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sábado, 9 de octubre de 2021

Psicología social: conformismo versus individualización

Como continuación a la entrada anterior, vamos a  continuar indagando en la psicología social y en los mecanismos que conducen a gran parte de las personas al conformismo y la subordinación. Aunque ya dijimos que sus raíces se remontan muy atras, no es hasta los años 30 del siglo XX cuando comienza el auge de la psicología social empírica; muchos autores contemporáneos han considerado que resulta primordial para resolver algunos problemas de las sociedades modernas. Si queremos dar una definición extremadamente sencilla a la psicología social puede ser el estudio de cómo las creencias, sentimientos y actitudes de las personas se ven influenciadas por la presencia de otros seres humanos en la vida en sociedad. Una primera ley de la psicología social puede considerarse el hecho de que el comportamiento descabellado de las personas en algunos momentos no supone que estén locas; cualquiera puede caer en determinados procesos, si se producen las condiciones sociopsicológicas adecuadas, conducentes a un tipo de conducta muy concreto.

domingo, 24 de marzo de 2019

El conformismo social o la adaptación al grupo

Hay que ser muy cauto sobre nuestra independencia de criterio a la hora de desenvolvernos en la vida; ¿hasta qué punto somos capaces de defender nuestros puntos de vista, lo que consideramos correcto, frente al juicio de los otros y la presión de la mayoría? Hay que comprender que el asunto es complejo, que no es simplemente el enfrentamiento entre una masa acrítica, plegada a lo establecido, y un individuo autónomo; es más, el conformismo y la sumisión a la autoridad adoptan formas nuevas, en cierto contextos aparentemente innovadores y "alternativos", igualmente rechazables.

El conformismo social puede definirse como la tendencia de los miembros de un grupo a adaptarse a las reglas y a los objetivos del propio grupo. Se trata de una igualación de la conducta individual producida bajo la presión del grupo y con tensión entre las convicciones inmediatas y las informaciones que los miembros del grupo facilitan. Hay que insistir en el conflicto que va implícito en el conformismo. Los experimentos de Solomon Asch, llevados a cabo en 1951, demostraron significativamente el poder de la conformidad en los grupos; muchos de los sujetos que participaron en los experimentos acabaron plegándose al juicio incorrecto de la mayoría sin que existiera ningún tipo de sanción ni de recompensa en un caso u en otro. La explicación a esta adecuación a la opinión mayoritaria puede estar en la presión del juicio unánime, que hace pensar que el propio esté equivocado, o el deseo de seguir a la masa para evitar entrar en desacuerdo y resultar antipático.

martes, 10 de abril de 2018

El miedo a la libertad

Erich Fromm escribió Miedo a la libertad, originariamente, en 1941; con esta obra, hizo un fundamental análisis de la relación del ser humano con la libertad, cambiante a lo largo de la historia, como demuestran las condiciones sociales y psicológicas para que emergiera el fascismo.

La modernidad, al menos en el mundo occidental, se ha caracterizado por el esfuerzo dirigido a romper las cadenas que atenazan a la humanidad, tanto en el ámbito político y económico, como en el espiritual. Podemos hacer una lectura en base a la lucha de clases, son los oprimidos los que tratan de conquistar nuevas libertades en directa oposición a aquella clase que quiere preservar privilegios. Erich Fromm consideraba que la aspiración a la libertad está arraigada en todos los oprimidos, los cuales expresan así un ideal que trate de abarcar a toda la humanidad. Sin embargo, esas clases que en una etapa luchan por su libertad frente a la opresión, acaban alineándose junto a los enemigos de la libertad al tener que defender los nuevos privilegios adquiridos. La lucha por la libertad está llena de obstáculos a lo largo de la historia, pero se convirtió en probable que el hombre pudiera gobernarse por sí mismo, pensar y sentir como le pareciera, y tomar sus propias decisiones. La abolición de la dominación exterior era una condición necesaria, aunque también parecía suficiente para alcanzar la plena libertad del individuo. Sin embargo, la Primera Guerra Mundial, que muchos vieron como el último conflicto para la humanidad, dio paso a nuevos sistemas autoritarios y a la sumisión de la mayoría de los individuos. Lo que Erich Fromm concluye en Miedo a la libertad es que los fascismos no fueron producto de una falta de madurez democrática, ni únicamente una apropiación del Estado por elementos indeseables, sino que gran parte de una generación se mostraba deseosa de entregar su libertad, al contrario que sus padres que habían luchado por ella.

