domingo, 14 de abril de 2019

Dogmatismo versus escepticismo y pensamiento crítico

Volvemos a incidir en una de las obsesiones de este blog, la tendencia del ser humano a pensar de forma absoluta, a generar todo tipo de dogmas en beneficio de todo tipo de autoritarismo; frente a ello, el esceptismo y el pensamiento crítico, así como la posterior indagación en busca de un mejor horizonte.

Pocas dudas presenta, coloquialmente, el término "dogmatismo". Su connotación peyorativa, sin embargo, tiene un origen más religioso que filosófico. El dogma en religión, como es sabido, tiene que ver con verdades reveladas por una divinidad y propuestas por la Iglesia de turno. La religión, particularmente la cristiana, al estar insertada en la historia de la civilización occidental, copió todo lo que pudo de los sistema filosóficos anteriores llevando a su terreno la cuestión dogmática. Para ser justos, el sentido en que se usa en filosofía el término "dogmatismo" es diferente de su uso religioso. En el origen de la filosofía, el vocablo "dogma" venía a significar "opinión". Y una opinión en filosofía tenía que ser algo referido a los principios, por lo que el significado de "dogmático" era "relativo a una doctrina" o "fundado en principios". Sin embargo, los filósofos que insistían demasiado en los principios terminaban por no prestar demasiado atención a los hechos y a los argumentos (sobre todo, si éstos ponían en duda tales principios); dichos filósofos no se dedicaban a la observación o al examen, sino a la afirmación, por lo que se llamaron "filósofos dogmáticos" a diferencia de los llamados "filósofos examinadores" o "escépticos". No obstante, el sentido que se ha dado en la historia a los términos "dogma", "dogmático" y "dogmatismo" es, tal vez, más complejo.

domingo, 24 de marzo de 2019

El conformismo social o la adaptación al grupo

Hay que ser muy cauto sobre nuestra independencia de criterio a la hora de desenvolvernos en la vida; ¿hasta qué punto somos capaces de defender nuestros puntos de vista, lo que consideramos correcto, frente al juicio de los otros y la presión de la mayoría? Hay que comprender que el asunto es complejo, que no es simplemente el enfrentamiento entre una masa acrítica, plegada a lo establecido, y un individuo autónomo; es más, el conformismo y la sumisión a la autoridad adoptan formas nuevas, en cierto contextos aparentemente innovadores y "alternativos", igualmente rechazables.

El conformismo social puede definirse como la tendencia de los miembros de un grupo a adaptarse a las reglas y a los objetivos del propio grupo. Se trata de una igualación de la conducta individual producida bajo la presión del grupo y con tensión entre las convicciones inmediatas y las informaciones que los miembros del grupo facilitan. Hay que insistir en el conflicto que va implícito en el conformismo. Los experimentos de Solomon Asch, llevados a cabo en 1951, demostraron significativamente el poder de la conformidad en los grupos; muchos de los sujetos que participaron en los experimentos acabaron plegándose al juicio incorrecto de la mayoría sin que existiera ningún tipo de sanción ni de recompensa en un caso u en otro. La explicación a esta adecuación a la opinión mayoritaria puede estar en la presión del juicio unánime, que hace pensar que el propio esté equivocado, o el deseo de seguir a la masa para evitar entrar en desacuerdo y resultar antipático.

domingo, 10 de marzo de 2019

Tiendas esotéricas, ¡están aquí!


Hoy en día, proliferan tiendas de condición inenarrable en las que, de forma aparentemente inexplicable, abunda toda suerte de productos relacionados con terapias pseudocientíficas, soluciones mágicas o espiritualidad de baratillo; para no andarnos con eufemismos, engaños para incautos.

Es más, es posible que la crisis económica de los últimos años haya favorecido el auge de este tipo de locales que venden consuelo no tan barato a las personas. Algunos de los que regentan estos negocios, lo dejan muy claro sin andarse por las ramas: "cuando peor le va a la gente, mejor nos va a nosotros". La frontera con la religión es difusa, podemos hablar de una necesidad de creer de tantas personas, aunque muy explicable gracias a mecanismos sociales y psicológicos. Es decir, los conformistas van a argumentar una y otra vez que la gente tiene esa necesidad de creencia, que qué le vamos a hacer, o más bien de consuelo, mientras que otros nos empecinamos en buscar sustentos más sólidos en la vida al mismo tiempo que soluciones a los problemas sociales e individuales, tantas veces conectados de forma estrecha.

