
viernes, 28 de octubre de 2022
Por qué gente inteligente cree cosas necias

domingo, 25 de septiembre de 2022
Los desmanes del pensamiento positivo
El pensamiento positivo, para gran parte de la gente y de los medios, al menos , parece resultar algo digno de atención y merecedor de una etiqueta abiertamente benévola. Multitud de frases, máxime en los últimos tiempos con el auge de las redes sociales y las nuevas tecnologías, recogen de manera extremadamente simple las bondades de una actitud positiva ante la vida. En mi opinión, hay varias lecturas sobre la cuestión, y todas sumamente irritantes. En primer lugar, se trata de una visión simplista sobre la existencia humana, y abiertamente maniquea, ya que se considera que existe una separación clara entre un pensamiento positivo y otro negativo. No hace falta indagar demasiado para recoger la tradición religiosa, y su concepción del bien y del mal; si hablamos, en concreto, de la judeocristiana, tenemos también las ideas del pecado y la virtud con mucha similitud en el caso que nos ocupa. A poco que observemos, esta visión maniquea impregna gran parte de filosofías y terapias de baratillo, que aseguran existen buenas o malas energías, vibraciones, pensamientos o como lo queramos llamar. Los seres humanos parecemos necesitar a menudo respuestas simples sobre nuestras existencia, pero tratemos de profundizar y ver que las cosas son más complejas.
domingo, 4 de septiembre de 2022
Sobre el alma, el cuerpo y demás
martes, 16 de agosto de 2022
Creencias, salvaciones y autoayudas
En su vida, cada uno se agarra a lo que quiere, o a lo que puede; sea la creencia en Dios, el acudir al templo por un sentirse mejor, el abrazar tal terapia, del tipo que sea, o el reírse como un descosido en grupo si cree que eso le va a hacer sentirse mejor. Todo ello puede ser muy comprensible, desde el punto de vista del usuario, pero no convierte en verdad cada una de las creencias ni garantiza la curación o bienestar definitivo del usuario. Lo que provoca la más feroz de nuestras críticas es que cada creencia, además de suponer un irritante reduccionismo acerca de la visión de la realidad humana, es vendida como una verdad definitiva que va a salvar, o a "sanar", a la humanidad. En otras palabras, no nos detenemos en ello como un mero consuelo más o menos eficaz, que es de lo que en realidad se trata, sino que estamos obligados a profundizar para tratar de cambiar las cosas. Y ello, precisamente, porque no nos limitamos únicamente al campo del conocimiento, sino que somos conscientes de lo muy vinculado que está al resto de las facetas humanas. Aquel "clásico" dijo que las condiciones económicas lo determinan todo, incluido por supuesto lo espiritual; es una visión, tal vez, algo categórica, pero hay mucho de cierto en que el sufrimiento "terrenal" provoca toda suerte de creencias en fantasías espirituales.
sábado, 30 de julio de 2022
Compendio de pacotilla intelectual
Existe un texto de Bertrand Russell con este nombre, tan lúcido como divertido, que se recoge en la valiosa recopilación Dios no existe,
de Christopher Hitchens. Echemos un vistazo a las perlas que en él se
comentan, muchas de ellas dedicadas a los hombres religiosos, siendo las
épocas en las que mayor poder tenían menos proclives a la sabiduría.
Efectivamente, en los periodos caracterizados por el predominio de la fe
el clero imponía todo su criterio. Cada etapa oscurantista trata de ser
ocultada con el fin de que la nueva etapa oscurantista no se reconozca
como tal. Russell repasa algunos ejemplos de irracionalidad en el clero,
desde que la ciencia comenzó a desarrollarse, y después analiza si el
resto de la humanidad es mucho mejor.