¿hasta qué punto somos capaces de defender nuestros puntos de vista, lo que consideramos correcto, frente al juicio de los otros y la presión de la mayoría? Hay que comprender que el asunto es complejo, que no es simplemente el enfrentamiento entre una masa acrítica, plegada a lo establecido, y un individuo autónomo; es más, el conformismo y la sumisión a la autoridad adoptan formas nuevas, en cierto contextos aparentemente innovadores y "alternativos", igualmente rechazables.
El conformismo social puede definirse como la tendencia de los miembros de un grupo a adaptarse a las reglas y a los objetivos del propio grupo. Se trata de una igualación de la conducta individual producida bajo la presión del grupo y con tensión entre las convicciones inmediatas y las informaciones que los miembros del grupo facilitan. Hay que insistir en el conflicto que va implícito en el conformismo. Los experimentos de Solomon Asch, llevados a cabo en 1951, demostraron significativamente el poder de la conformidad en los grupos; muchos de los sujetos que participaron en los experimentos acabaron plegándose al juicio incorrecto de la mayoría sin que existiera ningún tipo de sanción ni de recompensa en un caso u en otro. La explicación a esta adecuación a la opinión mayoritaria puede estar en la presión del juicio unánime, que hace pensar que el propio esté equivocado, o el deseo de seguir a la masa para evitar entrar en desacuerdo y resultar antipático.
El conformismo social puede definirse como la tendencia de los miembros de un grupo a adaptarse a las reglas y a los objetivos del propio grupo. Se trata de una igualación de la conducta individual producida bajo la presión del grupo y con tensión entre las convicciones inmediatas y las informaciones que los miembros del grupo facilitan. Hay que insistir en el conflicto que va implícito en el conformismo. Los experimentos de Solomon Asch, llevados a cabo en 1951, demostraron significativamente el poder de la conformidad en los grupos; muchos de los sujetos que participaron en los experimentos acabaron plegándose al juicio incorrecto de la mayoría sin que existiera ningún tipo de sanción ni de recompensa en un caso u en otro. La explicación a esta adecuación a la opinión mayoritaria puede estar en la presión del juicio unánime, que hace pensar que el propio esté equivocado, o el deseo de seguir a la masa para evitar entrar en desacuerdo y resultar antipático.
jueves, 22 de junio de 2017
Formas sutiles de dominación
Los valores no deberían tomarse de modo absoluto. Por lo general, y
así lo considero yo (seguramente, con más prejuicios y condicionamientos
que nadie), considerar a alguien "inconformista" o "individualista" es
visto como algo positivo sobre el papel. Otra cosa es la práctica, en la
que criticar la práctica habitual, lo establecido o la costumbre
acarrea más de una vez que le etiqueten a uno de manera peyorativa y
supone el peligro de no ser aceptado dentro del grupo. Pero esta
paradoja, algo díficil de ser superada al tratarse de una tensión
permanente entre valores individuales y valores sociales, conlleva una
problema más importante en mi opinión (problema relativo y
afortunadamente irresoluble). Ser crítico e
inconfomista dentro de una colectividad es algo sano, pero considerarse
miembro activo de esa colectividad, integrante de un "equipo" por
emplear un símil evidente, resulta perfectamente compatible. Compatible,
aunque requiere de una fortaleza y personalidad permanentes, no
plegarse a lo que opina la mayoría y defender una opinión contraria, a
pesar del ambiente negativo que nos va a suponer. Creo que uno de los
motivos por el que apostar por el anarquismo, estriba en esta cuestión.
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