El mundo está plagado de sinvergüenzas e iluminados (sean honestos o no con sus propias creencias, algo difícil de demostrar a veces) que realizan afirmaciones extraordinarias. ¿Cómo podemos detectar si lo que aseguran tiene o no la más mínima base científica? Alguien dirá que, simplemente, usando las más elementales cautela y sensatez antes de creernos a pies juntillas cualquier disparate. Bueno, hay tantos condicionantes y tanta desinformación, cada vez más en una sociedad en la que prima el consumismo más atroz frente a la honestidad informativa, que la cosa no resulta tan sencilla. Además, los embaucadores de turno utilizan a menudo un lenguaje de apariencia científica para tratar de seducir con una mayor eficacia, por lo que el asunto se complica. Particularmente, se han escuchado tantos ejemplos, y tan irritables, que no sabríamos por donde empezar. Desde la ya habitual mecánica cuántica, para asegurar de la existencia de mundo espirituales, hasta apelar a las leyes de la termodinámica para justificar alguna que otra terapia basada en energía místicas. ¿Qué se puede hacer para que, alguien común sin unos grandes conocimientos científicos, se mantenga a salvo de tantas propuestas pseudocientíficas?
jueves, 20 de octubre de 2016
viernes, 7 de octubre de 2016
Endiosados
Iba yo la mar de tranquilo, por una céntrica avenida de Madrid, pensando en mis cosas, cuando alguien se interpuso en mi camino. El tipo era un hombre de avanzada edad, de aspecto normal, que de entrada ya provocó en mí cierta zozobra con su actitud. Elevando notablemente la voz, aquel energúmeno aseguraba identificarme con el autor de cierto blog, dedicado en gran parte al ateísmo. Al parecer tenía muchas cosas que puntualizarme. A la inquietud inicial, gravemente incrementada por la forma con la que aquel individuo pronunciaba el término 'ateísmo', se transmutó en indefinida sorpresa. Uno pensaba que sus escritos los leían cuatro gatos y ahora resulta que me reconocen y asaltan por la calle. No obstante, aquello no presagiaba nada bueno.
viernes, 23 de septiembre de 2016
Lipton y su biología de la creencia
Bruce H. Lipton, una de cuyas obras más conocidas es La biología de la creencia, es un controvertido
opositor a la tesis darwinista y el reduccionismo genético, y considera
que es el medio el auténtico motor de la vida. Algunas de las teorías de
este hombre son muy atractivas, e incluso pueden encomiables si de verdad queremos dar un sentido amplio a la libertad: no existe determinismo biológico alguno, sino un
condicionamiento por parte del entorno y de nuestras "creencias" (vamos a
llamarlo "determinismo cultural"), por lo que los seres humanos
poseemos la capacidad de moldear nuestro futuro; el auténtico motor de
la evolución es la cooperación y no la competencia entre los organismos
más fuertes. En este último aspecto, hay que recordar la obra de PiotrKropotkin,
aunque hay que decir que su teoría del "apoyo mutuo", como uno de los principales motores evolutivos en la especie, no se opone
necesariamente a la de Darwin, sino que resulta complementaria. Sin
embargo, hay otros aspectos que pueden resultar dudosos, ya que Lipton no
habla solo de un ambiente físico, sino de los condicionantes de un
entorno "energético" (no hace falta recordar que la palabra "energía" es de una
polisemia a veces irritante); por otra parte, sostiene que la
personalidad y la salud quedan conformados en el vientre de la madre (es
la importancia vital de la actitud de los padres, la supuestamente
determinante) y en los primeros años de la niñez (hasta los seis años,
el sujeto sería altamente sugestionable y totalmente abierto al
aprendizaje, así como con una capacidad muy grande para almacenar
información).
sábado, 17 de septiembre de 2016
Sueños lúcidos
Por mucho que se despotrique contra la mística de la religión y contra la pseudociencia de las terapias alternativas, no sé como diablos ocurre, que uno acaba dando de bruces con todo ello. Esa vez, no me pregunten ustedes por qué, me encontraba súbitamente rodeado de individuos cuyas palabras y actitud me producían, como no podía ser de otro modo, cierto déjà vu. La terminología, con algunas variantes, era la habitual en estos casos, algo relacionado con las "vibraciones" y constantes alusiones a la "energía", atribuyéndola de manera pertinaz cualidades morales y contradiciendo, así alegremente, las más elementales enseñanzas científicas. Lo que aportaba algo de originalidad, y tampoco demasiado no nos vayamos a engañar, a los postulados de aquellos seres extrañamente vaporosos es que no paraban de repetir a modo de mantra el epíteto "cuántico". También, una mención embelasada al poder del subconsciente y a lo maravilloso del universo onírico.
viernes, 9 de septiembre de 2016
El humanismo y su plena interpretación libertaria
Recuperamos
algunas reflexiones sobre un concepto de interpretación múltiple, y
tantas veces denostado por ello, el humanismo; desde una óptica
libertaria, solo podemos entenderlo como la búsqueda de la emancipación
en todos los ámbitos de actividad humana.