domingo, 24 de febrero de 2019

Gwyneth Paltrow y el imperio de la pseudociencia

La estulticia posmoderna no para de sorprendernos. Esto es así hasta el punto de que una actriz popular, aunque discreta en cuanto a talento interpretativo, como es Gwyneth Paltrow, ha construido todo un imperio económico en base a sus consejos pseudocientíficos. La más elemental sensantez nos dice que una dieta sana, unido al ejercicio, nos ayuda a una vida saludable. Tan sencillo como eso. Tal vez uno de los problemas, en el caso que nos ocupa, es cuando se da cierto culto a valores frivolos, como la fama y la belleza, y uno de estos ídolos objeto de adoración decide sacar provecho de ello. Así, Paltrow no parece de ofrecer, a sus millones de incautos seguidores en las redes sociales, infinidad de consejos sobre salud, bienestar y un pobre e irrisorio estilo de vida. Desgraciadamente, gran parte de la gente no pone el foco en gente verdaderamente sabia, sensata y honesta con un discurso que ayude a potenciar nuestras conocimiento, a pensar por uno mismo y a tomar nuestras propias decisiones. Como ya hemos insistido muy a menudo en este blog, nos preguntamos cuáles son los mecanismos que activan el papanatismo más elemental. En este caso, hablamos de una persona famosa, lo cual tal vez no es un factor desdeñable para incrementar la estolidez de las masas, pero en otros casos hablamos de meros charlatanes, más o menso marginales, pero seguro que igualmente aspirantes a difundir sus discursos pseudocientíficos en forma de réditos crematísticos.

sábado, 9 de febrero de 2019

Teorías de la conspiración

En alguna ocasión, polemizando sobre las teorías de la conspiración, o dicho (muy) despectivamente, conspiranoias, el asunto ha tomado un cariz ya habitual en este tipo de discusiones.

Usualmente, desechamos de un plumazo estas teorías, ya que las asociamos de modo simplista con poco menos que delirios de amantes de grupos ocultos que aspiran a dominar el mundo. Es tan sencillo como que, hablemos de conspiraciones o de cualquier otro asunto, es necesario guiarnos por evidencias y pruebas. Habrá personas que tiendan a un extremo o al contrario, y aquí hay que ser autocríticos con nuestra propia tendencia (que, lo han adivinado ustedes, es la ferozmente escéptica). Lo usual es que el ser humano racionalice, apartando las pruebas que contradicen lo que piensa y reforzando las que lo confirman. Esto es aplicable a cualquier análisis y deberíamos recordarlo siempre con ese mencionado, y tantas veces ausente, afán autocrítico.

domingo, 3 de febrero de 2019

La industria farmacéutica y la medicina alternativa

Es ya un lugar común, cuando se critican ciertas prácticas alternativas consideradas pseudocientíficas, argumentar que el auténtico peligro es la industria farmacéutica.

De esa manera, ante la supuesta dificultad de acudir a hechos objetivos, y convertirse la discusión en una "cuestión de fe" (es decir, mera ideología), uno no tarda en ser acusado de favorecer a la industria al criticar la medicina (mal) denominada alternativa. Por supuesto, creo que ya lo he mencionado a menudo en este blog, convertir la salud en un negocio, buscando la máxima rentabilidad de los productos, es algo digno de la máxima crítica que nos convierte en sujetos utilizables. Por otra parte, la validez o no de las terapias y productos propuestos, tanto por la industria convencional comoo la alternativa, igualmente debe ser puesto en el ojo del huracan. Es decir, tan sencillo como que se trata de dos campos diferentes, o quizá no tanto, ya que se complementan, para aplicar nuestra racionalidad y pensamiento crítico. Es más, el argumento de que las farmacéuticas priman el negocio deberíamos utilizarlo, de una manera obvia y lógica para concluir, tan sencillo como eso, que si las medicinas alternativas fueran efectivas se esforzarían en invertir en ellas y sacarles el máximo beneficio.

viernes, 18 de enero de 2019

"La curiosidad intelectual es la gran esperanza para humanidad" - Entrevista a J.F. Sebastián

Entrevistamos a Jesús Felipe Sebastián, que se suele denominar a sí mismo como peatón y ciudadano del mundo, aunque se trate de un prestigioso filósofo y científico, tímido y poco amante de revelarse en público. En esta ocasión, insistimos en una de sus facetas más conocidas, su combativo ateísmo.

Usted suele asociar en sus conferencias ateísmo, entendido como un escepticismo crítico y una confianza en el conocimiento verificado científicamente, a la inteligencia y a un alto nivel de conocimiento. ¿No le parece algo simplista esa asociación?
En absoluto. Es más, los ya numerosos estudios realizados en prestigiosas universidades confirman esa correlación entre la inteligencia y la total ausencia de creencias religiosas.

Bien, yo soy ateo, usted también lo es. Nos congratula que alguien alabe nuestra inteligencia. No obstante, si nos lee un creyente puede sentirse ofendido, ya que otra manera de decirlo es "los creyentes suelen ser más tontos".
-Es usted el que parte, precisamente, de una lectura simplista del asunto. Por no decir errónea. No se trata de que alguien, por la simple cuestión de declararse ateo, sea necesariamente más inteligente que alguien que se considera creyente. Sencillamente, hay estudios que demuestran esa correlación: por lo general, los ateos son más inteligentes…