martes, 4 de julio de 2017

El carácter social en la sociedad moderna

Erich Fromm, un autor fascinante y de plena actualidad, consideraba que, para estudiar el estado de la salud mental del hombre contemporáneo, era necesario hacerlo también con las influencias sobre la naturaleza humana de los modos de producción y de la organización social y política. Este autor escribió su obra a mediados del siglo pasado, pero sus estudios son válidos varias décadas después, con un sistema económico consolidado, a pesar de sus crisis periódicas, y una alienación más poderosa que nunca en los seres humanos. Fromm llamaba "carácter social" al núcleo de la estructura de carácter compartida por la mayoría de los individuos, claramente diferenciado del carácter individual, del cual es necesario hacerse una idea para juzgar la salud mental y equilibrio del hombre. La función del carácter social sería moldear y canalizar la energía humana, en una determinada sociedad, con el fin de que esa misma sociedad funcione. En la sociedad industrial moderna, por ejemplo, para que triunfara fue necesario exigir una energía de trabajo sin precedentes a los hombres, que se convirtiera en una especie de impulso interior hacia esos fines. La sociedad produjo un carácter social al que fuesen inherentes esos impulsos.

jueves, 29 de junio de 2017

El conocimiento en la sociedad

Solo una persona muy pobre intelectualmente puede pensar que está en una verdad absoluta, al igual que considerar que está exenta de prejuicios (ambas cosas, seguramente, muy relacionadas). Los seres humanos, de forma obvia, y el mayor de los sabios seguro que es consciente de ello (o, quizá, no lo es tanto), somos imperfectos y gran parte de las cosas que asumimos como ciertas en realidad no lo son. La cognición social alude a cómo entendemos el mundo social; nuestras decisiones importantes tienen que ver con el modo como construimos y comprendemos el mundo social en el que vivimos. No solo eso, sino que es frecuente que las personas se muestren pertinaces en la defensa de las cosas que consideran ciertas y que sea muy difícil convencerles de lo contrario. Se menciona también que es incluso racional esta faceta de la cognición humana, cada persona trata de estar en lo cierto y de sostener opiniones y creencias correctas. Puede decirse que una idea extensa de la racionalidad humana es la que nos hace actuar como una especie de científicos ingenuos. El pensamiento racional necesita, al menos, dos requisitos: que el individuo pensante tenga acceso a una información precisa y útil, y que cuente con recursos ilimitados para procesar los datos vitales; en nuestra vida cotidiana, prácticamente nunca se darán las condiciones requeridas.

jueves, 22 de junio de 2017

Formas sutiles de dominación

Los valores no deberían tomarse de modo absoluto. Por lo general, y así lo considero yo (seguramente, con más prejuicios y condicionamientos que nadie), considerar a alguien "inconformista" o "individualista" es visto como algo positivo sobre el papel. Otra cosa es la práctica, en la que criticar la práctica habitual, lo establecido o la costumbre acarrea más de una vez que le etiqueten a uno de manera peyorativa y supone el peligro de no ser aceptado dentro del grupo. Pero esta paradoja, algo díficil de ser superada al tratarse de una tensión permanente entre valores individuales y valores sociales, conlleva una problema más importante en mi opinión (problema relativo y afortunadamente irresoluble). Ser crítico e inconfomista dentro de una colectividad es algo sano, pero considerarse miembro activo de esa colectividad, integrante de un "equipo" por emplear un símil evidente, resulta perfectamente compatible. Compatible, aunque requiere de una fortaleza y personalidad permanentes, no plegarse a lo que opina la mayoría y defender una opinión contraria, a pesar del ambiente negativo que nos va a suponer. Creo que uno de los motivos por el que apostar por el anarquismo, estriba en esta cuestión.

martes, 13 de junio de 2017

Para bien y para mal, somos animales sociales

¿No conocen ustedes la psicología social? Les aseguro que resulta apasionante, si de verdad queremos saber un poquito más sobre cómo nos comportamos. Se trata de una disciplina relativamente joven, aunque puede decirse que hay autores que ya observaron los fenómenos sociales en la Antigüedad. Recordemos la conocida, y primordial, concepción aristotélica del hombre como animal social (o animal político, ya que hubo una vez en que no existía diferencia entre ambos apelativos). Aristóteles expuso algunos principios básicos sobre la influencia y la persuasión sociales, aunque es a partir de mediados del siglo pasado cuando se someten aquellas investigaciones a verificación empírica gracias a Carl Hovland y a sus colaboradores. Si el primer experimento lo realizó Triplett en 1898, es a partir de la década de 1930 cuando puede decirse que la psicología social empírica comienza su auge. El objetivo de muchos autores contemporáneos ha sido demostrar que la psicología social resulta primordial para resolver algunos problemas de las sociedades modernas. No pocas veces, me he encontrado con personas que desdeñan esta concepción del ser humano como animal social (y "político", otorgándole un sentido diferente a esta palabra, tan viejo y tan nuevo); para mí, ha resultado siempre obvia esa condición del individuo, y tal vez estos tiempos bastante difusos que vivimos es posible que sean la causa de esa negación tan recurrente.