Muchas veces, hay que insistir en las múltiples interpretaciones de según qué términos o, mejor dicho, en la interpretación o apropiación continua que se lleva a cabo de los mismos por parte de ideas y movimientos políticos y religiosos. El caso más evidente es el de la palabra “democracia”, a la que hay que añadir cierto epíteto para aclarar el asunto; la mayor parte de las veces, ese calificativo ocultará la dominación oligárquica ("liberal", "popular") o, sencillamente, se queda en el terreno de lo ideal o de lo deseado ("directa", "participativa"). Ocurre con términos propios de la modernidad, ahora desprestigiados, como el “racionalismo”, al que hemos aludido en otras ocasiones, y pasa también con el llamado “humanismo” debido a su carácter positivo a priori (o así lo creemos nosotros, en espera de críticas más profundas y fundamentadas). Como primera declaración de intenciones, diremos que consideramos al humanismo como parte también, al igual que el racionalismo, del código genético del anarquismo (y no únicamente como una tendencia dentro del mismo); naturalmente, como ocurre con todas las características libertarias, con una amplitud de miras que tratará de ir más allá de cualquier otra tendencia en su afán por buscar la emancipación.
Muchas veces, hay que insistir en las múltiples interpretaciones de según qué términos o, mejor dicho, en la interpretación o apropiación continua que se lleva a cabo de los mismos por parte de ideas y movimientos políticos y religiosos. El caso más evidente es el de la palabra “democracia”, a la que hay que añadir cierto epíteto para aclarar el asunto; la mayor parte de las veces, ese calificativo ocultará la dominación oligárquica ("liberal", "popular") o, sencillamente, se queda en el terreno de lo ideal o de lo deseado ("directa", "participativa"). Ocurre con términos propios de la modernidad, ahora desprestigiados, como el “racionalismo”, al que hemos aludido en otras ocasiones, y pasa también con el llamado “humanismo” debido a su carácter positivo a priori (o así lo creemos nosotros, en espera de críticas más profundas y fundamentadas). Como primera declaración de intenciones, diremos que consideramos al humanismo como parte también, al igual que el racionalismo, del código genético del anarquismo (y no únicamente como una tendencia dentro del mismo); naturalmente, como ocurre con todas las características libertarias, con una amplitud de miras que tratará de ir más allá de cualquier otra tendencia en su afán por buscar la emancipación.
sábado, 27 de agosto de 2016
Entrevista al líder espiritual Padek Koprowski
Ofrecemos una entrevista, que tuvimos la posibilidad de realizar, de forma algo inexplicable dada nuestra modestia mediática, a Padek Koprowski; no necesita presentación, se trata de uno de los líderes espirituales más prestigiosos en la actualidad, cuyas teorías espirituales vincula a la medicina alternativa fusionando, o pretendiendo hacerlo, factores de la cultura oriental y occidental en un batiburrillo notable.
¿Puede decirnos cuál es su visión del mundo y de la existencia humana?
En realidad, el mundo no existe. Existe nuestra consciencia, es ella la que construye el mundo y el universo entero.
No sé si le he entendido bien, perdone, tal vez deba ampliar un poco esa visión…
Todo se resume en que el mundo está en nosotros. Aunque nuestra percepción nos engañe a un nivel superficial, nosotros no existimos en el universo. Mi mente proyecta a mi cuerpo y de este proyectamos el mundo. Somos una conciencia que experimentamos para dar lugar a las formas físicas y a los fenómenos.
¿Puede decirnos cuál es su visión del mundo y de la existencia humana?
En realidad, el mundo no existe. Existe nuestra consciencia, es ella la que construye el mundo y el universo entero.
No sé si le he entendido bien, perdone, tal vez deba ampliar un poco esa visión…
Todo se resume en que el mundo está en nosotros. Aunque nuestra percepción nos engañe a un nivel superficial, nosotros no existimos en el universo. Mi mente proyecta a mi cuerpo y de este proyectamos el mundo. Somos una conciencia que experimentamos para dar lugar a las formas físicas y a los fenómenos.
sábado, 13 de agosto de 2016
El show de la psicomagia
¿Conocen ustedes la psicomagia? ¿Merece la pena que prestemos atención a algo ya un poquito irrisorio en su denominación? Veamos. Alejandro Jodorowsky, creador de la técnica que nos ocupa, es sobre todo un artista. Es decir, para el que le interese, nada que objetar a su forma de expresarse, que pasan por la literatura, el teatro, el cine o el cómic. La cuestión es que el creador chileno ha pretendido desarrollar también una especie de técnica que pretende "sanar espiritualmente" a todo hijo de vecino. Lo que viene a realizar es una curación, como la haría un brujo o un chamán, pero orientada hacia el teatro; el "enfermo" vive una serie de representaciones, con algunos objetos de carácter simbólico importantes para él, pasa a actuar, y ahí interviene el inefable Jodorowsky. Para evitar que la gente piense que hay algún truco, el chileno actúa vestido de blanco y a plena luz del día. Ok.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)






