sábado, 6 de febrero de 2016

Análisis y denuncias radicales

Me resulta inquietante el mundo en que vivimos. Un mundo plagado de opresión, explotación e injusticias de toda índole; tantas veces, sustentadas más en la desidia y en la estupidez, que en una impotencia explícita. Culturalmente, hay cada vez mayor libertad para la queja, o la crítica si somos algo más lúcidos; sin embargo, las cosas en el momento siguiente a la denuncia, incluso reconocida por el propio sistema, no tardan en continuar como estaban. Pongamos el ejemplo del cine. Incluso, en el bastante conservador Hollywood se admiten ya películas bastante críticas con el sistema globalizado, económico y político, con los Estados Unidos de América a la cabeza; bonitas frases pronunciadas por megaestrellas, que buscan el aplauso del público bienintencionado. Todas esas críticas culturales, que llegan incluso a un publico amplio, se suelen producir a posteriori, cuando el mundo ha vuelto ya sin remedio a su loco engranaje. Aunque asentimos, ante lo más o menos acertado del análisis, la decisión radical que puede cambiar las cosas brilla por su ausencia. Tengo la sensación que las políticas económicas que han llevado a la crisis (denunciadas ahora una y otra vez), sin ningún control verdaderamente democrático, por continuar con un ejemplo concreto que se reconozca fácilmente, no tardarán en ensalzarse de nuevo para que dentro de pocos años volvamos a sufrir otra depresión económica. Me corrijo, la devastación económica la sufre de forma continua gran parte del planeta a la que la crisis del capitalismo la debe sonar a chiste macabro. Mi mentalidad y mi análisis no deja de ser la de alguien privilegiado.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Las rutas senderistas de la espiritualidad

Uno de los placeres, que no siempre tengo tiempo de disfrutar, es caminar por el campo. En aquel grupo de senderistas de una sierra del norte de Madrid, del que formaba parte, no todos me eran conocidos. Una de esas personas, de actitud aparentemente vitalista, pero rayando en lo estridente en mi humilde impresión, hablaba en voz bastante alta. Daba la impresión, solo la impresión, de que le gustaba hacerse notar. No es que estuviera haciendo mucho caso a lo que aquel individuo exponía, pero creí entender en su retórica términos como "espiritualidad", "medicina", "holística" y "misticismo" Ay, ay, pensé para mis adentros.

Como hacía tiempo que no practicaba la sana actividad del senderismo, decidí concentrarme en mi propia condición física y disfrutar del paisaje. Aquel improvisado conferenciante parecía tener un público al que agradaba su discurso, y yo sencillamente debía concentrarme en lo mío. Sin embargo, hiciera lo que hiciera, la voz de aquel sujeto resonaba por doquier. No pude evitar, ante aquella verborrea que empezaba a martillear mi cerebro, dirigir mi vista hacia el individuo en cuestión. De de forma sorprendente, y tal vez algo esotérica, él también giró la cabeza y nuestras miradas se cruzaron. No sé por qué, pero me sentí como la presa ya a punto de caer en manos del depredador.

sábado, 30 de enero de 2016

Indignación nacionalista en la barra de un bar

Tan solo quería acabar mi vespertina taza de café, pero el ruido en aquel local se estaba convirtiendo en insoportable. Al parecer, un televisor de considerable envergadura dedicaba su emisión a uno de los temas candentes de actualidad. Un individuo a mi lado, con la mirada fija en el aparato y visiblemente encrespado, hablaba con un elevado tono de voz sobre lo que consideraba algo inadmisible. El tema en cuestión, dicho con palabras coloquiales, era que una parte de España pretendía separarse y no saber nada ya nada más del resto. Era algo que parecía volver loco a aquel sujeto, que no toleraba en modo alguna dicha secesión. Aunque todos ellos, televisor, tema e individuo, me producían cierto hartazgo, y algo de irritación, no dejé evadirse en primera instancia a mi autocontrol. Aquello solo fue un pobre esbozo de ingenuidad, ya que al alzar la mirada pude ver al tipo mirándome directamente a los ojos.

sábado, 23 de enero de 2016

Glosario de creencias y terapias alternativas

De nuevo hemos recibido un nuevo aluvión de misivas, emitidas por todo tipo de canal (nuestros lectores son muy hábiles para hacer llegar sus mensajes), pidiéndonos arrojar algo de luz (¡contengan ustedes la risa!) sobre toda clase de creencias, pseudociencia y terapias alternativas. Vamos a ello, como ya hicimos en alguna otra ocasión, realizando un pequeño glosario a modo de ejemplos. No hace falta aclarar que nos limitamos a describir cada uno de los conceptos, nada más lejos de nuestra intención que ser tendenciosos o no ser objetivos (¡ejem!).

Geriniol. Aunque se quiere vender como un poderoso tranquilizante, sustentado en miles de años de uso, y aceptando que así es en gran medida, hay que denunciar los muy destructivos efectos secundarios (o no tan secundarios). Puede verse como una potente droga que lleva a tal alteración de la conciencia y la razón, que conduce al adicto a realizar los actos más absurdos, incluidos atentados contra seres humanos y otras culturas. Del mismo modo, personas que anteriormente llevaban una vida normal, acaban recluidas en comunidades dogmáticas en las que no se admite a los no adictos al Geriniol. Uno de los efectos más fuertes de esta droga es empezar a escuchar voces en tu cabeza, provenientes de algún ser imaginario que suele habitar en un mundo situado en las alturas; estos individuos pueden incluso acabar siendo líderes de la comunidad de adictos al Geriniol. Grotestos rituales, incluso algunos cercano al canibalismo, aunque sea a modo simbólico, creencias en torturas permanentes en lugares fantásticos posteriores a la muerte, o la alusión constante a conceptos ambiguos como salvación o redención, son otras de las características de la adicción a esta droga milenaria conocida como Geriniol.

sábado, 16 de enero de 2016

Experiencias kafkianas en un país llamado España

Seguramente de modo injusto, pero tengo un gran pavor a cualquier ventanilla gobernada por un funcionario. Cuando me acerqué a aquella, mis temores no remitieron al comprobar un rostro en el que parecía dibujarse una mueca de hartazgo. Por encima de aquellos ojos que me interrogaban podía leerse un letrero que rezaba MEMORIA HISTÓRICA. Me adelanté a su pregunta cuando le dije lo que quería, aclarar algunas cuestiones sobre la historia reciente del país. El trabajador del Estado me dijo, antes de apenas articular palabra, que todo lo referente ya se había publicado en el Boletín Oficial. Además, añadió, lo más importante era que en la actualidad estábamos en democracia. Mi gesto de sorpresa debió ser tal, que el funcionario llegó a mostrar una sonrisa de triunfo. Le detallé que quería saber, en primer lugar, todo lo referente al siglo XX: los atrasos del país, las grandes desigualdades, las dictaduras, la República, los intentos de reforma social, los motivos para la Guerra Civil…

miércoles, 13 de enero de 2016

Enigmas conspirativos en el transporte público

Cuando aquella mañana, subí al autobús, era con seguridad demasiado temprano para escuchar según qué conversaciones. Alguien dijo, en cierta ocasión, que el volumen de voz de las personas en lugares públicos era inversamente proporcional al interés de lo que estaba diciendo. En aquel momento, supe cuánta verdad contenían aquellas palabras. Aquel individuo describía, pontificando y a viva voz hablando por un teléfono móvil, una teoría acerca de que la Tierra, nuestro planeta, estaba hueca por dentro. Por si el disparate no fuera suficiente, dentro de este espacio se encontraban al parecer civilizaciones muy avanzadas, las cuales entraban y salían alegremente por accesos situados en los dos polos. Estaba seguro que aquello era una especie de broma, cuando otro pasajero, muy atento a las palabras, dijo a alguien que, efectivamente, en la Biblia había referencia a esos seres subterráneos.

sábado, 9 de enero de 2016

Guerras estelares en la cultura popular

Resulta digna de estudio la fiebre actual por según qué elementos de la cultura popular. Seguramente, esto ha existido siempre y, como buenos cascarrabias que somos los críticos, simplemente nos parece que en nuestra época se manifiesta de manera más intensa. Hay que decir que crecí viendo, y disfrutando muchísimo, las películas originales de Star Wars (aunque siempre nos aclararan previamente, para nuestra confusión, que aquellas eran los capítulos 4, 5 y 6); cuando ya bastante adulto, llegaron a las pantallas los tres primeros capítulos, la cosa no tenía ya un gran interés para mí. Ojo, no digo que sea una cuestión de madurez, en absoluto. Como buen amante del cine me parecen legítimos todos los géneros, incluso los más apabullantemente comerciales y dirigidos a "todos los públicos" (en otro momento, eso sí, hablaremos de la tendencia irritantemente infantil de gran parte de Hollywood, de la que gente como George Lucas o Spielberg es más que responsable).